Masacre de Trelew: Ciencia y tecnología para la Memoria, Verdad y Justicia

Una comitiva del CONICET, encabezada por su presidenta Ana Franchi, participó de distintas actividades en el marco de los eventos por los 50 años de la Masacre de Trelew.

A las 03:30 de la madrugada, el 22 de agosto de 1972, en la Base Aeronaval Almirante Zar, 19 presos políticos fueron ametrallados por una patrulla a cargo del capitán de corbeta Luis Emilio Sosa y del teniente Roberto Bravo. Tres de los detenidos, sobrevivieron. A cinco décadas de estos episodios que marcaron con horror la historia de la Argentina, el trabajo de la ciencia, su aporte, su compromiso con los derechos humanos y la colaboración con la justicia resulto de vital importancia para entender y esclarecer con mayor precisión lo sucedido. La presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Ana Franchi junto a una comitiva conformada por autoridades e investigadores e investigadoras del Consejo participó en diversos eventos que conmemoraron los 50 años de la Masacre de Trelew.

Franchi participó de la mesa redonda: La Ciencia al servicio de la memoria y la justicia. El caso de la Masacre de Trelew, organizada por el Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET-CENPAT en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Trelew. “Me llena de orgullo que la ciencia y la tecnología puedan contribuir en esta búsqueda por la Memoria, Verdad y Justicia. Este recordatorio nos conmueve muchísimo y nos hace pensar que podemos ser un país mejor y es por ese país mejor es que queremos continuar peleando”, afirmó ante el auditorio.

Estuvieron presentes, el vicepresidente de Asuntos Científicos, Mario Pecheny; el vicepresidente de Asuntos Tecnológicos, Roberto Rivarola; la subsecrataria de Federalización del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación e integrante del Directorio del CONICET, Luz Lardone; la presidenta de la Fundación Innova T, Isabel Mac Donald, y el gerente de Asuntos Legales del CONICET y representante técnico del Programa Nacional Ciencia y Justicia, Alan Temiño.

De esa charla abierta al público participó Rodolfo Pregliasco, investigador y físico forense, especialidad que lo llevó a actuar como perito en el juicio civil de la Masacre de Trelew que acaba de realizarse en EE.UU., además Laura Pautassi y Carla Villalta, investigadoras del CONICET e integrantes del Programa Ciencia y Justicia (PNCyJ) del organismo; la historiadora Mónica Gatica en representación de la mencionada Facultad y Marcos Sourrouille, también historiador e integrante del Programa Ciencia e Identidad.

Para Pautassi “participar en la conmemoración de los 50 años de la masacre de Trelew, reviste de un gran compromiso que asumimos desde el PNCyJ, buscando establecer la vinculación entre la ciencia, la justicia y la búsqueda por la verdad y la memoria a partir de la conexión entre estos sucesos trágicos del pasado”.

Por su parte, Villalta destacó que comienza a consolidarse una relación cada vez más estrecha entre muchos investigadores e investigadoras y el activismo de Derechos Humanos. En ese sentido, el director del CCT CONICET-CENPAT, Rolando González –José quién moderó la mesa redonda, consideró que “en Argentina la cooperación entra ambos sectores no sólo ha alcanzado niveles de institucionalidad únicos en el concierto internacional, sino también ha causado impactos notorios en la persecución de delitos de lesa humanidad”.

Durante la charla se debatió, además, sobre la importancia que tiene poner a disposición el conocimiento científico e intercambiar saberes desde un contexto educativo. El historiador Marcos Sourrouille, contó que las actividades que se desarrollan desde el programa Ciencia e Identidad, un colectivo multidisciplinario, integrado por trabajadores y trabajadoras del CCT CONICET-CENPAT. “Están orientadas a que los y las estudiantes puedan vivenciar en una jornada, las técnicas y los métodos que usa la ciencia para producir pruebas judiciales, los aportes de a genética, del índice de abuelidad, de la arqueología y la Antropología Forense, y de la historia, para reconstruir a partir de las ciencias sociales el contexto en el que todos estos aportes son significativos”.

La comitiva del CONICET, encabezada por Franchi junto a autoridades de la Provincia y familiares de víctimas, recorrió la Base Militar Almirante Zar, en el que Pregliasco recreó el peritaje forense que permitió esclarecer y desmentir la versión oficial de aquel entonces, sobre qué fue lo que sucedió la trágica noche del 22 de agosto de 1972.

Después de la recorrida y reconstrucción de los hechos de la tragedia en la Base Militar, Franchi expresó: “Finalmente, después de muchos años, estamos en un momento donde los represores de ese entonces fueron juzgados y castigados. La ciencia y tecnología puede y debe contribuir a estos procesos de justicia”.

“El propósito de esta visita a la Base en principio fue para mostrar los hallazgos, teniendo en cuenta que este lugar tiene un gran contenido simbólico. El sitio ya no es como era en 1972, entonces hay que hacer un viaje en el tiempo. Mientras se realiza la reconstrucción, se van señalando las paredes que estaban, las que no estaban; como eran las celdas, etc. A lo largo de la recorrida fuimos recreando como había sido aquel lugar. Ese fue el objetivo principal de la visita. Ver cómo era la Base y poder comparar algunas cuestiones que se discutieron en el juicio y escuchar además el relato de los familiares de las víctimas presentes”, describe Pregliasco.

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