Mariano Quirós: “La Feria del Libro es también un campo de batalla”

La provincia del Chaco está presente en la 46º Feria Internacional del Libro. En el stand 3.117, pabellón ocre, habrá múltiples actividades con escritores y escritoras. El reconocido y premiado escritor local Mariano Quirós habló, entre otros temas, de cómo vive esta vuelta a la presencialidad de la Feria.

Mariano Quirós, escritor.

Desde el stand de la provincia del Chaco habrá diferentes actividades hasta el 16 de mayo. Además de libros y lecturas, la provincia ofrecerá una variada propuesta cultural.

Mariano Quirós publicó las novelas Robles (2009, Premio Bienal del Consejo Federal de Inversiones), Torrente (2011), Río Negro (2014, Premio Laura Palmer no ha muerto), Tanto correr (2013, Premio Francisco Casavella), No llores, hombre duro (2013, Premio Azabache, Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón) y Una casa junto al Tragadero (Premio Tusquets de Novela en 2017). Es autor de los libros de cuentos La luz mala dentro de mí (2016, Premio del Fondo Nacional de las Artes) y Campo del cielo (2019). Junto con Germán Parmetler y Pablo Black publicó el libro Cuatro perras noches, ilustrado por Luciano Acosta.

En esta charla Mariano puso en relevancia algunos puntos importantes en torno a lo que significa la Feria y su quehacer como lector y escritor.

 

¿Qué significa para vos volver a la Feria del Libro de manera presencial?

Aunque se trata principalmente de un evento de negocios, la Feria de Buenos Aires también marca un pulso y una dinámica cultural. En ese sentido, es también un campo de batalla.

Este año, por ejemplo, la ciudad invitada es La Habana, lo que de alguna manera expresaría un cierto perfil latinoamericano. Pero, si uno mira la grilla de invitadas e invitados más rutilantes, esa grilla está llena de autoras y autores españoles, llena de un apego a la convención lingüística que no deja de ser bastante conservador. No es un dato menor porque la Feria también es un evento político, deja bien en claro cuáles son los discursos hegemónicos y cuál es el interés que nos moviliza.

Ahora bien, que Guillermo Saccomano esté a cargo de la apertura puede leerse también como la búsqueda de un equilibrio, una manera de hacer que el pueblo bienpensante no repare tanto en la sombra ominosa de Vargas Llosa y del contingente de españoles liberales y libertarios.

 

¿Te atrae ese tendal de stand y actividades en torno al libro? ¿Vas a ir? ¿Te sentís cómodo?

Me atrae hasta que llega el punto de aturdimiento. El sonido ambiente puede ser abrumador. Hay que ir en días y momentos determinados. Yo voy, entre otras cosas, porque tengo actividad y porque hay amigas y amigos a quienes me interesa escuchar y leer.

 

Chaco tiene su propio stand en la Feria: ¿Es importante para los escritores tener esta representación y este apoyo estatal? ¿Por qué?

Sí, es importante, por muchísimas razones. Pero digamos una, ni siquiera la más determinante: una buena gestión en algún área puntual del Estado puede provocar, acaso de rebote, que alguien, alguna vez, haga una lectura que cambie el mundo para siempre.

Hay otras razones, quizás más profundas y complejas, pero las dejamos para otra ocasión.

 

Girando un poco la mirada hacia la lectura, ¿leer te saca de la cotidianidad? 

No, al contrario, a quienes nos gusta leer, la lectura nos permite profundizar la mirada sobre esa cotidianidad, sobre la gris realidad. Si no te gusta leer, capaz encuentres esa profundidad de otra manera. Leer no es más que una evasión mentirosa.

 

A veces se dice que la literatura te salva, te cambia el eje de la vida: ¿qué es para vos la literatura?

Entre otras cosas, es mi fuente de trabajo. Vivo de leer y de escribir literatura, y de todas las actividades que funcionan como satélites de la literatura. Pero, entre uno de los tantos beneficios asordinados del oficio, está la predisposición al humor, a no tomarse uno tan en serio y a tomar más en serio a los demás.

 

¿Recomendás libros? ¿Regalás libros?

Recomiendo más que regalo. Regalar un libro –tentación en la que de todos modos suelo caer– es muy difícil porque de alguna manera supone imponerle a otro una lectura. Romperle las pelotas, digamos. Aun así, me encanta que me regalen libros.

 

Vas a estar leyendo en la Feria con Germán, ¿qué estás preparando para leer? 

Voy a leer dos cuentos: “Hacer un pozo”, que propone un buen método de hacer frente al calor. Además voy a leer “Chupacabras”, una criatura del monte que, por mucho que intentes escapar, te seguirá hasta la boca del subte. Dos cuentos escalofriantes.

 

De chico deseabas ser escritor. Eso de alguna manera quiere decir que también querías ser leído. Después de tantos premios y reconocimientos, ¿sentís que ya llegaste? ¿Te falta camino por recorrer? ¿Hay alguna meta?

Lo importante es el camino, dice otro profeta, más popular y más querido. Yo leo y escribo bastante. Soy feliz, a mi manera torpe y amable, con mi mujer y mi hijo y en las reuniones familiares y con amigos. Me vuelo un poco la cabeza y vuelvo a empezar, con el corazón y la frente siempre en alto. Es cursi, pero con eso y con cambiar el mundo ya me conformo.

 

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