Ante la Comisión Bicameral de Inteligencia del Congreso el comisario Casassa contó como era la “Gestapo” macrista

El comisario y contador, Hernán Casassa, participó de los allanamientos a las principales figuras del peronismo en la provincia de Buenos Aires y aseguró que Vidal y Conte Grand se reunían cada 15 días con la mesa judicial nacional. Además de ratificar lo que dio a conocer Página/12, dijo que la AFI de Macri era la que convocaba a las reuniones para armar causas a nivel nacional. También explicó el rol de Elisa Carrió y Paula Oliveto en las operaciones.

Casassa confirmó este miércoles ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia que él es la persona que habla y explica en dos audios revelados cómo funcionaba la mesa judicial y cómo era el mecanismo de armado de causas en la provincia de Buenos Aires durante el macrismo.

Además de ratificar el contenido, su relato fue incluso más lejos: contó que la exgobernadora María Eugenia Vidal, su exjefe de Gabinete Federico Salvai y el procurador Julio Conte Grand – a quienes ya mencionaba en la grabación – también participaban de la mesa judicial nacional que, según dijo estar al tanto, se reunía los jueves cada quince días por convocatoria de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Además vinculó a las dirigentas de la Coalición Cívica Elisa Carrió y Paula Oliveto con el espionaje y el uso dudoso de información para crear expedientes.

Casassa había sido citado por una subcomisión de la Bicameral conformada para estos temas que integran Rodolfo Tailhade, Eduardo Valdés y el radical Miguel Bazze. Se presentó al mediodía del jueves con buena predisposición y, además de confirmar los audios y el contenido, entregó material para mostrar el nexo entre Carrió, Vidal y la Auditoría de Asuntos Internos de la Policía bonaerense, una dependencia que ya en la grabación señalaba como clave en la recolección ilegal de información.

La AFI y la UIF para armar causas

La particularidad de su descripción es que mostró que el armado de causas en la provincia no era una cuestión aislada sino que había una política de espiar y acusar penalmente generalizada que, todo hace suponer, se manejaba desde la Casa Rosada y la AFI. Lo que quedó a la vista en su relato es que los expedientes – en especial contra políticos opositores y sindicalistas – se habrían nutrido con aportes de la AFI, de Asuntos Internos y también de la Unidad de Información Financiera (UIF), según pudo reconstruir este diario.

Los audios fueron presentados la semana pasada por Alberto Pérez, exjefe de gabinete del exgobernador Daniel Scioli, ante el juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak. El juzgado abrió un expediente aparte pero conexo con el que investiga la “Gestapo antisindical” y la reunión de parte de la mesa judicial del 15 de junio de 2017 en la sede porteña del Banco Provincia, que quedó registrada por al menos tres cámaras colocadas en el séptimo piso de la entidad y cuya filmación apareció en la AFI. La sospecha es que las colocó la propia central de inteligencia.

Casassa fue, en sus tiempos de subcomisario de Activos Ilegales de la superintendencia de Investigaciones de la Bonaerense, quien participó de allanamientos a la vivienda de Pérez y de varias propiedades de Scioli, entre otros exfuncionarios a quienes les abrieron una causa por supuesto enriquecimiento ilícito. La denuncia que la originó la había hecho Carrió. El exjefe de Gabinete está citado para el martes para ratificar su denuncia.

Los espías en el centro

El papel central y repetido de la AFI junto con el posible espionaje es lo que habilitó la intervención de la Bicameral. En el video del Bapro donde se ve al exministro de Trabajo bonaerense Marcelo Villegas como protagonista en la reunión con empresarios y otros funcionarios a quienes expresa su deseo de tener una “Gestapo” propia para poder “terminar con los gremios”, también están presentes tres exdirectivos de la AFI.

Dos de ellos – el exdirector de Asuntos Jurídicos Juan Sebastián De Stéfano y el exjefe de Gabinete del organismo Darío Biorci – participan activamente de la explicación acerca de cómo armar acusaciones penales contra sindicalistas, entre quienes se menciona al dirigente de la Uocra Juan Pablo “Pata” Medina. Biorci intenta saber con qué reclamos se topaban los empresarios de parte del gremio. Como reclamar viandas o ropa de trabajo no parece un reclamo delictivo, según acota el propio Villegas, De Stéfano termina por sugerir generar una provocación para filmarlo. También estaba presente el exdirector operacional de Contrainteligencia, Diego Dalmau Pereyra. Son tres nombres conocidos para la Bicameral, ya que aparecen en todas las investigaciones sobre espionaje durante el gobierno de Mauricio Macri.

En el expediente de la “Gestapo”, el juez Kreplak pidió este jueves a la AFI que informe si entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre de 2017 entraron al organismo Vidal, Villegas o alguno de los presentes en la mesa del Bapro: el exministro de Infraestructura Roberto Gigante, el exsubsecretario de Justicia Adrián Grassi, el intendente de La Plata, Julio Garro, y el senador Juan Pablo Allan, y –por el sector privado– Marcelo Jawroski, Ricardo Alconada, Guillermo Moretto, Jorge Oscar Del Río, Fabián Cusini, Fernando Sacrachi y Bernardo Zaslascky. A estos últimos los agregó a los entrecruzamientos de llamadas que había ordenado sobre los funcionarios, incluida Vidal.

La gran mesa judicial

Cassasa decía en uno de los audios que le hizo escuchar la Bicameral: “Asuntos Internos es exactamente la oficina en la que, por orden de (Cristian) Ritondo, buscaban toda la información para empapelar las causas. Era el armado judicial, la mesa judicial que tenían con Vidal, Salvai, Conte Grand – que era una locura que esté ahí – y Ritondo. Esa oficina tenía acceso a los Nosis, hablaba con la UIF, pedía información de todos lados”.

Ante los diputados confirmó ese entramado propio de la provincia de Buenos Aires, pero agregó que los mismos personajes eran invitados a la mesa judicial (nacional) que se reunía los jueves a la tarde cada quince días.

El comisario señaló que eran convocados a concurrir a la AFI. Lo que es seguro, según información que ya está hace tiempo en poder de la Bicameral en base a las investigaciones previas sobre espionaje durante el macrismo, es que algunas de las invitaciones provenían de una secretaria del extitular de la Agencia de inteligencia y amigo de Macri, Gustavo Arribas, y otras las enviaban desde un e-mail del despacho del exjefe de Gabinete, Marcos Peña, donde a veces eran los encuentros.

En algunos de esos correos aparecían como destinatarios también el exministro de Justicia Germán Garavano, el exjefe de asesores de Presidencia José Torello y el exsecretario de Legal y Técnica Pablo Clusellas. Como es conocido un miembro permanente y crucial fue Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, que sigue en Uruguay sin responder a la Justicia argentina, que lo citó a indagatoria.

Todos los caminos conducen a la Casa Rosada

Hay un amplio abanico de datos que llevan a suponer que la política de espiar, generar causas y llevar a la Justicia a dirigentes opositores y sindicalistas estaba centralizada en la Casa Rosada. En el caso particular de la reunión en el Bapro, las cámaras instaladas no eran de seguridad, no apuntaban a los ingresos sino a la mesa y, como informó Raúl Kollmann, implicaron un despliegue tecnológico, incluida la instalación de micrófonos para conseguir buena calidad de audio. Todavía es un misterio quién autorizó su ingreso y colocación, aunque habría algunas pistas. A esto hay que sumar algunas coincidencias cronológicas que juntan a elenco bonaerense con el nacional.

Poco más de un mes antes del encuentro donde habló de la Gestapo, el ministro Villegas se reunió en la Casa Rosada con Arribas y con Macri. Era 4 de mayo. Es una rareza que un ministro provincial, con facultades limitadas, se junte con el jefe de Estado. No sería extraño que allí se hablara de la estrategia contra otros dirigentes como Roberto Baradel o Hugo Moyano, que fueron espiados.

Cinco días después, según información de la Bicameral, la AFI entregó un informe sobre la Uocra de La Plata que apuntaba a las actividades del “Pata” Medina. Dos días antes y también después, Macri empezó a insistir con su muletilla de “la mafia de los juicios laborales” y a culpar a trabajadores y trabajadoras que inician demandas por las violaciones a sus derechos, todo en un contexto de despidos y precarización. A la par inició una ofensiva contra jueces/zas que fallaban en contra del empresariado y que avalaban pariarias que el macrismo no quería. A las pocas horas de la cumbre en el Bapro, para la que vale recordar que no registró su ingreso ningún asistente, fueron Garavano y Arribas a la Rosada. ¿Estaría disponible la filmación y el plan comenzaba a ejecutarse? Medina fue denunciado 15 días después por supuesta coacción y amenazas. Lo detuvieron a fines de septiembre.

La huella de Carrió

El otro tramo del audio que también confirmó Casassa equipara la función de Asuntos Internos de la policía con un “grupo de tareas” que relaciona con Carrió. “Esa mesa judicial que estaba Conte Grand, junto con Vidal, algo imposible por la división de poderes, no pueden tener contacto, eran los que armaban la causa. Y eran los que con el fiscal de Avellaneda (en alusión a Sebastián Scalera), lo destrozaron a Moyano, que lo quisieron meter preso. Se juntaban en la SIDE, hay un par de informaciones, chequeé, me tiraron. Una vez que tenían todo armado, le pedían a la UIF que armen ese carpetazo, que armen esa información, y después, mágicamente, aparecía en las manos de Carrió. Y Carrió metía la causa o mandaba a alguno de sus secuaces a denunciar…”

Ante la Bicameral, Casassa vinculó a Carrió y Oliveto directamente con quien era jefe de Asuntos Internos de la Bonaerense, Guillermo Berra. Entregó a los diputados un video de un acto de 2018 donde están ambas en un acto con Vidal. La ex gobernadora alienta un aplauso para Berra y cuenta que eran vecinos de Morón pero que lo había traído de la Auditoría General de la Ciudad, donde lo conoció por Oliveto.

Dice que lo llevó porque buscaban a alguien independiente para controlar a la propia policía y lo felicita por haber apartado a 9200 agentes. Berra fue procesado en 2020 por obtener “información y almacenar datos sobre personas físicas y jurídicas que nada tienen que ver con la esfera de contralor administrativo de la fuerza de seguridad provincial” entre 2016 y 2019. Pero la causa no avanzó más.

Casassa se comprometió a entregar más material y pidió postergar algunas precisiones. El martes próximo está citado Conte Grand ante la comisión. También deben ir los representantes legales de las dos empresas distribuidoras de las cámaras instaladas en el Banco Provincia, donde los diputados harán ese mismo día una inspección ocular.