IPDUV: solución habitacional para 643 familias beneficiarias del Proyecto Urbano Caraguatá

El Instituto determinó que el 30% de las viviendas que se construyan en Resistencia, serán destinadas a las familias que, en 2015, por sorteo, resultaron adjudicatarias de una casa en la zona norte, que se vieron afectadas por la paralización de obras del Gobierno nacional en el periodo 2015-2019.

Arévalo con beneficiarios del Proyecto Caraguatá.

El Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Viviendas (Ipduv) determinó que el 30% de las viviendas que se construyan en Resistencia serán destinadas a las más de 600 familias del Proyecto Urbano Caraguatá que, tras el sorteo realizado en 2015, se vieron afectadas y postergadas por la paralización de obras habitacionales del gobierno nacional en el periodo 2015-2019, y que aún esperan desde entonces contar con la casa propia.

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“Nosotros cumplimos con los compromisos que adquirimos”, señaló el titular del Ipduv, Diego Arévalo, refiriéndose a la solución definitiva que les propuso a las familias que resultaron beneficiarias en 2015, y que todavía pueden concretar el sueño del techo propio. “En marzo, el Instituto de Vivienda empezará a realizar la convocatoria de las familias ligadas al Proyecto Urbano Caraguatá”, anticipó.

Hay que recordar que, tras el sorteo realizado en 2015, 643 familias que resultaron beneficiadas del Proyecto Urbano Caraguatá, fueron afectadas por el Gobierno nacional que estuvo en el periodo 2015-2019, que en el Chaco paralizó la construcción de 2.500 viviendas.

“En la provincia, en 2015 fue el gobernador Jorge Capitanich – por entonces finalizando su segundo mandato en el ejecutivo chaqueño – quien anunció la construcción de más de 600 viviendas en el Parque Urbano Caraguatá, las cuales se ejecutarían a través de los programas Techo Digno, Sociocomunitario y Sueños Compartidos. Era un proyecto que iba a ser edificado en la zona norte de Resistencia, pero, con el cambio de gobierno y durante el periodo 2015-2019, la llegada de los fondos nacionales se vio truncada, lo que les impidió avanzar con el plan propuesto”, detalló Arévalo.

Durante esos cuatro años, “en el Chaco no solo se dejaron de financiar proyectos, sino que también quedaron más de 2.500 obras paralizadas que nunca se terminaron y quedaron inconclusas por falta de una política habitacional”, enumeró Arévalo.

Es por ello que, ya en 2020, se empezó a trabajar con el objetivo de dar una solución a todas esas familias que tenían sus sueños postergados. “Nos planteamos construir y ejecutar muchas más viviendas y poder cumplir con este grupo de que se vieron afectadas. Sentimos que tenemos una deuda moral con ellos, y si hay algo que nos destacó a este Gobierno es que trabajamos para cumplir con los compromisos que adquirimos”, señaló.

“Trabajamos día a día para convertir los hechos en realidades palpables”, subrayó Arévalo, al momento que agradeció la paciencia que tuvieron y tienen cada una de las familias desde 2015 y valoró la buena predisposición por parte de los afectados por hallar una solución a esta problemática de manera conjunta.

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