Pescadores preocupados por falta de controles y la caída del turismo

Mientras crece la alarma por el futuro de la fauna íctica en los ríos de la región, guías de pesca y dedicados a la captura deportiva denunciaron que no hay ningún tipo de fiscalización sobre el río Paraná. Desde Recursos Naturales de Corrientes esgrimen que no cuentan con fondos. Lamentan que los malloneros no tengan tope para realizar extracciones.

La bajante extraordinaria del río Paraná lleva más de dos años y el sector deportivo-turístico ligado a la actividad fue el más perjudicado. A ellos, solo se les permite la pesca con devolución, mientras los pescadores comerciales o malloneros pueden extraer ejemplares sin ningún tipo de restricciones.

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A la altura del Puerto de Corrientes, el nivel del agua llegó este lunes hasta los 24 centímetros y se mantiene alrededor de este valor desde el 15 de agosto. Para octubre, se espera que el caudal llegue a niveles negativos en la escala hidrométrica.

La alarmante situación generó inquietudes sobre el futuro de la fauna íctica que podría verse perjudicada al ver modificado su ambiente natural. Así, la Dirección de Recursos Naturales de la vecina provincia dispuso que la pesca deportiva debe realizarse de lunes a viernes y solo con devolución.

Al respecto, el secretario de la Asociación de Guías de Pesca de Paso de la Patria, Carlos Alberto Crespo, diálogo con época y brindó un panorama de cómo afecta la medida al sector. “No tiene sentido que un grupo cuide el recurso para que otro lo deprede a los pocos metros”, dijo en referencia a la actividad de los malloneros. Estos, al igual que los deportivos, pueden pescar de lunes a viernes, pero la diferencia reside en que tienen permitido extraer sin límite de cantidad o especies.

“A simple vista se ye que la fauna íctica no sufrió alteraciones, hay bogas, surubíes y dorados. Y lo que más se consigue ahora es pescado chico”, aseguró el hombre. Al mismo tiempo remarcó: “No existe un estudio científico serio que determine como repercutirá la bajante en el río. Y tampoco existe voluntad para llevarlo a cabo”.

Así fue como minimizó las repercusiones y aseguró que en lugares con caudales de agua inferiores al Paraná, como los Esteros del Iberá, la fauna íctica sobrevive. “Las restricciones siempre se toman sobre los pescadores deportivos y los comerciales continúan sin ningún tipo de cupo”, fustigó.

Desde la Asociación de Pescadores Deportivos del Litoral (APDL), Pablo Chapero, apoyó esta versión y fue tajante sobre el cumplimiento de la veda: “Los controles sobre la costa de Corrientes y Chaco son un desastre. Están pescando con un caudal de agua reducido en un 40% y los trabajos de supervisión no ayudan en nada”.

Fuentes relacionadas a la fiscalización confiaron a este medio que los controles son deficientes y por el momento solo se concentran con dos lanchas en Paso de la Patria.
“Cuesta mucho gestionar recursos para realizar las recorridas y sobre todo desde que pasamos a formar parte del Ministerio de Turismo de la Provincia. Antes manejábamos nuestra propia caja. Además, los fondos están concentrados en la campaña”, lanzaron.
“La gravedad de esta pesca indiscriminada se conocerá en tres años”, agregó Chapero, que es vocal de la APDL.

Falta de turistas

De 150 lanchas que antes cubrían el río Paraná por fin de semana, actualmente apenas llegan a las 50. Esto se debe, según Crespo, a que la afluencia de turistas del exterior merino por la pandemia. “Hay muchos guías y no alcanza para todos”.
Por otra parte, Chapero acotó que la situación obliga a muchos guías a pescar y comerciar justificados en que “no tiene para comer”.

Desde “El Paso” afirman que los turistas nacionales quieren comer el ejemplar que ellos mismos capturan y esta restricción ayuda a que lleguen menos.

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