35 años de servicio de la Farmacia de la Asociación Mutual de Empleados Bancarios

Una Mutual abierta y ejemplar de la Seccional Resistencia. “Sueño con que AMEB siga 100 años más cumpliendo una función social, trabajando para dar servicios no solamente a los trabajadores bancarios sino a toda la comunidad, por eso hemos creado una Mutual abierta, porque tenemos una deuda con la sociedad, que nos ha brindado su apoyo”, sostuvo Rubén Ruffino.

Inauguración de la Primer Farmacia Sindical Bancaria en 1986.

Son palabras genuinas y generosas de un constructor de la Farmacia Sindical Bancaria que cumple este 2021, tres décadas y media de vida, brindando servicios a más de 45 mil familias del nordeste argentino.

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Como toda institución que se sostiene en el tiempo y que evoluciona en su virtud, La Farmacia Sindical Bancaria es testimonio de tesón, de superación de instancias, de actitud creativa; es certificación de una lucha, confirmación de un sentimiento solidario y altruista. La historia de AMEB tiene su marca forjada en estos atributos.

“Realmente, es un acontecimiento que nos llena de orgullo y a su vez redobla nuestro compromiso – señaló el presidente del Consejo Directivo, Rubén Ruffino -, y el camino recorrido durante estos años en AMEB nos permite brindar hoy un aporte social a más de cuarenta y cinco mil afiliados en tres provincias: Chaco, Formosa y Corrientes”.

Sueño, visión y hechos

Ruffino recordó los inicios de la Farmacia. “Al año de haber asumido la conducción de la Seccional Resistencia de La Bancaria, detectamos que la compra de medicamentos era uno de los costos que más afectaba la economía familiar. Se planteó entonces la necesidad de solucionar esta grave situación y para eso se debía crear una farmacia que brinde a los trabajadores un servicio de salud que fuera accesible a sus bolsillos”, reveló.

“Sólo había un inconveniente: no se contaban con los elementos ni fondos necesarios para hacerlo. Pero los recursos económicos se consiguieron a través de una rifa que compraron todos los bancarios”, agregó el dirigente sindical.

Podemos adivinar el resultado: esta rifa fue un éxito total. Y, gracias al compromiso colectivo, en el año 1986 nace la primer farmacia sindical y social bancaria ubicada en un local prestado por el Banco del Chaco, en el primer piso de la casa central situada en aquel momento sobre la calle Antártida Argentina (hoy, Arturo Illia), entre José María Paz y Frondizi. Un inicio modesto, con una farmacéutica y dos empleados… Pero la rueda, había comenzado a rodar.

Apenas un año pasó y fue tal la aceptación, que la farmacia pudo mudarse y abrió sus puertas en un amplio local alquilado sobre avenida 25 de mayo al 300.

“AMEB es una mutual abierta. Se había abierto la inscripción de socios y teníamos una cantidad importante. No hay que olvidar que, como Entidad Mutual no persigue fines de lucro y, por lo tanto, el precio de los medicamentos para los afiliados resulta muchísimo más bajo. En ese momento significaba un descuento de entre un 15 y un 20 por ciento de mejora en sus ingresos. Por eso hubo una respuesta tan favorable de los compañeros y demás afiliados”, detalló Ruffino.

Pero no todo fue color de rosas, y aunque resulte paradójico, este sistema Mutualista despertó mezquinos intereses comerciales.

“Vivimos muchas dificultades. Por ejemplo, había una normativa: a las farmacias mutuales no les permitían tener salida a la calle. El cartel que anunciaba la farmacia no podía tener más de 20 centímetros cuadrados, y ser de color marrón… Limitaciones de ese estilo, para complicar el funcionamiento de las farmacias mutuales. Esta fue una realidad bastante dura que tuvimos que afrontar”, recordó el dirigente.

Y no faltaron las intimidaciones de inspectores buscando la clausura definitiva, pero la reacción de los directivos fue rauda, y con inteligencia y picardía ganaron la pulseada de la razón en los altos estratos estatales. Cuentan que en los pasillos de Casa de Gobierno se escuchó terminante: “Dejen trabajar a los muchachos porque lo que están haciendo es un gran trabajo social que nosotros, como gobierno, tenemos que apoyar”.

Es una anécdota más entre otras que, naturalmente se suceden en la vida de AMEB, pero que recuerdan que la bonanza del presente, no es una coyuntura azarosa, sino de muchas firmezas, sacrificios, riesgos y luchas.

Crecimiento y más servicios

Con el respaldo masivo de la sociedad y en especial de los trabajadores bancarios el proyecto fue creciendo.

“Lo importante de todo esto fue el gran acompañamiento que hemos tenido de todos los trabajadores bancarios fundamentalmente. Hoy tenemos sucursales en Resistencia, Barranqueras, Sáenz Peña, Castelli, Charata, Corrientes y Formosa. Contamos con diez importantes locales en actividad. Computamos una óptica en Barranqueras y un servicio totalmente gratuito de enfermería en todas las sucursales, con aplicación de inyecciones, control de glucemia, toma de presión arterial, nebulizaciones, etc. Y también contamos con servicio de podología en Resistencia”, evocó el presidente del Consejo Directivo de la entidad.

“También contamos con un seguro de sepelio incluido en la cuota social que es muy económica. No existe en la provincia cuota social y de servicios tan accesible como la nuestra, que es de 50 pesos y que cubre a todo el grupo familiar. Incluido el fallecimiento del titular o cualquiera de los integrantes de su grupo, con un subsidio en efectivo”, subrayó.

La realidad deseable

La ejemplar realidad de la Mutual se construyó desde sus inicios bajo el lema del respeto por los derechos de los trabajadores. Comenzó a funcionar con 4 personas y hoy son más de un centenar, entre profesionales farmacéuticos y personal de atención al público, administrativos y profesionales en sistemas.

Sin dudas, una de las pymes más importantes del Chaco, con una personalidad muy especial. “Somos 115 trabajadores y algunos desde hace 35 años, con salarios totalmente en blanco. No existe un solo trabajador en negro. Se respetan y se pagan todos nuestros aportes previsionales, nuestra obra social y la cuota sindical. Los profesionales farmacéuticos tienen su gremio y el personal administrativo y de atención al público tienen el propio”, dijo Ruffino.

Son 115 familias orgullosas de pertenecer a esta institución que convalidan un mutuo respeto en lo humano y lo laboral, sentido de relación que se trasladó al afiliado a través de una tarea consciente del importante rol social.

“Somos la farmacia que mayor venta hace al PAMI. El 90% de la facturación de jubilados y pensionados de ese organismo se hace en nuestra farmacia. Y destaco los servicios oncológicos donde PAMI paga nada más que una comisión… Orgullosos de prestar ese servicio”, reseñó.

La clave de la Farmacia Sindical Bancaria bien puede resumirse en este razonamiento: “La farmacia me da tranquilidad, me brinda seguridad. Sé que siempre puedo contar con su ayuda, especialmente cuando no estoy bien de salud. Cuando más la necesito”.

Y la sociedad lo valora, porque desde 1986 contó siempre con el desempeño profesional y responsable de quienes cristalizan valores humanos a través del trabajo sensible y solidario.

El futuro es hoy

El crecimiento en el tiempo ha sido exponencial y hoy, la Farmacia Sindical brinda su aporte social a más de cuarenta y seis mil afiliados en sus cuatro locales de Resistencia, y sucursales en Barranqueras, Sáenz Peña, Castelli, Charata, Corrientes y Formosa.

Son 35 años, 46.000 afiliados, más de 320 convenios firmados con organizaciones, gremios, asociaciones civiles sin fines de lucro, haberes que consolidaron en el tiempo el compromiso permanente con la comunidad.

“Seguir mejorando la calidad de los servicios, es una ambición inevitable. Nuestro deseo de seguir creciendo para llegar con nuestros servicios a una mayor cantidad de socios y conveniados de otras localidades que nos solicitaron siguen intactas. Solamente hemos hecho un paréntesis como consecuencia de la Pandemia, pero decididos a cumplir con los compromisos asumidos con Gral. San Martin, Villa Ángela y Fontana”, aseguró el dirigente bancario.

”Al recordar los 35 años de la historia de nuestras farmacias, quiero dejar un mensaje de agradecimiento profundo por la solidaridad, la confianza y el acompañamiento que siempre nos han brindado. Porque nos han permitido brindarnos no solamente a los bancarios, sino abrirnos a la sociedad toda, ya que somos parte de esta comunidad a la que nos sentimos obligados de servir”, finalizó Rubén Ruffino.

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