La pandemia expuso la necesidad de generar información sobre el hábitat, señaló una investigadora de la UNNE

Además del impacto en cuanto a contagios, enfermos y fallecidos, la pandemia de Covid-19, que incluyó el aislamiento social, también expuso las problemáticas del hábitat popular, según explicó la arquitecta María Victoria Cazorla, docente-investigadora de la UNNE, en relación a las conclusiones del Segundo Encuentro de la Red de Asentamientos Populares. Señaló que quedó en evidencia la necesidad de generar mayor información sobre el hábitat de cada territorio, ampliar el concepto de servicios básicos e incorporar estrategias comunitarias en la implementación de programas y políticas.

La Arquitecta Cazorla, junto a la Dra. María Virginia Monayar, investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba y Conicet, tuvo a su cargo la coordinación del Eje Temático “Impacto de la pandemia del Covid-19 en el hábitat popular. Avances de investigaciones, cuestiones teóricas, metodológicas, resultados” durante el reciente Segundo Encuentro de la Red de Asentamientos Populares.

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Dicho eje temático tuvo como tema central el impacto de la pandemia en los territorios populares, expresado en una evidente profundización de las desigualdades y problemas preexistentes, pero también como disparadora de múltiples estrategias de organización desde las comunidades.

En diálogo con el Departamento de Comunicación Institucional de Rectorado de la UNNE, la arquitecta Cazorla, Docente auxiliar de primera en la Cátedra Teoría del Diseño y la Gestión Urbana de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE, se refirió a las conclusiones de las ponencias presentadas que reflejaron experiencias de distintas ciudades del país, entre ellas la ciudad de Resistencia, Chaco.

Según expuso, en los territorios populares, la pandemia y en particular el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), llevaron a un nivel más crítico la precariedad laboral, habitacional, de infraestructura y servicios, así como las desigualdades preexistentes.

Pero también activaron múltiples estrategias por parte de organizaciones sociales y agentes territoriales no gubernamentales, para hacer frente a la profundización de las problemáticas mencionadas que impuso el contexto actual.

“El papel de las organizaciones sociales fue relevante en el difícil contexto” destacan la Arq. Cazorla y la Dra. Monayar en un informe que resume las ponencias presentadas.

Entre dichas acciones se expusieron el rol de las organizaciones en proporcionar apoyo escolar, facilitándole las actividades, incluso brindando ayuda con trámites administrativos y gestiones, brindar alimento a las familias, y dar refugio en casos de violencia doméstica, lo cual también se profundizó en el contexto mencionado.

En cuanto a las problemáticas que se consideraron centrales y comunes para varios territorios del país, se resaltó las dificultades que produjo el ASPO para la población que vive de ingresos diarios, por ser cuentapropista o trabajar de changas.

Otra problemática recurrente se vinculó con las condiciones habitacionales de gran parte de la población que implicaron condiciones deficitarias e incluso perjudiciales y/o riesgosas para cumplir con dicho aislamiento, cuyo objetivo era mitigar la propagación del virus.

Entre las cuestiones más relevantes surgieron además del hacinamiento, el déficit de servicios e infraestructura básica (agua y transporte entre los destacados), pero también de nuevas infraestructuras que se volvieron básicas como el acceso a internet.

Además quedaron en evidencias las tipologías y configuraciones de la vivienda para permitir la residencia, la escolaridad y el trabajo en el mismo espacio.

En los asentamientos populares impactó con fuerza a falta de servicios como internet, que no solo impidieron el acceso a la educación de los/as niños/as y jóvenes que viven en estos territorios, sino también la posibilidad de continuar actividades laborales y/o acceder a programas y beneficios que, como el IFE, buscaban aminorar la carga económica de las familias, que produjo el no poder salir a trabajar.

Respecto al abordaje desde la investigación sobre los asentamientos populares, detalló que fue recurrente en las presentaciones de la mesa, la interpelación a la forma en la que se desarrollan las investigaciones, la falta de información y la necesidad de recurrir a otras estrategias y metodologías frente a la imposibilidad de la presencialidad en territorio.

No obstante esta situación activó innovaciones, vinculadas en algunos casos a la utilización de nuevas herramientas que posibilitan el contacto de manera indirecta y la generación de datos, elaboración de diagnósticos y a veces la posibilidad de aportar esos datos en mesas de toma de decisiones.

La Arq. Cazorla indicó que el objetivo de la mesa temática no fue sólo describir situaciones observadas durante la pandemia, sino plantear propuestas para un abordaje de las problemáticas descriptas.

Así, entre algunas líneas que aparecen como puntos para repensar y/o seguir profundizando, se resalta la necesidad de la incorporación de estrategias comunitarias en el diseño e implementación de programas y políticas.

Se considera que se requiere la construcción de información fiable y relevante de cada territorio, desde las condiciones del hábitat (físico), al entramado social; reconocimiento de actores y redes comunitarias, entre otras.

“La pandemia debería servir para promover la construcción de demandas ante el estado a partir de nuevas estrategias de acción desde y para los territorios” manifestó Cazorla.

Aclaró que, si bien se señalan actuaciones estatales, se manifiesta en las ponencias que las mismas resultan insuficientes y paliativas de la cuestión sanitaria básica, mientras que el hábitat se observa como uno de los ámbitos más críticos y sin dispositivos claros para sostenerlo.

En distintas ponencias quedó en evidencia la necesidad de repensar los considerados “servicios básicos” y las condicionantes de la vivienda en función de los requerimientos de habitar-trabajar-estudiar.

Para finalizar, en el aspecto disciplinar y de trabajo en territorio, se indica el desafío de “aprender y aprehender” nuevas metodologías y herramientas de investigación y abordaje de los territorios, que se pusieron en práctica por la nueva puesta en crisis de la academia frente a la pandemia.

“Debemos (re) pensarnos desde el ¿qué y cómo aportar?, ¿cómo transferir?, ¿cómo llegar a los territorios?, ¿cómo co-construir con ellos?” mencionaron la arquitecta Cazorla y la Dra. Monayar en las conclusiones de la mesa temática del Encuentro de Asentamientos Populares.

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