Una mujer que conduce

Entre las películas mas vistas de Netflix de esta semana está Antonia, la película que cuenta la historia de Antonia Brico una mujer que sueña con convertirse en directora de orquesta, espacio eminentemente masculino aún en la actualidad. Su título original “The Conductor” lo dice todo.

Por María Elina Serrano

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Entre las películas mas vistas de Netflix de esta semana está Antonia, la película que cuenta la historia de Antonia Brico una mujer que sueña con convertirse en directora de orquesta, espacio eminentemente masculino aún en la actualidad. Su título original “The Conductor” lo dice todo.

La película de los Países Bajos narra de manera exquisita y emocionante, una historia biográfica que da vida a la primera mujer que dirigió exitosamente la Orquesta Sinfónica de Berlín y la Orquesta Filarmónica de Nueva York : Antonia Brico (1902-1989).

Los zapatos Oxford

Estados Unidos, 1926. Una joven de familia inmigrante holandesa, hija adoptiva de un operario municipal se imagina a sí misma como directora de orquesta. Su talento al piano y perseverancia la distinguen, sin embargo, nadie toma en serio su ambición por una sola razón: es una mujer.

Hace cien años, para ellas había un solo destino posible de realización: ser esposa y madre. Esos roles se veían como la garantía de realización plena y felicidad asegurada. Un buen matrimonio, un marido bueno y trabajador era el sueño de la mayoría de las mujeres.

Las suelas gastadas de los zapatos Oxford marrón y blanco que lleva Antonia durante gran parte del film hacen pensar en el sacrificio que significaba (y aún significa) dedicarse a la música de manera profesional. Para una mujer, un sueño imposible.

No hay muchos la apoyan. Tampoco su propia familia, con los paradigmas de la época, ni en su más remota idea la imagina como directora de orquesta. En ese momento, ni siquiera los músicos de las orquestas sinfónicas eran mujeres.

Ellas también tocan

Los años 20 eran extremadamente machistas. En Europa Antonia encuentra apoyo y un mentor, puede graduarse como Directora y finalmente conducir una orquesta compuesta totalmente por hombres: la Sinfónica de Berlín, lo que le permite ser directora invitada en varias ciudades europeas.

Su lucha no fue individual, una de las iniciativas más innovadoras fue creación de una Orquesta Sinfónica compuesta solamente por mujeres: la New York Women’s Symphony, creada por Antonia en 1934 para reivindicar a las mujeres como intérpretes musicales, de instrumentos tan masculinos como los timbales, el corno inglés o el trombón.

Antonia contó para este proyecto social con el alcalde La Guardia y de Eleanor Roosevelt, la primera dama estadounidense que apoyó tantos proyectos para las mujeres. La Orquesta causó sensación entre el público durante cuatro años, y luego dejó de ser “novedad” y perdió identidad al incorporar a hombres entre sus músicos.

A pesar de su fama y talento, Antonia Brico fue rechazada muchas veces para ser Directora estable de una Orquesta Sinfónica. Su nombre se repitió insistentemente como candidata a la dirección permanente de la Denver Symphony Orchestra, pero fue siempre ignorada por el hecho de ser una mujer.

Hizo sacrificios también en su vida afectiva. A pesar de tener varios amores a lo largo de su vida, nunca se casó.

En la primera mitad del siglo XX las mujeres casadas no trabajaban, ya que por convencionalismos sociales se veían obligadas a abandonar su profesión.

Las otras Antonias

Una mujer que trabaja, es una mujer que sueña. Que ve su futuro de manera personal, no simbiótica. Que planifica su propio destino, que intenta capacitarse, superarse, perseguir sus sueños. Se mencionan aquí otras directoras de orquesta, para quienes tampoco, nada ha sido fácil.

Veronika Borísovna Dudárova (1916 – 2009) Bakú, Rusia. Fue la primera mujer en triunfar como directora de orquestas sinfónicas en el siglo XX. Desde 1947 fue la directora de la Orquesta Sinfónica Estatal de Moscú y dirigió orquestas durante sesenta años. Posee el Guiness Record por ser la única mujer que ha dirigido orquestas durante más de 50 años. En 1991, fundó la Orquesta Sinfónica de Rusia.

Susanna Mälkki (52) es finlandesa y también directora de orquesta, su instrumento es el violonchelo. Desde el 2016 es la directora de la Orquesta Filarmónica de Helsinki. Ha recorrido distintos países de Europa y América como directora invitada, y es especialista en la música contemporánea.

Alondra de la Parra (40), es mexicana. De familia de artistas, es fundadora y directora artística de la Orquesta Filarmónica de las Américas con sede en Nueva York, y Embajadora Cultural del Turismo de México. Fue la primera mujer en dirigir una orquesta en Australia, cuando en 2017 se convirtió en la directora de la Orquesta Sinfónica de Queensland.

Lara Diloy Felipe (35) de Madrid, España. Directora de la Orquesta Madrid Sinfónica y fundadora de la Barbieri Symphony Orchestra. Así se presenta ella misma en su perfil de Linkedin: “Soy una persona dinámica y alegre a la que le encantan los retos, por eso decidí ser directora de orquesta. Me gusta compartir mi pasión por la música y transmitir las emociones que esta produce.”

Natalia Salinas es argentina, de Comodoro Rivadavia. Es directora de orquesta, joven y especializada en música contemporánea. Natalia es una especie revolucionaria en un universo como el de las orquestas, tradicionalista, machista, y conservador. Pianista, hizo la Licenciatura en Dirección Orquestal en la Universidad de La Plata. Dirigió orquestas en Brasil, Israel, Italia y Argentina.

Como ella dice en una nota al Diario Página 12 “No es un mundo fácil. Tuve que aprender mucho en cuanto a cómo comportarme. Esta profesión no es sólo dirigir, también hay que saber pararse ante un grupo de profesionales, desactivar ciertos prejuicios, y encontrar la concentración del músico y el foco del trabajo. Una mujer dirigiendo rompe paradigmas, todavía es así, y eso me demanda un esfuerzo mayor. Porque sé que cuando subo al podio no puedo equivocarme”.

Así como Antonia Brico, ellas son mujeres que luchan, mujeres que inspiran a todas a hacerse un lugar merecido en un mundo complejo. Difícil, pero no imposible.

Lograr la igualdad de oportunidades es todavía, una asignatura pendiente.

 

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