Bajante con pronósticos alarmantes: todo el ecosistema está en riesgo por la crítica situación del Paraná

La tendencia decreciente que inició en el 2019 podría superar los récords históricos de la sequía de 1944. Ya suma dos años y los pronósticos para el futuro del río solo presentan escenarios desalentadores, de acuerdo con los organismos oficiales.

Costanera de Corrientes.

El registro actual se acerca al peor promedio mensual en más de medio siglo: durante la semana, en Corrientes, el río promedió los 33 centímetros de altura. En julio los promedios mensuales rondan los 27 centímetros, unos 3,41 metros por debajo de lo normal, con relación a los últimos 25 años.

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El Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (Icaa) publicó este lunes un informe actualizado que plantea tres alternativas posibles para la bajante extrema.

El informe semanal del Instituto Nacional del Agua (INA) difundido por el organismo correntino, alerta sobre probables escenarios para el comportamiento de la actual bajante, a fin de servir de base para la puesta en marcha de acciones, reales y potenciales en los sectores de mayor impacto.

La tendencia decreciente podría llegar a ocasionar problemas en el abastecimiento de agua, la energía, la navegación, el riego, entre otros. Dichos escenarios estiman, para un conjunto de ciudades de referencia, los promedios diarios hasta fin del año 2021. Dentro de esta previsión conflictiva, se encuentra el puerto de la ciudad de Corrientes.

Así el escenario I sería la continuación progresiva de la bajante actual, el escenario II más crítico, semejante a 1944 (bajante más severa registrada) y el escenario III, peor aun, con mayor prolongación de la bajante.

No hay pronósticos de repunte en lo inmediato, dada la escasez de lluvias en las cuencas de aporte al río en los próximos días. Los especialistas coinciden en señalar que todo el ecosistema está en riesgo por la situación crítica del Paraná.

Este comportamiento anómalo del río Paraná es atribuido al fenómeno de La Niña y afecta a la navegación, el lecho y hasta la estabilidad de las barrancas.

Además, el persistente período de sequía se mantiene y causa dificultades en la reproducción, alimentación y supervivencia de peces y, por añadidura, en toda la fauna que depende de ellos.

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