Se cumplen cuatro años del fallecimiento de Mirta Clara de Sala

Hoy, 26 de octubre, se cumplen cuatro años del fallecimiento de la ex detenida política y militante por los Derechos Humanos y por el derecho a la salud mental, Mirta Clara de Sala, referente regional y nacional del proceso de Memoria Verdad y Justicia de los últimos años. Fue compañera del detenido desaparecido Néstor "Flaco" Sala, asesinado en la Masacre de Margarita Belén.

Mirta Clara de Sala, esencial en la lucha por Memoria, Verdad y Justicia

Mirta comenzó su militancia política en la Juventud Peronista -Montoneros de La Plata, a principios de la década del setenta, junto a su compañero de toda la vida, Néstor “El Flaco” Sala, fusilado en la Masacre de Margarita Belén. La pareja arribó al Chaco en octubre de 1975, a raíz de la cruenta represión a los militantes desencadenada por la Triple A y luego profundizada por el gobierno dictatorial post 24 de marzo.

Aquí se instalaron en una vivienda de Villa Los Lirios, junto con la hija mayor de la pareja, Mariana y un niño por nacer, Juan Andrés. Al poco tiempo fueron secuestrados por la “patota” de la Brigada de Investigaciones, comandada por los policías Carlos Thomas, Gabino Manader y Lucío Caballero, en coordinación con los mandos militares de la zona. Allí comenzó un periplo de detención clandestina, torturas y luego cautiverio por diversas cárceles durante ocho años para Mirta, y el fusilamiento el 13 de diciembre de 1976 para el “Flaco”.

Juicio y castigo

Recuperada la democracia, Mirta encauzó todas sus energías en el juicio y castigo a los responsables del genocidio, tarea en la que su perseverancia y empuje la convirtieron en un verdadero pilar para la causa, siempre presente cada 13 de diciembre en los actos de homenaje a los masacrados, y en cada marcha o instancia judicial o de difusión sobre el tema, en una época en la que luego de los indultos y de las leyes de impunidad lo que imperaba era el olvido y había que remar contra la corriente desde el llano.

En ese sentido, cabe recordar que fue una carta suya, en 2003 al entonces presidente Néstor Kirchner, denunciando la ignominia de significaba tener a uno de los represores denunciados como autores de la Masacre como agregado militar en Italia la que derivó en el cese en funciones del coronel Horacio Losito, luego condenado a prisión perpetua en 2011 por su accionar en los fusilamientos del 13 de diciembre del 76. Y es que ya con los juicios orales al terrorismo de estado perpetrado en la región en curso, el testimonio de Mirta, tanto en la Causa por la Masacre I y II y en la Causa Caballero, por torturas en la ex Brigada de Investigaciones fue uno de los puntales para la formulación de las condenas a la par que un alegato político de cómo funcionó el exterminio perpetrado contra las organizaciones populares durante la última dictadura cívico militar.

DDHH y Salud Mental

En esta militancia por la Memoria confluyó también una activa militancia por la salud mental y el respeto de los derechos humanos de usuarios y pacientes. Mirta fue psicóloga y ejerció la profesión en un centro de salud de Buenos Aires desde una perspectiva consecuente con sus convicciones: con la salud mental como un derecho humano en función del bienestar comunitario y desde una perspectiva libertaria. En su práctica diaria y en cuanto encuentro o mesa de debate en los que participó fue una crítica acérrima a las prácticas de confinamiento en instituciones estatales y clínicas privadas.

Su última visita al Chaco fue en el marco de los homenajes por los 30 años del Mural de Amanda Piérola, “Margarita Belén Dolor y Esperanza” junto con Horacio Vertbisky, dónde convocó a seguir sumando energías al avance en las respectivas causas judiciales, para el encarcelamiento de los genocidas impunes, el juzgamiento a los cómplices civiles y funcionarios judiciales y la búsqueda y restitución de los restos de los desaparecidos, pero también para avanzar en más y mejores derechos para todos y todas.

 

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