Advierten que hay provincias que ordenan tratamientos contra el coronavirus que aún no fueron aprobados

La Sociedad Argentina de Infectología mostró su preocupación porque autoridades gubernamentales (nacionales, provinciales y municipales) alientan a la utilización de medidas terapéuticas “carentes de evidencias concretas que muestren su utilidad clínica” para tratar el COVID-19.

Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología.

El arsenal de los tratamientos experimentales que son prescriptos sin pruebas válidas de su eficacia a la fecha son: plasma de convaleciente, vitamina D, suplementos de zinc, carragenina nasal, ivermectina e ibuprofenato inhalado.

“El uso de estas drogas ‘fuera de etiqueta’ bajo el argumento de una supuesta actividad antiviral in vitro o de una observada ‘mejoría en la evolución’ proveniente de análisis no contrastados con un grupo control adecuado, es cada vez mayor. Y que esta falta de apego a la evidencia científica sea promovida desde las instancias gubernamentales, resulta de una gravedad que no podemos dejar pasar sin levantar la voz”, dice el comunicado del SADI.

“La experiencia de los estudios con hidroxicloroquina, lopinavir/ritonavir, mostró de modo palmario cómo aquellas drogas que creímos genuinamente útiles al principio de la pandemia, y a las que expusimos crudamente a nuestros pacientes; finalmente no lo eran, e incluso producían efectos adversos graves. Asimismo, la evidencia del plasma de convalesciente muestra hasta el momento la ausencia de beneficios en su administración. El suero equino, se encuentra en fase de estudio clínico cuyo resultado no se conoce aún”, agregaron desde la Sociedad Argentina de Infectología.

El comunicado, que lleva la firma de Omar Sued, presidente del SADI, alerta: “la promoción de terapias que no han mostrado utilidad en el contexto de un ensayo clínico adecuadamente diseñado produce en los pacientes, resultados inciertos; en la sociedad, expectativas infundadas; en el sistema de salud, gastos innecesarios y probablemente superfluos; y a los ya muy estresados efectores de salud les agrega un nuevo estrés, al soportar la demanda de terapias no beneficiosas por parte de pacientes y familiares”.

“El cuidado respiratorio precoz de los enfermos graves con COVID-19, los cuidados críticos adecuados y la dexametasona; son medidas probadamente eficaces para mejorar la evolución de los pacientes con COVID-19 y deben destacarse. El uso de cualquier otra herramienta terapéutica sólo debe ser aceptable en el contexto de ensayos clínicos aleatorizados y controlados. Es nuestra responsabilidad señalarlo”, concluye el texto.

FuenteLa Capital y Clarín
Compartir