Desde Salud Pública reconocen que el plasma de recuperados no fue efectivo en casos graves pero sí en moderados

El subsecretario de Promoción de la Salud, Atilio García, reconoció este miércoles que el tratamiento con plasma convaleciente (parte líquida de la sangre que se extrae de pacientes recuperados de coronavirus) no tuvo resultados significativos en casos críticos. Sin embargo, destacó que el mismo sí logró mejoras en aquellos que tienen síntomas moderados.

El tratamiento con plasma convaleciente (la parte líquida de la sangre que se les extrae a pacientes recuperados de COVID-19) no dio los resultados esperados en aquellos casos críticos de la enfermedad.

Así lo reconoció este miércoles el subsecretario de Promoción de la Salud, Atilio García. “En el contexto del último estudio en el que se analizó a los pacientes críticos con el uso del plasma lo que hemos visto es que las personas que están en asistencia respiratoria mecánica usar o no el plasma es lo mismo. Pero en pacientes moderados, el uso del plasma es conveniente”, señaló el funcionario.

“Actualmente no tenemos un trabajo que nos pueda afirmar cuál es la tasa de beneficio que tiene este tratamiento, pero ronda entre el 50 y 60 por ciento a nivel mundial. De todas maneras, tampoco es conveniente dar valores hasta tanto se avance un poco más con el uso del plasma”, añadió.

García remarcó sin embargo que lo que “tenemos que hacer es usar la terapéutica que tenemos, entre esos está el plasma convaleciente y dentro de estas terapéuticas se van a ir evaluando”.

“Hay actualmente medicamentos que están en desuso y otros que estaban en desuso y están volviendo a usarse. Tenemos que seguir avanzando porque es una patología que día a día nos va enseñando”, afirmó.

Cabe recordar que un estudio efectuado por 12 hospitales públicos y privados argentinos aseguró que el uso de plasma de convalecientes de coronavirus no se asoció a beneficio clínico significativo en pacientes con neumonía grave por COVID-19.  El estudio Plasm-AR, evaluó a 334 pacientes con neumonía severa y un promedio de edad de 62 años.

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