“Policultivos frutihortícolas”, una alternativa agroecológica para fortalecer producciones en el NEA

Un estudio de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE evaluó el comportamiento de especies hortícolas cultivadas debajo de diferentes árboles frutales del nordeste de Argentina, y destacó que árboles frutales como Aguay, Guayabo y Níspero representan alternativas importantes para la producción agroecológica de cultivos hortícolas comunes como el rabanito, perejil y arvejas.

Los policultivos son sistemas de cultivo complejos en los cuales dos o más especies son plantadas con una suficiente proximidad espacial que resulta en una competencia o complementación, aumentando, por lo tanto, los rendimientos.

Hay evidencia que indica que los sistemas de cultivos diversificados, como los policultivos y la agroforestación son más sustentables y más conservadores de recursos.

Entre las posibilidades de policultivos, el aprovechamiento de los frutales en combinación con hortalizas en contextos familiares y de pequeños productores es una alternativa válida para el acceso a alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y poder llevar así una vida activa y sana.

En ese sentido, un proyecto de investigación de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste evaluó la viabilidad de policultivos de especies hortícolas con frutales leñosos del nordeste argentino en un sistema productivo agroecológico.

El trabajo se desarrolló en un lote de frutales leñosos no tradicionales que se encuentra ubicado en el Campo Didáctico Experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias (CDEA) de la UNNE.

Las especies de frutales evaluadas fueron: Aguay (Chrysophyllum gonocarpum), Guayabo (Psidium guajava), Ñangapirí (Eugenia uniflora) y Níspero (Eriobotrya japónica) en combinación con especies hortícolas de estación otoño-invierno con diferentes órganos de aprovechamiento: hojas de perejil, tubérculo del hipocótilo de rabanito y frutos de arveja.

La importancia de evaluar estas especies de frutales es debido a su adaptación a la región del NEA y a que sus frutos tienen alto potencial de aprovechamiento en la región, según explicaron la Ing. Agrónoma Natalia Alvez y la Dra. Paula Alayón Luaces, autoras del estudio realizado desde la Cátedra de Fruticultura de la FCA-UNNE.

Los ensayos

Para el estudio, se dividió el lote en 4 parcelas, se seleccionaron al azar 6 árboles frutales adultos en plena producción de cada una de las 4 especies leñosas y se las combinó con la siembra de las 3 especies hortícolas. A modo de control, las tres hortalizas, por su parte, fueron sembradas en el mismo sitio y evaluadas en monocultivo sin la presencia de los árboles frutales.

La siembra se realizó en forma manual, con los cuidados correspondientes y teniendo en cuenta las distancias y época de siembra según el calendario hortícola. Se preparó el suelo con azadas en forma circular, removiendo únicamente el espacio donde se sembraron las especies, los canteros se cubrieron con la hojarasca del frutal.

Se utilizó el sistema de chorrillo continuo para Rabanito y Perejil, y para la Arveja sistema de siembra directa. Las semillas no estaban tratadas con ningún tratamiento terapéutico de agroquímicos.

En los ensayos se midió radiación interceptada por el cultivo, se realizó análisis de suelo, monitoreo del grado de cobertura de la vegetación espontánea, y al momento de cosecha se cuantificaron los días hasta para la recolección comparándolas con el calendario hortícola para cada cultivo en cada interacción. Además se analizó el efecto de la interacción en el crecimiento y desarrollo de las especies hortícolas.

Resultados

“De las observaciones realizadas se concluye que los frutales leñosos del Nordeste Argentino son una alternativa importante a considerar para la producción de policultivos agroecológicos en asociación con hortalizas, con diferentes niveles de respuestas según el frutal y la especie hortícola” destacaron las autoras.

Según lo observado, el Aguay tuvo un efecto positivo en el crecimiento y desarrollo de rabanito, perejil y arvejas, y la asociación con Guayabo fue positiva para el perejil pero negativa para las arvejas.

El Níspero tuvo un efecto positivo en la producción de arvejas, sin embargo no es recomendable para Rabanito o Perejil.

La asociación menos recomendada para las tres especies hortícolas fue con Ñangapirí, con el cual no se obtuvieron efectos positivos.

Se observaron incidencias variables en las consociaciones estudiadas, siendo la más recomendable aquellas con Aguay y la menos recomendable aquellas con Ñangapirí.

Se identificó el aporte de hojarasca, abundancia de vegetación espontánea y rendimiento de las especies hortícolas en cada combinación.

Las responsables del estudio destacaron que los policultivos contribuyen a proveer servicios ecológicos tales como la activación de la biología del suelo, el reciclado de nutrientes, el aumento de los artrópodos benéficos, los antagonistas de plagas y un uso más eficiente del suelo.

Comentaron que mediante el diseño de sistemas de cultivo que imiten la naturaleza puede hacerse un uso óptimo de la luz solar, de los nutrientes del suelo y de la lluvia.

Agregaron que la promoción de policultivos frutihortícolas se encuentra en sintonía con el interés creciente en los últimos años por mantener y fortalecer la producción frutícola nativa.

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