La mochila de Facundo Castro fue reconocida por su madre

Cristina Castro también determinó que eran de su hijo los otros elementos, que ahora serán peritados. Faltan su DNI y la tarjeta de débito.

Es un sitio al que sólo los baqueanos pueden llegar solos, el resto necesita un guía. Sin embargo, la zona de rías y canales de Villarino Viejo volvió a ser escenario del “hallazgo” de pescadores que primero encontraron lo que quedó del cadáver de Facundo Astudillo Castro, y el fin de semana pasado una mochila que contenía los documentos y teléfonos celulares del joven de 22 años que había desaparecido el 30 de abril en su camino de Pedro Luro hacia Bahía Blanca, donde nunca llegó. En la mañana de este jueves, su madre, Cristina Castro, y el abogado Leandro Aparicio, estuvieron en la sede de Gendarmería en esa ciudad, donde ante la presencia de testigos abrieron la mochila, cuyo contenido se había mojado. La persona que dio aviso a la Policía Federal de haberla encontrado dijo que se había llevado la mochila a su casa para que no se la llevara la marea.

Sin embargo, en diálogo con Página12, Aparicio explicó que las mareas no llegan hasta ese sitio, salvo en casos de sudestada, pero indicó que las pertenencias de Facundo estuvieron mojadas probablemente por la lluvia. “Estaban los dos teléfonos, el Nokia y el Blackberry, el carnet de conducir, una camiseta de Boca con el número 7, otras remeras negras con partes quemadas, no sabemos si de cigarrillo o qué, un pantalón con manchas que podrían ser de sangre, todo fue reconocido por Cristina”, expresó el abogado, y agregó que el siguiente paso es secar lo más posible las cosas de Kufa, entre las que también había un cepillo de dientes, ropa interior, auriculares, un cargador y una gorra con visera.

El reconocimiento se llevó a cabo en la sede de la Región V de la Gendarmería Nacional, ubicada en avenida Alem al 1300 de Bahía Blanca, donde Cristina Castro observó todos los elementos hallados. A partir de ahora, serán peritados en busca de restos orgánicos de Facundo para poder comprobar científicamente si eran suyas. Los efectivos de Gendarmería procedieron a “abrir todo adentro de un camión aislado, con una testigo adentro y otro testigo en la sala donde estábamos nosotros, que lo vimos por un televisor y a través de una cámara que filmaba”. Aparicio indicó que “lo que se hizo fue mostrarse, no tocarse mucho”, al agregar que mostraron que “un teléfono no tenía chip y que el otro no se podía abrir”. Según se indicó, los efectivos colocaron a los celulares granos de silica para que absorban la humedad.

El abogado consideró que, a su criterio, la mochila con todos los elementos fueron colocados en el lugar donde fueron hallados “hace un mes: cuando pusieron el cuerpo, pusieron la mochila”. Por otra parte, fuentes judiciales confirmaron que en la mochila no fue encontrado el documento de identidad de Facundo, tal como se había asegurado días después del hallazgo. Cristina Castro señaló que tampoco estaba la tarjeta de débito. Toda esa documentación estaba en un tarjetero que no figura entre los elementos halladfos.

Cangrejal hostil y desértico

Tal como pasó cuando fue descubierto su cuerpo esqueletizado, otra vez fue un sábado al anochecer, otra vez fue un pescador, otra vez en una zona que había sido muy rastrillada. El nuevo hallazgo volvió a golpear a la familia. El domingo fue identificado el lugar y este jueves se procedió a la apertura ante la familia, en tanto el contenido será analizado por los expertos de Gendarmería Nacional de Neuquén y de CABA, respecto de aquellos objetos que la DATIP (Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal), que depende de la Procuración, no pueda peritar, pero los teléfonos sí quedarán en manos de esa dependencia.

“Todo muy raro, como todo en esta causa, otra vez un sábado a la noche, otra vez un pescador”, le dijo Luciano Peretto, el abogado de la madre de Facundo Astudillo Castro a Página/12. El abogado hacía referencia al último y sorprendente giro que tomó la investigación. Tal como había ocurrido el sábado 15 de agosto, hace prácticamente un mes, la Policía Federal de nuevo recibió un llamado de un pescador para avisarles que en la misma zona donde aparecieron los restos esqueletizados de Facundo esta vez habían encontrado una mochila muy parecida a la que llevaba el joven cuando emprendió su viaje a Bahía Blanca.

El hallazgo se produjo en la localidad de General Cerri, a medio kilómetro de las vías del tren y a unos cuatro del lugar donde había sido encontrado su cuerpo. La mochila es del mismo color que la que llevaba Facundo, tenía en su interior dos celulares, “un Nokia de alta gama y un Blackberry”, según describió Peretto. “Sabíamos que tenía esos dos celulares, el Blackberry era del abuelo y tenía puntos, por lo que lo usaba cuando se quedaba sin crédito en el otro. Lo reportamos desde el primer momento en la causa”, amplió el abogado. Consultado acerca de la reacción de la madre del joven al enterarse del hallazgo, el abogaado contó que Cristina Castro señaló que era “rarísimo todo, raro otra vez un sábado a la tarde, un pescador, en cuarentena, los dos celulares en la mochila”, cuando “Facundo siempre los llevaba en el bolsillo”.

FuentePágina/12
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