Alertan sobre la construcción de un nuevo barrio lacustre sobre el Río Negro

A través de una nota enviada a este portal, el ambientalista Jorge Castillo advirtió sobre el avance de la construcción de un segundo barrio sobre el valle de inundación del Río Negro. Recordó que en el primero de esos barrios "una empresa se apoderó de un predio que casi en un 50% era de uso público, y lo transformó en barrio cerrado oponiéndose a ordenanzas, leyes y sentido común".

Compartimos la nota del ambientalista Jorge Castillo:

NUEVAS INFRACCIONES, VIEJOS ESTILOS Y LOS MISMOS PROTAGONISTAS

La Municipalidad clausuró el viernes 24 una obra clandestina en un predio ubicado en un meandro del río Negro. En el lugar se había comenzado a “limpiar el terreno” con vistas a construir lo que pretendería ser el segundo barrio “lacustre” de Resistencia. El entrecomillado se debe a que el primero comenzó con la misma propuesta, pero tal como anunciamos en aquella época quienes defendemos el ecosistema del río Negro, no iba a responder a esa categoría por las razones que expusimos en su oportunidad, al mismo tiempo que anunciábamos los impactos ambientales negativos que se generarían. Tuvimos razón: no cumplieron con lo pactado ilegítimamente y uno de esos impactos negativos fue que en el predio de enfrente, también sobre línea de ribera y sectores inundables, se instaló poco después un Centro Comercial (el mismo que hoy ha perdido más de veinte locales comerciales que lo ocupaban, por efecto de la cuarentena) y siempre “asesorados” diligentemente por funcionarios de la “APA”, que es la Administración Provincial del Agua, cuya existencia a partir del año 1982 se debe a la propuesta emanada de una comisión de profesionales e instituciones civiles (entre las que se encontraba la Comisión de Recuperación del río Negro) creada bajo la consigna “Resistencia nunca más bajo el agua”, con la sana intención de que este nuevo organismo autónomo cumpliera fielmente el mandato de ocuparse de los problemas estructurales y ambientales causantes de las inundaciones cíclicas de la región.

“Ocuparse fielmente” significaba –y sigue significando, obviamente- cumplir con lo que manda la ley y controlar a quienes pretenden ocupar terrenos lindantes con espacios hídricos o lacunares, elementos naturales éstos primordiales en nuestro ecosistema regional porque sirven de contenedores y ralentarizadores del avance de las aguas sobre el valle de inundación en épocas de crecientes y/o lluvias torrenciales y continuas.

Lamentablemente, con aquel primer barrio, la APA asesoró a los propietarios sobre cómo rellenar esos espacios bajos, con lo que la empresa acrecentó en casi un 50% la ocupación del predio, desoyendo incluso los planteos de funcionarios del mismo organismo provincial que se oponían a tan ilegítima acción y que terminaron despedidos. El propietario de aquel barrio agregó un nuevo emprendimiento, más insólito todavía, de un hotel que se construye vecino al puente de la avenida Sarmiento, casi en el mismo lugar donde antes de ser inaugurado dicho puente, se desmoronó parte del cabeza por la erosión causada por la inundación. Durante más de ocho años los ambientalistas nos opusimos a estas obras de relleno, y en una ocasión (lo tenemos filmado y denunciado) hasta fuimos agredidos algunos de nosotros, mientras inspeccionábamos las infracciones junto a concejales y diputados.

Como si se tratara de “piratas del paisaje”, una empresa se apoderó de un predio que casi en un 50% era de uso público, y lo transformó en “barrio cerrado” oponiéndose a ordenanzas, leyes y sentido común. Esto fue posible porque funcionarios de la “APA lo permitieron y les enseñaron lo de verdad debían haber prohibido, cumpliendo con su leal función de cuidadores de la cosa pública. Después de eso, se sucedieron otras irregularidades y la APA siguió fiel a sus malas prácticas a pesar de cambio de autoridades y denuncias.

Es forzoso pensar que existiendo un documento de la APA que habilita esta intervención en el nuevo predio (Resolución N° 0351/2019, del 11 de marzo de 2019) y tratándose del mismo empresario que es citado en dicho documento oficial, algo irregular ha pasado con la autorización, y es lo que la clausura de la Municipalidad está poniendo en evidencia. Seguramente faltó la autorización por parte del ente comunal.

No quiero pensar que se empiece a repetir la misma historia, en este caso agravado porque habrían aprovechado la cuarentena que ha dejado a la población desprotegida en algunos servicios públicos necesarios para preservar el ecosistema y la calidad de vida, para tejer un acuerdo por el que se pretende “compensar por la línea de ribera” a este nuevo emprendimiento inmobiliario. Esta “compensación” aumenta la apuesta del primer caso comentado: ahora la “APA” (pero no la Municipalidad, afortunadamente y esperemos que se mantenga firme en esta posición; la vamos a ayudar) permite que el empresario rellene en un porcentaje mucho mayor: ganaría 59% de espacios para edificar. La pregunta que cabe es ¿por qué compró un terreno legalmente aprovechable solo en un 41% de su superficie total? ¿Falló en el cálculo, o ya sabía de antemano que por el mismo precio obtendría muchas más ventajas? Lástima que no pensó en el bienestar general.

Parece que es verdad, nomás, eso de que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero ojo, las caídas son muy peligrosas, y las recaídas, peor. Chaque funcionarios desleales y empresarios inmobiliarios; una vez la ganaron con ayuda de la “APA”, pero ahora, esperemos que no, en nombre del patrimonio de los chaqueños (la res-pública). (dos archivos que se titulan “Muni” A y B deberían decir “APÁ”, A y B)

Jorge Castillo, de la Comisión de Recuperación del río Negro

Compartir