La Multisectorial Feminista expresó preocupación por el “accionar extorsivo” de la Policía del Chaco

"Entendemos que este accionar corporativo violó toda norma de convivencia democrática y pacífica. Y al menos quienes convivimos y coexistimos, con enormes diferencias políticas e ideológicas, respetamos estrictamente un acuerdo tácito pero inobjetable: no se puede poner en riesgo ni la democracia ni la salud del pueblo", sostiene la Mesa Multisectorial Feminista en un tramo del comunicado.

Compartimos el comunicado de la MMF:

La Mesa Multisectorial Feminista expresa gran preocupación y repudio por el accionar extorsivo de la Policía del Chaco, durante este lunes, encabezado por el Jefe Fernando Romero, el subejefe Ángel Alfonso Domínguez y la directora del CEAC Mariela Noemí Aguirre. Entendemos que este accionar corporativo violó toda norma de convivencia democrática y pacífica. Y al menos quienes convivimos y coexistimos, con enormes diferencias políticas e ideológicas, respetamos estrictamente un acuerdo tácito pero inobjetable: no se puede poner en riesgo ni la democracia ni la salud del pueblo.

La Policía ayer hizo eso, nos puso en riesgo a todxs, puso en riesgo la estabilidad social, y así la estabilidad institucional. La renuncia de la cúpula policial debido a la decisión del gobierno de no ratificar en sus funciones a los cuatro agentes liberados por la justicia, imputados por delitos tan graves como torturas, vejaciones y allanamiento ilegal en un domicilio del barrio Banderas Argentinas en Fontana, fue un acto de autoritarismo e irresponsabilidad democrática. Pero no fue lo peor.

La renuncia fue acompañada por declaraciones desafiantes, extorsivas y provocativas de las autoridades policiales y agentes que promovían la tensión y convulsión social, generando una sensación de desconcierto, inseguridad y caos. Como consecuencia hubo manifestaciones, rumores de toma de la Jefatura de la Policía del Chaco y de acuartelamiento, sabiendo la carga emotiva de lo que significa esto en una provincia donde hace unos años, el último acuartelamiento policial dejó tres fallecidos, cientos de heridos e incontables pérdidas materiales.

Un jefe de la policía que argumenta que no se puede llevar a cabo la decisión política del gobierno provincial de no ratificar en sus funciones a policías imputados, porque sino deberían hacerlo también con los más de 900 policías procesados hasta tanto no se determinara su situación procesal, está extorsionando. No sólo al gobierno, sino también a todos los ciudadanos y las ciudadanas. Pero además lo está haciendo de la peor manera: sembrando miedo e inestabilidad. Y en el peor contexto: una emergencia sanitaria por una pandemia que provocó hasta el momento 120 fallecimientos y 2.602 personas infectadas en la provincia.

Es preocupante que un jefe de la policía no reconozca la autoridad de un gobernador en las decisiones y políticas de seguridad y organización policial. Autoridad concedida por el mandato popular y la Constitución Provincial. Pero más preocupante es que se atreva a desafiar públicamente esa autoridad, utilizando la corporación policial y la tensión social que pueden generar, para presionar al gobierno.
Es evidente que tenemos una policía autónoma a los gobiernos, una policía que pretende cogobernar, y que cuando no le gusta las reglas del juego, también es autónoma a la convivencia democrática. Es una gran deuda Argentina la democratización y el control civil de las fuerzas de seguridad, con un fuerte debate de qué políticas de seguridad y qué policía queremos.

Por eso, si bien entendemos que para el gobierno el costo de enfrentarse a la Policía del Chaco es un precio demasiado alto a pagar en medio de una pandemia que demanda más seguridad y certeza en las instituciones, estamos convencidxs que ceder a la presión y extorsión policial tendrá consecuencias muy peligrosas para la vida democrática.

Lamentamos el silencio y la inacción del Poder Judicial e instamos a fiscales y jueces a intervenir a favor de la estabilidad de las instituciones democráticas y la convivencia pacífica.

Nosotras, las organizaciones feministas, sociales y sindicales que componemos esta mesa, entendemos que somos actores políticxs y demostramos estar a la altura de la circunstancias que demanda una pandemia peligrosa como el coronavirus. Hemos cuestionado y criticado muchas acciones en la que desacordamos, pero siempre dentro de las vías institucionales, como siempre trabajando en conjunto para aportar nuestra visión.

Esperamos que los poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, demuestren que también están a la altura.

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