25 Años de la Jefatura de Gabinete: Capitanich llamó a “construir una comunidad productiva de base social”

El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, participó del panel virtual 25 Años de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Durante su intervención, realizó una "evaluación operativa" sobre el rol que se ejerce en dicho cargo y reflexionó en torno al futuro.

Exjefes de Gabinete de Ministros debatioerosn en torno al rol al cumplirse 25 años desde su creación. Jorge Capitanich, participó del debate junto a Sergio Massa, Juan Manuel Abal Medina;  Jorge Rodríguez, Chrystian Colombo y Alfredo Atanasof, además de Santiago Cafiero, en otros.

Advertisement

Capitanich Indicó que durante sus mandatos al frente de la Jefatura, atravesó por dos circunstancias “diversas”, la primera “en la crisis de 2001/ 2002, en un gabinete claramente de coalición”.

Recordó a AAtanasof como ministro de Trabajo primero y jefe de Gabinete de Ministros, y a una “coalición heterogénea, desde el punto de vista de una crisis de carácter estructural”.

No obstante, remarcó las prioridades durante ese primer periodo donde se planteaban “generar las condiciones político- institucional”. Dijo que la transición era “entender que cuando se produce una crisis política de una magnitud de orden estructural hay que pensar en una emergencia, después establecer una estrategia de transición y una perspectiva de normalidad institucional” y recalcó que en ese marco “se establecieron las condiciones para tener una perspectiva seria de normalidad para recuperar el desenvolvimiento de las instituciones democráticas de una manera razonable y en el ámbito de la participación de la asamblea legislativa”.

Habló de una segunda etapa y otra perspectiva, cuando fue convocado mientras se desempeñaba como gobernador de Chaco, cuando hizo uso de una licencia programada. “Nos propusimos tres cuestiones claves: darle visibilidad a la agenda comunicacional, con 318 conferencias de prensa, lo que tiene sus aristas, si hay muchas te critican y si hay pocas te critican. (…) Esto también pone en evidencia lo siguiente: el jefe de Gabinete de Ministros ¿debe ser el principal vocero del Gobierno?”, acentuó y recalcó que sí debe comunicar las acciones de gobierno conforme a una estrategia comunicacional determinada.

Una segunda cuestión fue la “interrelación del Jefe de Gabinete de Ministros con gobernador e intendentes”, imprescindible para “acuerdos de base territorial”.
En tercer lugar, la agenda legislativa.

“La Jefatura de Gabinete de Ministros es el único que tiene rango constitucional y dos particularidades: es designado por el presidente de la República y está sometido a una moción de censura”. “Entiendo que debe cumplir un rol muy importante, no solo en términos de planificación de las políticas públicas del sistema de monitoreo y evaluación, de los mecanismos de comunicación con la ciudadanía, de la articulación de las políticas públicas de un sistema federal de Gobierno y un sistema de rendición de cuentas ante el Congreso”, remarcó.

En ese contexto, vio susceptible de modificación, “pensar en que no se puede atenuar el sistema presidencialista, pero tenemos un problema desde el punto de vista del ejercicio, el liderazgo que puede ejercer un jefe de Gabinete por aval del Presidente”, no así, marcó que no designa a sus ministros y funcionarios lo que se traduce en una debilidad “desde el punto de vista de la capacidad de cumplir las instrucciones acabadamente y objetivos y metas”.

Reflexionó, en tanto, sobre la cantidad de decisiones que le caben a un jefe de Gabinete de ministros que involucra la firma de decretos, resoluciones, decisiones administrativas y someterse a una “farragosa” gestión administrativa. “Esto hace que sea un instituto reconocido constitucionalmente por su farragosa capacidad de ejercicio de decisiones con herramientas lábiles en términos de gestión. por lo tanto, merece una reingeniería desde el punto de vista del uso de sus atribuciones y naturalmente del impacto”.

Habló de tres tensiones históricas en la Argentina, la estructural entre gobernabilidad y calidad institucional; entre calidad macroeconómica y crecimiento; y una tercera entre inclusión social y distribución del ingreso. “Eso históricamente generó tres asimetrías estructurales: una en la distribución del ingreso entre trabajadores y empresarios; las intertemporales entre niños, adolescentes, jóvenes y adultos mayores; y las interespaciales del ingreso por eso las asimetrías en el desenvolvimiento de las economías regionales. esas tres tensiones han sido históricamente irresueltas en 210 años de historia. No pudimos atenuar problemas entre inclusión y distribución, garantizar estabilidad macroeconómica ni generar calidad institucional y gobernanza de manera razonable y razonal”, explicó y recalcó: “Tenemos un problema y no vamos a poder salir adelante si no somos capaces de admitir la existencia de tres restricciones estructurales, tres reglas incumplidas y tres políticas”. “Si no resolvemos los problemas de restricción externa, logística y energética, como fuente de inestabilidad macroeconómica no vamos a tener capacidad para el desenvolvimiento adecuado de ninguna institución de base constitucional u orgánica, las crisis van a ser recurrentes independientemente de la ideología.

Cómo resolverlo, dijo, “es parte de un gran debate político inconcluso”.

Apeló a una regla monetaria que tienda a la estabilidad, una cambiaria que sea competitiva. “Para eso tenemos que tener una política industrial con cadenas de valor y generación de valor agregado, promover las economías regionales para distribuir el ingreso y tener empleos de calidad”, dijo y bregó por “la construcción de un consenso de una comunidad productiva de base social”. “Tenemos que superar las tensiones, las restricciones, construir reglas y garantizar políticas para el futuro”, concluyó.

 

Advertisement
Compartir