Una encuesta reveló que los desinfectantes se utilizan mal en uno de cada tres casos

De acuerdo al relevamiento realizado por el Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), la lavandina y el alcohol son los productos más elegidos, pero se aplican concentraciones incorrectas o en situaciones inadecuadas.

El equipo de trabajo, dirigido por la decana Fabiana Lartigue, reunió 285 respuestas mediante un formulario de Google y buscó indagar sobre las formas de higienización frente a la pandemia de COVID-19 en distintas zonas del AMBA.

Los resultados arrojaron que, en un 30 por ciento de los casos, estos productos se aplican inadecuadamente, “Los malos usos de ambos desinfectantes, sea por no ser convenientes económicamente o por razones de salud, evidencian la necesidad de mayor difusión del mejor uso de ambos”, asevera el informe.

El alcohol y la lavandina actúan de formas distintas. Por un lado, el alcohol (etanol) desinfecta a partir una interacción física con las proteínas y lípidos de la superficie del microorganismo que genera rupturas en la capa externa del patógeno o interrumpe su reproducción. La lavandina (hipoclorito de sodio), en cambio, desinfecta mediante una reacción química que oxida los microorganismos hasta eliminarlos.

Sin embargo, para que el uso sea efectivo y no perjudique a la salud, estos desinfectantes deben aplicarse diluidos en agua, en distintos grados de concentración. En el caso del alcohol, la medida correcta es 70 por ciento alcohol, 30 por ciento agua.

Con la lavandina, las concentraciones deben ser mucho menores y oscilan entre el 0,5 y el 10 por ciento como tope, por lo que, además, tiene mejor rendimiento.

Ambos productos son elegidos por casi la totalidad de los encuestados, pero es la lavandina la más utilizada (con el 97,7 por ciento de los casos), seguida por el alcohol líquido (91,3 por ciento de los casos) y por el alcohol en gel (87,3 por ciento de los casos). En tanto, un 1,2 por ciento opta por desinfectar solamente con vinagre blanco o jabón blanco.

La encuesta reveló que, en el 30 por ciento de los casos que se usó alcohol líquido como método de desinfección, se lo aplicó puro o diluido al 50 por ciento en agua, dos formas en las que el producto no logra eliminar los patógenos de manera efectiva, generando un gran desperdicio.

El dato cobra mayor relevancia al advertir que, además, este producto fue difícil de conseguir para el 54 por ciento de los entrevistados y representó un esfuerzo económico para el 80 por ciento de las personas.

La lavandina, en cambio, resulta más accesible y tiene un rendimiento mucho más elevado, pudiendo generar diez litros de solución diluida al diez por ciento con un solo litro de lavandina. Pero si se la utiliza al 0,5 por ciento de concentración, el mínimo necesario para limpiar satisfactoriamente, el rendimiento aumenta exponencialmente. Es por eso que el estudio recomienda que, “siempre que se pueda, debe utilizarse lavandina”.

El estudio, desarrollado por Fabiana Lartigue, Gabriela Lourtau y Eduardo Cozza-Buccaro, del Departamento de Ciencias de la Salud de la UNLaM, y Analía Coralizzi, del Instituto Latinoamericano de Capacitación, Educación y Trabajo, concluye que, si bien el alcohol y la lavandina son efectivos para eliminar el virus de los hogares, su mal uso en una considerable cantidad de casos “sería indicativo de la necesidad de mayor difusión del mejor uso de etanol e hipoclorito de sodio como desinfectantes”.