Traspaso Presidencial: Ceremonia en el Congreso y habrá cena la noche antes

Según Página 12, Todos los protagonistas dicen que no es problema, que se va a arreglar, que es un tema menor. O más contundente aún: "no es tema", como asegura un altísimo funcionario del actual gobierno. Pero, para evitar el escándalo, el macrismo afirma todo lo que rechazó hacer cuatro años. Cerca de Alberto Fernández no quieren falsas polémicas y, por las dudas, ya acordaron la cena.

Mauricio Macri y Alberto Fernández.

Pero hace cuatro años, en 2015, la cuestión terminó en un escándalo: una jueza dictaminó que el mandato de Cristina Fernández de Kirchner terminaba a las cero hora del 10 de diciembre, hubo un presidente interino – Federico Pinedo -, que asumió por unas horas, Mauricio Macri juró al mediodía ante la Asamblea Legislativa y buena parte del conflicto estalló porque Macri exigía que después del juramento CFK fuera a la Casa Rosada a entregarle el bastón y la banda presidencial.

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La ex Presidenta argumentó que después del juramento ella no era presidenta y que no había razón para ir a Casa Rosada, salvo la intención de humillarla. Todo indica que nada se repetirá este año.

Hay coincidencia en que Mauricio Macri no debe dejar la Presidencia antes del juramento de Alberto Fernández, por lo que no habrá presidente interino. El juramento y la entrega del bastón y la banda se harán en el Congreso Nacional, como hace cuatro años decía que había que hacerlo la ex presidenta.

Es más, está muy avanzado el diálogo para que la noche del 9 de diciembre haya una cena en la que estén los dos Presidentes, el que se va y el que llega, como una forma de quitarle drama al cambio de gobierno.

Jura y atributos

Desde el regreso de la democracia no hay dudas sobre el juramento: se hace en el Congreso, ante la Asamblea Legislativa, es decir, los diputados y senadores reunidos. El juramento ni siquiera lo toma el presidente saliente, sino el Escribano Mayor del Gobierno y el mandatario que deja el cargo sólo está presente. Nunca hasta 2015 hubo un presidente interino por algunas horas ni se adujo que el mandato cesaba a las cero horas.

La entrega de los atributos presidenciales sí tuvo variantes. Raúl Alfonsín, por ejemplo, recibió el bastón y la banda de manos del general Reynaldo Bignone en la Casa Rosada. También Carlos Menem juró en el Congreso y recibió los símbolos presidenciales en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. El mismo criterio se utilizó cuando asumió Fernando De la Rúa: juramento en el Congreso y posterior ceremonia del bastón y la banda en Casa Rosada.

En cambio, Eduardo Duhalde le entregó los atributos a Néstor Kirchner inmediatamente después de la jura, en el recinto del Congreso, en aquella ceremonia en la que el fallecido presidente jugueteó con el bastón simulando que no sabía cuál era el puño y cuál la punta. Cuatro años después, en la ceremonia de asunción de CFK se hizo también todo junto, ante la Asamblea Legislativa.

Las razones de CFK

Bien mirada, la postura de CFK tiene lógica, porque después de la jura, quien fue presidente/a ya dejó de serlo, por lo cual no tiene demasiado sentido que entregue nada en una ceremonia posterior. El constitucionalista Andrés Gil Dominguez opinó que es un tema simbólico y, por lo tanto, no hay un modelo que obligue.

Sin embargo, a Gil Domínguez no le disgusta el modelo de entrega de los atributos presidenciales en la Casa de Gobierno. “Es que una cosa es el traspaso en el Congreso y tal vez otra es el traspaso del Poder Ejecutivo. La Casa Rosada es la sede del Ejecutivo. Pero es una cuestión simbólica”, remató.

Del lado del equipo de Alberto Fernández sostienen algo parecido a lo que decía CFK hace cuatro años: el bastón y la banda son sólo símbolos, lo que vale es el juramento. Por lo cual lo mejor es hacer todo junto ante la Asamblea Legislativa. Dicen que Alberto le dijo a los suyos: “miren, es tan simbólico, tiene tan poco valor legal que, si quieren, pueden mandarme el bastón y la banda por correo”.

Por lo que recogió el diario porteño, la idea del gobierno de Macri es que, esta vez sí, todo se haga en el Congreso, de alguna manera como quería CFK en 2015.

Se ve que Macri preferiría no pasar el trago amargo por partida doble, Congreso y Casa Rosada, aunque hace cuatro años tildaron a CFK de anti-democrática y otras cuantas cosas por sostener esa postura. Igualmente, la frase más repetida en la Casa Rosada tiene tres palabras: “no es tema”. O sea, que se va a solucionar y de alguna manera se llegará a un acuerdo.

La cena está servida

Los allegados a Alberto Fernández sostienen que la voluntad es que todo se haga en el Congreso, que sea una ceremonia respetuosa y sin silbidos. En esa línea, se está conversando para que haya una cena el 9 de diciembre en la que estén presentes tanto Alberto Fernández como Mauricio Macri. La demora en oficializar todas estas decisiones tiene que ver con que aún no se designaron las autoridades de segundas y terceras líneas que van a asumir el 10 de diciembre.

Se supone que el diálogo fino, de detalles, se dará entre el saliente secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y quien entre en ese cargo. Se menciona a Julio Vitobello, ex titular de la Oficina Anticorrupción y cercano colaborador de Alberto Fernández. Ahí se concretará la letra chica, aunque las bases ya las pusieron Cafiero y Peña.

Todo indica que no debería haber problemas y que ninguno quiere repetir el escándalo de 2015. “Una cosa es que tengamos visiones diametralmente opuestas y otra cosa es que las podamos sostener con respeto. Eso tenemos que demostrar el 10. Al día siguiente habrá que gobernar. Y eso es otra cosa”, le dijo a este diario uno de los referentes del gobierno entrante.

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