Impuesto a las ganancias a jubilados: una inconstitucionalidad manifiesta

En Argentina, las personas que han trabajado toda su vida, han contribuido, al mismo tiempo, en el bienestar del país pagando sus debidos impuestos; sin embargo, una vez llegados a la edad jubilatoria, se encuentran en un estado de vulnerabilidad. Los jubilados no sólo están sufriendo una disminución en sus patrimonies a raíz del impuesto a las ganancias, sino que su misma edad les va provocando una deficiencia en su salud.

Dr. Luciano Federico Díaz.

Por el Dr. Luciano Federico Díaz*

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Los análisis médicos, los medicamentos, entre otros gastos, son costos que constantemente están aumentando a raíz de políticas económicas y la inflación, a diferencia de sus haberes jubilatorios, cuyo aumento no es proporcional a los anteriores.

A todo esto, hay que agregar, que las personas mayores probablemente no pueden realizar otra actividad que les implique un ingreso extra para sus obligaciones o manutención, por lo que les es difícil el pago de sus deudas.
La jubilación se trata del reintegro o pago del débito que el mismo sistema jubilatorio tiene con el aportante, al momento de alcanzar el beneficio y de cumplir con los requisitos necesarios.

Por lo tanto, desde el punto de vista jurídico, los haberes previsionales no constituyen un hecho imponible al no ser considerados una ganancia. Teniendo en cuenta lo descripto y que el hecho imponible del impuesto consiste en obtener ganancias, éstas sólo son aquellos beneficios que sean producidos y no otorgados como sucede con el haber jubilatorio.

“…Al ser una prestación de naturaleza previsional, queda claro que la jubilación no es una ganancia, sino el cumplimiento del débito que tiene la sociedad hacia el jubilado que fue protagonista del progreso social en su ámbito y en su época; que consiste en hacer gozar de un jubileo, luego de haber transcurrido la vida activa y en momentos en que la capacidad laborativa disminuye o desaparece. La jubilación es una suma de dinero que se ajusta a los parámetros constitucionales de integridad, porque la sociedad lo instituyó para subvenir a la totalidad de las necesidades que pueda tener la persona en ese período de vida. Por ello, la prestación no puede ser pasible de ningún tipo de imposición tributaria, porque de lo contrario, se estaría desnaturalizando el sentido de la misma…”.

Teniendo en consideración lo dicho, es necesario hacer hincapié en la naturaleza jurídica del Impuesto a las Ganancias que recae sobre el haber previsional, ya que afecta principalmente a los principios fundamentales de la Constitución Nacional y a Tratados Internacionales mencionados en el artículo 75 inciso 22 de nuestra Ley Fundamental.

No hay motivo viable que justifique grabar ese tributo a quién no realiza trabajo alguno, lesionando el Derecho de Propiedad que protege el haber previsional del jubilado. Este sujeto pasivo, en tiempos de actividad y cuando alcanzan la edad jubilatoria, sufren la misma retención.

La Administración tiene la prohibición de realizar comportamientos materiales que importen vías de hecho administrativas lesivas de un derecho o garantía constitucional, pero en la práctica no se aplica.

“…El art.79, inc. c), de la Ley Nº 20.628, en cuanto habilita la realización de descuentos sobre haberes previsionales por aplicación del impuesto a las ganancias, es inconstitucional, pues la jubilación es una suma de dinero que se ajusta a los parámetros constitucionales de integridad al haber sido constituida para subvenir a la totalidad de las necesidades que pueda tener la persona en ese período de vida y por ello no puede ser pasible de ningún tipo de imposición tributaria, pues de lo contrario se estaría desnaturalizando su sentido, con afectación del principio de igualdad y el derecho de propiedad…”.

De acuerdo a la doctrina y jurisprudencia, es menester mencionar que los principios constitucionales deben ser preservados ante lo establecido por la Administración como, para dar ejemplos, el principio de no confiscatoriedad, ya que se produce una absorción por parte del Estado de una porción sustancial de la renta o del capital; y de igualdad o generalidad, principios que están en perjuicio de grupos vulnerables especialmente protegidos por la Constitución Nacional (artículo 16 y 75 inciso 23 C.N.) a diferencia de grupos específicos como sucede con los jueces; entre otros.
Además, en el artículo 1 de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, Argentina se compromete a que no exista discriminación alguna entre las personas que viven en sus territorios. Más importante aún es lo establecido en el artículo 2 al estipular que, al darse algún caso de desigualdad o discriminación, los Estados signatarios están obligados a adoptar todas las medidas que fueran necesarias para cesar las mismas.

La Corte, en este sentido, ha sostenido reiteradamente desde el origen del sistema previsional que “…las jubilaciones y pensiones no constituyen una gracia o un favor concedido por el Estado, sino que son consecuencia de la remuneración que percibían como contraprestación laboral y con referencia a la cual efectuaron sus aportes y como débito de la comunidad por dichos servicios, por lo que una vez acordadas configuran derechos incorporados al patrimonio y ninguna ley posterior podría abrogarlos más allá de lo razonable, pues encuentran como valla infranqueable expresas garantías de orden Constitucional…”.

En resumen, en un sistema tributario compuesto de numerosos gravámenes como el nuestro, hay que poner énfasis en el análisis sobre los tributos cuyas cargas impositivas afectan a los más vulnerables como los jubilados.

La relación tributaria trata de poner de manifiesto en qué medida los sujetos pasivos deben realizar el presupuesto de hecho. Un límite importante es el que ofrece los principios constitucionales que, dado lo expuesto anteriormente, no se respetan.

Nuestra Carta Magna atribuye a las prestaciones de la seguridad social un apoyo a los jubilados teniendo en cuenta sus exigencias sociales, económicas, personales, entre otras. Si las ganancias es todo “rendimiento, renta, enriquecimiento, susceptible de una periodicidad que implique la permanencia de la fuente que los produce y su habilitación” teniendo en cuenta el art. 2 de la ley 20.628, consecuentemente, el impuesto a los jubilados resulta irrazonable ya que está excluido en el concepto de “ganancias”, según lo expuesto anteriormente.

“El tiempo es el corazón de la existencia”. Mario Eduardo Cohen.

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