El futuro comienza hoy cuando menguamos el odio de los profetas de la desigualdad

"Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda; si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la Patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros”. Raúl Scalabrini Ortíz

José Yorg, cooperativista.

Por José Yorg

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Desde TECNICOOP (*) entendemos que en Argentina estamos viviendo horas decisivas sobre el modo de poder que se está construyendo y que, desde luego, afectará a las cooperativas y el campo popular. Es hora histórica de iniciativas y de disputas de espacios que nos permitan ganar representatividad y capacidad de diálogo positivo y concreto.

Nuevamente recurrimos al escritor y político argentino Arturo Jauretche (1901- 1974) para desentrañar y develar lo que está oculto a los ojos profanos. Es que el discurso político está muy enmarañado y hasta engañoso de lo que realmente está en juego, cuestión recurrente en Argentina.

En efecto, Don Arturo, en su conocido libro escrito en el año de 1957, “Los profetas del odio”, devela con maestría y sencillez los resortes culturales y educativos y los medios que aplican para sembrar y fortalecer las condiciones que nublan el entendimiento de la realidad, ello desde la intelectualidad, y que traban al genuino desarrollo y sobre todo al bienestar del pueblo.

Nos orienta en ese libro Jauretche a pensarnos como país colonial o semicolonial prescindiendo, despojándonos, de la intelligentzia nativa influenciada por la Europa que nos aleja de los intereses nacionales, de nosotros mismos, karajo!

Lo hemos dicho en estos días nomas: Podemos asumir que si la mayoría del pueblo percibe que es necesario un cambio social en Argentina, desterrando todo lo neoliberal, tal como planteó Cristina Kirchner en Misiones: “Se va a requerir un nuevo orden y un nuevo contrato social”, entonces, cobra relevancia el modelo cooperativo.

Sin embargo, no todos quieren ese “nuevo orden y nuevo contrato”, apenas se habló de reestructurar lo territorial productivo, vía reforma agraria, como base y sustento de crear una nueva Argentina, se levantaron voces contrarias. Se habló también de que se pretende marcar la cancha al presidenciable.

Desde la Cepal escuchamos que “Hoy por hoy, hasta los más ortodoxos reconocen que hay que igualar para crecer, que no es suficiente crecer para igualar. El actual modelo de crecimiento se agotó. Hay que cambiar la cultura del privilegio” La reflexión la hizo la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena Ibarra, durante la XVI Conferencia de Ministros y Jefes de Planificación de América Latina y el Caribe que se realizó en Uruguay recientemente.

El problema no es ignorado por todos los actores del quehacer político global. El asunto es que surgen, naturalmente-controversias- sobre cuál es ese modelo de crecimiento económico. Podríamos decir que sectores de privilegio pretenden “cambiar para que nada cambie”.

Así las cosas, la lucha electoral en la Argentina deviene en una lucha entre quienes pretenden “maquillar la pobreza, hacerla tolerable, manejable”, y los que van más allá de esto. La gran mayoría del pueblo argentino está en la pobreza e indigencia.

Sobran, en verdad, los opinologos de la medianera en pretender instalar en nuestras cabezas-nos alertó Don Arturo-la idea de que “no se van a resolver la crisis en lo inmediato, pero sí hay expectativas y posibilidades de superarla en el mediano plazo”. Dan risa, aunque debemos reconocer que el bombardeo ideológico es tremendo.

Nuevamente estamos ante dos puntos contrapuestos a resolver, mientras tanto, concentrémonos en el libro de Don Arturo y pongámonos a compartir sus aportaciones reveladoras del engaño institucionalizado.

El futuro venturoso, lejos de las ideas y acción neoliberal, comienza hoy cuando menguamos el odio de los profetas de la desigualdad y nos decidamos a construir de una vez por todas, un mundo mejor.

Sociología cooperativa

Por nuestra parte, nos aprestamos a estudiar a la sociedad argentina en cuanto a sus cualidades y dificultades para organizarse cooperativamente por el daño que causaron las políticas públicas nacionales de carácter neoliberal.

Sabemos, en líneas generales, que la sociología es una ciencia que estudia el comportamiento de las personas, de los grupos que ellas constituyen, y así también de las organizaciones que se dan en una sociedad determinada, en función a ello, consideramos pertinente e importante destacar el modo de comportamiento de los/as cooperativistas.

La temática que desarrollaremos en nuestro Seminario interno de TECNICOOP próximamente es la sociología cooperativa y cómo ésta sería relevante al cambio social que la ciudadanía aspira, en virtud a ello, planteamos al periodismo su difusión como modesto aporte a esa Argentina del trabajo y del estudio que debemos reconstruir.

Si partimos de la peculiaridad organizativa y funcional de las cooperativas, como empresas, que requieren ajustes de conductas a sus miembros con respecto a los valores y principios que éstas postulan, y en clara contradicción con el individualismo existente en la sociedad, nos damos cuenta que ese ajuste solidario es el resultado de un proceso gradual y dinámico positivo.

Todo ello, a la luz del análisis sociológico, atendiendo sus teorías y su método de investigación, para ampliar nuestra comprensión sobre las relacionales sociales que moldean la vida porque necesitamos comprender desde la perspectiva de lo que nos dijo otro gran pensador nacional, apasionado investigador de los mecanismos de dominación colonial británica en la Argentina, Don Raúl Scalabrini Ortíz (1898-1959):

“Todo lo que nos rodea es falso e irreal, falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas que nos impusieron, falsas las perspectivas mundiales que nos presentan, falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen, irreales las libertades que los textos aseguran”. ¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

 

(*) Cooperativa de trabajo TECNICOOP Ltda.

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