Antropólogas identificaron a 301 ‘cadáveres olvidados’ desde 1983 y 4 son del Chaco

Un grupo de antropólogas argentinas impulsó en 2013 una investigación para encontrar a más de 6.000 personas muertas y sin identificar desde 1983. Hasta hoy lograron avanzar con 301 NN enterrados en varios cementerios de la Argentina; entre ellos, 4 se detectaron en nuestra provincia. Bajo la nominación Colectiva de Intervención Ante las Violencias (CIAV), trabajan conjuntamente con la Procuraduría de Trata de Personas (Protex).

Trabajo de las antropólogas del CIAV.

Las científicas se muestran satisfechas al encontrar un montón de personas muertas. Era raro y contradictorio – dicen – pero aquellos bolsones de arpillera de plástico gris, llenos de avisos de fallecimiento, iban a terminar con la desesperación de cientos de familias del país.

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Refieren al subsuelo del Registro Nacional de las Personas, el Renaper, en la calle Perón 664, en Buenos Aires; donde a fines de marzo de 2015 encontraron las bolsas con actas de defunción. “Cuando llegamos, esas bolsas rebalsaban de papelitos”, cuenta Nadia Rabuffetti, de 32 años, estudiante de Antropología.

Los “papelitos” eran, en realidad, certificados de defunción. Estaban arrugados, rotos. El sótano se inundó un invierno y el agua llegó hasta las bolsas. Por eso los “papelitos” del fondo estaban podridos o manchados con aureolas de tinta negra o azul.

Estaban escritos a mano. Los más viejos, tipeados con máquina de escribir. En todos figuraban tres o cuatro características vagas de cada uno de los 5000 cadáveres que fueron enterrados sin nombre ni apellido en distintos cementerios del país desde 1983. Parece poco, pero eran las únicas piezas que les faltaban para empezar a encontrar a los argentinos cuyo paradero se desconocía.

Todos los certificados que sacaron de aquellas bolsas decían más o menos lo mismo:

Falleció el 3/01/1990, en Posadas, un NN masculino de 30 años, aproximadamente.
Más allá de la tipografía, el membrete o el estado de conservación de aquellos papeles, la única diferencia era que algunos tenían una hoja abrochada con las huellas dactilares del fallecido.

Para ser exactos: solo 3000 de los 5328 certificados tenían adosados algún registro dactilar. “Eso nos desmotivó un poco, pero seguimos.”, dice Nadia.

Celeste Perosino – de 38 años y exmiembro del Equipo Argentino de Antropología Forense – armó su oficina en su departamento del segundo piso de un edificio de estilo neoclásico austero, en el barrio porteño de Montserrat.

“Este es un grupo con profesionales de distintos perfiles, pero todos llegaron por su interés, no hubo un casting. Cuando fundé Acciones Coordinadas contra la Trata (ACCT) a fines de diciembre de 2012, de esta mesa solo conocía a Nadia, que era mi alumna en un seminario de la carrera de Antropología”, dice Celeste. En el grupo todas son mujeres. Hay cinco antropólogas, una politóloga y una comunicadora.

Organización y trabajo

La organización Acciones Coordinadas contra la Trata (ACCT) se llama ahora Colectiva de Intervención Ante las Violencias (CIAV). Celeste Perosino relata que cambiaron el nombre de la ONG después de presentar su plan a la Procuraduría de Trata de Personas (Protex).

Desde ese momento empezaron a mandar oficios a todas las policías de todas la provincias, a las secretarías de Recursos Humanos, a la ONG Missing Children, a Red Solidaria y a todo aquel organismo que les pudiera dar información sobre personas cuyo paradero se desconoce.

“Por otro lado empezamos a pedir datos sobre NN a morgues y cementerios. Pero después de varios meses de pedidos, no nos contestaron”, cuenta Silvia. “Entonces se nos ocurrió pedir permiso al Renaper para que nos dejen relevar de su archivo las huellas dactiloscópicas de gente fallecida. Fuimos, pero nos encontramos con la dificultad de que no tenían una política sobre los avisos de fallecimiento”, explica Celeste.

Una manera elegante de decir que todos los avisos estaban acumulados en veintitrés sacos en el subsuelo del organismo. En esos certificados de fallecimiento figuran personas mayores de 18 años, pero también fetos. Muchos. También cadáveres registrados con una fotocopia de documento adosada, pero sin identidad constatada.

Los primeros casos positivos

Para mediados de 2015, el grupo tenía una lista con las identidades de 6040 personas de las que no se tenían datos en la Argentina desde 1990, aunque la cifra era estimativa y difícil de cerrar.

“Ese listado era a su vez un abanico muy heterogéneo porque aparecían personas que eran rebeldes o que habían sido citadas a una testimonial y no comparecieron. Es decir que técnicamente no se desconocía su paradero”, explica el secretario de la Procuraduría de Trata de Personas, Marcos Parera.

Entre ellos, figuraban 3231 niñas, adolescentes y mujeres adultas y 2801 niños, adolescentes y varones adultos. El grupo etario que concentraba el mayor número estaba integrado por chicos de 12 a 18 años, con una tendencia aún más marcada en el caso de las mujeres adolescentes.

“Los casos estaban registrados con la categoría ‘averiguación de paradero’, ‘extravío’ o ‘fuga’. Solo dos casos a en todo el país desde 1990 eran calificados como ‘trata de personas’. Ya tenían los datos de los NN en todo el país. Lo que siguió fue un cruce de datos.

Datos llamativos

“Hay dos datos que nos llamaron mucho la atención. Los años en los que se registraron más entierros de NN es el más llamativo. Encontramos dos picos: uno en 1990, cuando murieron 69 personas, y el otro en 2007, cuando murieron 39. Es muy raro, todavía no le encontramos una explicación”, dice Parera.
También les sorprendió que del total de identificados, 277 sean varones y 24 sean mujeres.

Una posible explicación – según la hipótesis de los especialistas – es que en una gran cantidad de casos de trata o femicidios, los cuerpos de las víctimas fueron desintegrados o enterrados en lugares que aún no fueron identificados.

Hasta ahora, no todos los cadáveres que se encontraron tienen un motivo de muerte claro. Hay personas que fallecieron ahogadas, asfixiadas. Hay muchos con el cráneo partido. Un caso con un disparo y varios apuñalados. Muchos fueron arrollados por trenes. “Muchísimos”, remarca Parera.

Dónde están los NN

Gran parte de los cadáveres identificados están enterrados en la provincia de Buenos Aires, en el primer y segundo cordón del Conurbano (243 casos).

El resto de los hallazgos se dieron en Capital Federal (25) y en el interior del país: Neuquén (cinco), Santa Fe, Chaco y Corrientes (cuatro), Formosa, Río Negro, Jujuy, Entre Ríos (uno), Misiones (dos). Además, hay diez cuerpos que todavía no se sabe con exactitud dónde están enterrados.

De los 301 cuerpos, 150 son argentinos, diez bolivianos, ocho uruguayos, seis paraguayos, dos peruanos, dos chilenos, un español y un húngaro. De los 121 cuerpos restantes no se sabe su nacionalidad. “No queremos generar una falsa expectativa en las familias que buscan menores, porque no los hay hasta el momento”, aclara Parera.

Pero los matcheos entre las bases de datos no terminaron. De 3000 huellas para confrontar, el grupo recién obtuvo 300 identificaciones positivas. Es decir que llevan realizado apenas un 10 por ciento del proceso.

Cómo contactarse

Todavía quedan 160 cuerpos de personas cuyas familias no fueron notificadas: 76 son hombres de entre 20 y 40 años, 72 son hombres de más de 40 años, un cuerpo coincide con una mujer de entre 31 y 40 años y 11 mujeres tienen más de 40 años.

Si tenés algún familiar o conocido del que desconocés su paradero, podés contactarte con el Ministerio Público Fiscal al (011) 3754-2921, interno 3007.

 

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