Esposos, aventureros y motoqueros: “¿Qué hacemos mañana?”

Se llaman Verónica y Gabriel, son contadores públicos y motoqueros, pero un día decidieron casarse y encarar una aventura en su motocicleta. Estuvieron en CIUDAD TV y admitieron que “no sabíamos que nos deparaba el camino”, y que es difícil “salir de la zona de confort”.

Verónica y Gabriel, contadores y motoqueros, en "Tarde de Ciudad".

“El 7 de septiembre del año pasado nos casamos y decidimos encarar una aventura de salir en moto. Fuimos a Paraguay, al oeste de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y tuvimos la oportunidad de ir a República Dominicana, y luego volvimos para retomar ese camino”, relataron Verónica y Gabriel.

Una consideración especial fue para el vehículo que utilizaron. “Es una moto Mondial HI 250, un vehículo no aconsejable para un viaje tan largo. Es relativamente chica y no está muy bien preparada para esos viajes; y aunque no sabíamos que nos deparaba el camino, equipamos bien la moto y nos fuimos”.

Narraron que “antes de salir nos decían que estábamos locos, pero igual nos fuimos. A medida que avanzábamos las cosas se ponían más buenas, y resulta una aventura, conociendo y aprendiendo cosas”; y reconocieron que, a pesar de su decisión, “salimos con miedo, por lo que nos pudiera pasar”.

Verónica indicó que “Gabriel desde muy chico es viajero y aventurero; su madre nos dijo, con ojos llorosos al partir… yo sabía que iba a pasar esto. Todo el tiempo estaban pendientes de nosotros y esperando ansiosos la vuelta”, y resaltan que “una de las cosas más difíciles es salir de la zona de confort”.

Exhibieron fotos y filmaciones del viaje, y en forma especial marcaron que “significa mucho para nosotros la foto con el cartel de entrada a Colombia, ése era uno de los objetivos principales del viaje”, y revelaron – además – la aventura de los desperfectos mecánicos, por ejemplo, “como romper la caja, encontrar mecánico y repuestos”.

Tuvieron que trabajar, para obtener unos 50 dólares por día o más, haciendo llaveros con las monedas de los países que recorrieron. Sonríen porque, “somos contadores públicos, y al salir no sabíamos nada, ni siquiera cómo cambiar el aceite. Ahora más o menos nos arreglamos; aunque la pregunta que nos hacíamos religiosamente era…qué hacemos mañana?”.

Luego de esta experiencia, afirmaron que a este tren de vida, “ya lo tomamos como un estilo de vida. Ahora, al levantarnos todos los días en la misma habitación, es como raro”. Se deidieron dejando tres consejos: “Lo más difícil del viaje es salir, hay que tomar la decisión; después, hacer contactos con grupos de motociclistas, y es fundamental estar en comunicación siempre. Y tercero, buen equipo y adelante”.

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