Pidieron siete años de prisión para el periodista Lucas Carrasco por presunto abuso sexual

El fiscal Ariel Yapur consideró que uno de los casos denunciados no se encuadra en el tipo penal, pero sí el otro. La querella, por su parte, pidió nueve años de prisión por "abuso sexual con acceso carnal" en un alegato en los que habló de la potencia del movimiento de mujeres, "la libertad sexual y de goce" y de los abusadores como "hijos sanos del patriarcado". El 11 de septiembre será el alegato del acusado y la lectura de la sentencia.

El fiscal Ariel Yapur pidió siete años de prisión para el periodista Lucas Carrasco, acusado por una joven de “abuso sexual agravado por acceso carnal” en 2013. Consideró, en cambio, que Carrasco debía ser absuelto por la segunda denuncia de violación, hecha por una joven que pidió reserva de identidad y que hoy declaró a puertas cerradas.

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Por la mañana, durante su defensa, Carrasco había dicho “pude haber destratado a alguien pero no soy un violador”. A eso se refirió el fiscal Yapur (conocido por su rol clave en el juicio por el crimen de la activista Diana Sacayán, donde pidió que se lo llamara “travesticidio” para visibilizar los crímenes de odio) durante su alegato:

“Haber forzado a la damnificada a tener relaciones por vía anal excede el consentimiento que ella había prestado para tener relaciones sexuales. Ella le hizo saber que estaba siendo incomodada, que no quería, que le dolía, y él, lejos de detenerse, utilizó toda su fuerza física para someterla a sus designios. Esto no es un destrato, un machirulismo: esto es una violación”.

Entendió que el de Sofía Otero, que el martes contó su historia en Infobae y hoy amplió su declaración frente a la jueza Ana Dieta de Herrero, era “un relato veraz, sostenido en el tiempo, pese a los esfuerzos que manifestó de intentar olvidarse”.

La jueza es la misma que pidió 35 años de prisión para el cantante Cristian Aldana, condenado en julio por abuso sexual y corrupción de menores. Además, es una de las que integró el tribunal que condenó a Mangeri por el abuso sexual y femicidio de Angeles Rawson.

Yapur, a su turno, hizo mención a las declaraciones de los dos peritos del Cuerpo Médico Forense, que confirmaron que le detectaron “trastorno postraumático de estrés crónico”.

Con firmeza, aseguró que se trata de un caso de violencia de género. Como marco, citó a la CEDAW (la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer), que establece que es una obligación del Estado eliminar todos los tipos de violencia, entre ellas, la sexual. Después, pidió una pena de 7 años de prisión (el delito prevé penas de entre 6 y 15 años) y solicitó que las costas recayeran sobre Carrasco.

Los alegatos: “La libertad sexual”

En los alegatos, Matías Busso, el abogado querellante de Sofía Otero, repasó los hechos ante la mirada de Carrasco (lo escuchó serio, con los brazos cruzados) y pidió una pena de nueve años de prisión para el periodista.

(El de Sofía…) “no es un testimonio más, es el testimonio de una víctima de violencia sexual”, dijo Busso. Y citó fallos internacionales en los que se explica que la violencia sexual se produce en ausencia de otras personas, por lo cual no se puede esperar la existencia de pruebas gráficas, y donde “la declaración de las víctimas constituye una prueba fundamental”.

Dijo que lo que se está defendiendo en este juicio es “la libertad sexual, la libertad de goce, la libertad de las mujeres de hacer lo que quieran hacer y no hacer lo que no quieran”.

Y agregó que Carrasco, que se hizo conocido por su trabajo en el programa 6,7,8, “no pudo no haber escuchado los gritos, no haber escuchado los llantos, algo que confirma el dolo, porque cuando ella (Sofía) le gritó ‘¿hasta cuándo ibas a seguir? Te dije que no quería’, él le contestó: ‘Hasta que te acostumbres'”.

Habló -también lo hizo luego su colega en la querella- de la relación asimétrica que había entre Sofía y Carrasco en aquel momento: él era referente del periodismo que apoyaba al kirchnerismo, ella una militante de La Cámpora de 21 años. Y remató: “Las violaciones no son cuestiones de sexo, son actos de poder”.

Los alegatos, segunda parte: “Los hijos sanos del patriarcado”

Natalia D’Alessandro, también parte de la querella, pidió que el delito fuera juzgado con perspectiva de género. Y habló de las leyes sobre violencia de género, que mencionan explícitamente a la violencia sexual también en el interior de las relaciones consentidas, como ser noviazgos, matrimonios, sexo casual.

“Una relación sexual que empieza siendo consentida puede variar. Un acto puede ser no consentido y transformarse en una violación”, sostuvo. Después, habló sobre “los estereotipos de género que enfrentamos las mujeres” y enumeró los mitos vigentes alrededor de la violencia sexual, con la intención de señalarlos y desterrarlos para llegar “a una condena justa”.

Uno de los mitos es la creencia de que el delito de lo que comúnmente conocemos como violación “sucede por extraños, alguien que ataca en la vía pública. Este mito sigue vigente incluso cuando sabemos que la mayoría de los abusos se dan en contextos familiares y cuando las víctimas conocen al agresor”.

Otro, siguió en su alegato, es que los abusadores “tienen una enfermedad mental. Dentro del movimiento de mujeres hay unas frase clara que habla de esto: los abusadores son hijos sanos del patriarcado. No hay nada de enfermedad ahí”. El siguiente es que “sólo las mujeres vírgenes son violables”, es decir que cuando una mujer expresa sus deseos sexuales “ahí ya empezamos a pedirle explicaciones a las víctimas”.

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FuenteInfobae
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