Agrotóxicos en alimentos: “Quien produce debe respetar el Período de Carencia”, advirtió Kees

La ingeniera agrónoma, Angélica Kees advirtió sobre el daño producido por productos que salen de la tierra previo a haber metabolizado las sustancias tóxicas utilizadas por el modelo agroindustrial. "No es solo un problema de cómo y cuánto produzco, tiene que ver con la salud pública, con la calidad de vida, el buen vivir”, afirmó.

La ingeniera agrónoma y referente de la Corriente Agraria Nacional y Popular (CANPO), Angélica Kees, visitó los estudios de CIUDAD TELEVISIÓN y advirtió sobre la presencia de agroquímicos en los productos que salen de la tierra. “Nosotros nos acostumbramos a llamarlos agrotóxicos para que la gente se de cuenta que esos venenos no son un remedio. En el campo se suele decir “voy a curar las plantas”, cuando en realidad estos productos fueron diseñados para matar algo. Por eso la Ley de la provincia del Chaco habla de Biocidas, lo que puede matar cualquier forma de vida incluidas las personas”, analizó.

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Habló del uso de estos productos como parte de un modelo productivo, un paquete tecnológico impuesto, “para convencernos de que no hay otra forma de producir, de modo tal que incluso en recomendaciones técnicas sugieren listados de hasta más de 30 productos diferentes para antes y después que nazca la semilla. Al final del ciclo en algunas especies incluso para que no sigan creciendo”.

Dicho esto, confirmó que lo que se recibe cuando se adquiere el producto “es el residuo de muchas de estas sustancias y cuando esto va a la mesa hay una cuestión que es muy importante. Si uno ha estado produciendo productos que van a ir directamente a la mesa de los consumidores tiene que respetar una cantidad determinada de días hasta que la planta termine de metabolizar esa sustancia y esta llegue a su nivel mínimo de peligrosidad para poder consumirla”.

Advirtió que si quien produce no respeta lo que se llama técnicamente Periodo de Carencia, “cosecha antes y lo pone a la venta, pone en el plato de las familias de nuestro pueblo una sustancia que no fue diseñada para que ingrese al sistema humano en esas características. Incluso hay gente que siente sabores diferentes cuando come y se siente mucho más cuando uno consume productos orgánicos o agroecológicos que se producen con otro modelo de producción. Esa sustancia va a provocar daños a la salud porque es un contaminante. Nos va a intoxicar y podemos tener consecuencias muy graves”, manifestó.

Explicó una a una las distintas discapacidades que puede ocasionar en un feto en pleno desarrollo y reiteró lo “gravísimo” de este modelo de producción.

Contrarrestó esta información con otra: “Argentina es segundo o tercer país en el mundo de exportación de productos certificados orgánicos de altísima calidad biológica para mercados de alto poder adquisitivo. Quiere decir que la forma de producir utilizando esta cantidad de sustancias químicas contaminantes no es la única forma de producir. De hecho, solamente en los últimos 50 años nos convencieron de que necesitábamos esta cantidad de sustancias.

Frente a las estadísticas que muestran a Entre Ríos entre las zonas más afectadas en cuanto a la salud de las personas, Kees pidió “no ir tan lejos”. “Nosotros, en la zona de Las Palmas y La Leonesa hemos tenido estudios epidemiológocos realizados por una comisión nacional que demostró que el índice de cáncer en esa zona, en niños sobre todo, era mayor. De modo tal que la justicia determinó una franja de mil metros en donde la empresa arrocera que los contaminaba no debía fumigar, en realidad asperjar es la palabra técnica. Lo digo porque cuando en conversaciones con colegas, cuestionan cosas, no cuestionan la enfermedad, la muerte, los abortos espontáneos, la desaparición de la diversidad del suelo. Cuestionan la palabra equivocada que uno utiliza, sé que la palabra técnica no es fumigar”.

“No es solo un problema de cómo y cuánto produzco, tiene que ver con la salud pública, con la calidad de vida, el buen vivir; con la toma de decisiones sobre lo que queremos consumir y lo que queremos darle de comer a nuestros hijos. Uno piensa que cuando agarra una manzana o un tomate y se lo da a sus hijos le está enseñando buenas prácticas de alimentación y  resulta que les estamos dando un montón de sustancias, muchas de las cuales ya están tildadas hasta por la Organización Mundial de la Salud como comprobadamente cancerígenas”, advirtió.

Apeló al principio constitucional, “precautorio”. “Si yo sospecho que algo va a hacer mal no lo tengo que imponer a la sociedad”, manifestó la activista y reiteró: “Insisto con esto de que nos han convencido que la única manera de producir es con agrotóxicos y hace 10 mil años tenemos |agricultura como especie humana. 9.950 años pudimos comer y aumentar en cantidad de personas y desarrollarnos sin usar esta parafernalia de sustancias”, concluyó.

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