Refugiados sirios en Resistencia: “Vamos a devolver lo que nos dieron de amor y dignidad”

Los hermanos Ammar y Alí Mahfoud viven en la capital chaqueña gracias a la Fundación Ayuda Humanitaria, que integra la jueza Marcela Cortés. El primero está cerca de recibirse de ingeniero civil, el más chico estudia odontología. Estuvieron en CIUDAD TV donde afirmaron que prometieron a su madre volver solamente cuando tengan el título en sus manos; pero se quedarán a vivir en el Chaco y piensan en devolver profesionalmente todo el apoyo que han recibido.

Ammar y Alí Mahfoud en "Tarde de Ciudad".

Ammar Mahfoud llegó de Siria hace 3 años con ayuda de la Fundación Ayuda Humanitaria. Estudia ingeniería civil y se muestra feliz porque hace 1 año y 8 meses pudo venir su hermano Alí, que aquí estudia odontología.

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“Tener a mi hermano, hace dos años, fue algo muy lindo, y una sorpresa muy grande en mi vida. Estuve esperándolo y a veces sentís que no iba a venir, pero gracias a Dios salió todo bien. El momento en el Aeropuerto era algo muy lind, volver a reunir a una parte de la familia”, relató Ammar.

“Soy el más grande, Alí el más chico y tenemos una hermana en el medio que está en Siria; ella sueña con hacer música clásica”, agregó; y sonríe al relatar cómo fue el reencuentro en el Aeropuerto de Resistencia. “Cuando lo ví lo sentí como muy flaco”, admitió, pero agregó que su hermano, “cuando lo abracé me dijo estás más viejo”.

Ammar habla correctamente el idioma español, mientras Alí, aún con alguna dificultad, dijo “es muy lindo vivir en Chaco”.

También, jocosamente, Ammar narra que al llegar, “me dijeron tenés que esperar que  venga el verano, y en agosto del 2017 la temperatura llegaba a 36; después, entendí lo que era vivir en el Chaco”. Por el intenso calor de la zona, compara con su lugar de origen en Siria donde, “vivíamos en una ciudad en la costa del Mediterráneo”, y la compara con Bariloche, “porque tenía nieve y obviamente está frente al mar”.

“Mi hermano estudiaba en la capital económica del país, Alepho, ciudad que estaba destruida por la guerra, y sentíamos mucho miedo cuando él pasaba por esa parte, porque podía haber bombas”, continuó con su relato de vida.

Entonces, relató, “le pedí a la doctora Marcela Cortés si podíamos presentar los papeles de mi hermano, y gracias a Dios después de 1 año y 8 meses pudo venir. Mi mamá no lo dejaba ir más a la Facultad y entonces se encerró 10 meses para estudiar español, y ahora estudia Odontología y ya aprobó 2 años”. Aclarando que deben enfrentar ciertas dificultades, “porque también tenemos que revalidar materias y saber historia y geografía, por ejemplo”.

Como muestra de su perseverancia y objetivo de vida, sostiene que “le prometí a mi mamá no volver al país hasta no recibirme, y ahora me faltan 7 materias para graduarme de ingeniero civil. Esta es una oportunidad muy grande para agradecer al pueblo argentino que nos recibe con todo el respeto, el cariño y nos abre las puertas, especialmente en el Chaco. Muchísimas gracias por darnos lo que nos faltaba en nuestro país, y poder seguir disfrutando de la vida con amor”.

Continuó, ya sin ocultar su emoción, agradecer “el gran regalo que me dio Argentina. Sueño con participar para ayudar a poder encontrar una resolución para el problema que sufre el Chaco con las inundaciones y quiero devolver el favor. Vamos a devolver lo que nos dieron de amor y dignidad”.

Por su parte, su hermano Alí afirmó a continuación que “voy a trabajar acá. Tengo planes para mejorar mi vida, construir una familia, una casa, tener una vida estable y sin problemas; pero también voy a volver a Siria cuando obtenga el título”.

“En Siria hay mucha pobreza, se corta la luz y el agua, a veces dos o tres días, pero se sueña con un mañana más lindo. Teníamos un país lindo y civilizado, por eso espero ser un buen embajador de un país con una linda cultura”, dice Ammar; quien lamentó que “es difícil la comunicación, hasta la telefónica. Nos comunicamos una vez cada dos semanas y a veces por mensajes de texto”. Describiendo que Alepho es una ciudad de casi la mitad de Buenos Aires con unos 6 millones de habitantes.

Desgranó luego anécdotas, como que en Siria hay rivalidad deportiva River-Boca desde hace mucho con hinchadas para ambos equipos argentinos. Ya conocen las costumbres argentinas y chaqueñas, como la torta frita o la torta parrilla cuando llueve, pero aclara que “nosotros los sirios tomamos mate hace 80 años. Los inmigrantes sirios o libaneses vinieron a la Argentina y cuando volvieron llevaron el mate e importaron yerba de Misiones o Corrientes”, mencionando una de las marcas más conocidas a nivel regional.

Ambos señlaron que vinieron de un país al que la guerra les ocasionó un daño muy grande, pero tienen claros sus objetivos y están a punto de lograrlos. Volverán a visitar a su familia en Siria cuando tengas sus títulos profesionales, pero regresarán a vivir en el Chaco, y prometen devolver toda la ayuda y cariño que recibieron.

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