Vacunas: Estadísticas contundentes demuestran que ha dejado de ser una prioridad para la Nación

El lamentable ajuste en el Calendario Nacional de Vacunación, corrobora que las políticas de desfinanciamiento del (ex) Ministerio de Salud Nacional deja a las provincias y municipios sin la posibilidad de contar con las vacunas necesarias para cumplir con el Calendario Nacional de Vacunación (CNV). De 2016 en adelante se compraron, se distribuyeron y se aplicaron menos dosis para inmunizar a la población de nuestro país.

Vacunación.

En el caso de nuestra provincia en 2018, la demanda de vacunas – que también fue reflejado por este medio en los últimos tiempos – muestra una crítica situación ante el faltante de altos porcentajes en los lotes que debieron ser provistos por la Nación. A modo de ejemplo, en el caso de las vacunas triple bacteriana acelular, nuestra provincia recibió el 50% de lo necesario para la cobertura; y de las dosis de la vacuna antimeningocócica, el año pasado sólo llegaron el 52%.

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Imputados

A principio de este mes, el fiscal federal Guillermo Marijuan imputó a la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley y al secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, por violar la sentencia firme del Juzgado Federal de La Plata N° 2, en donde se hizo lugar a la acción colectiva para que el gobierno cumpla con la vacunación contra la bacteria del meningococo.

En agosto de 2018, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social comunicó que respecto a la vacuna antimeningocóica “se acordó la estrategia de priorizar a los grupos más vulnerables de 3, 5 y 15 meses de vida y posponer la dosis de los 11 años hasta contar con la disponibilidad necesaria”. Y este año, exactamente se tomó la misma medida en abril por parte de las autoridades nacionales.

Menos dosis

El catastrófico informe elaborado por la Fundación Soberanía Sanitaria de la Universidad de José C. Paz y su Observatorio de Políticas Sanitarias e Inequidades en Salud, revela los números preocupantes sobre la entrega irregular de vacunas e insumos para la vacunación y sus graves consecuencias. Y sostiene que si se toman algunas de las vacunas del CNV de las que se han denunciado faltantes, se observa que el (ex) Ministerio de Salud de la Nación ha distribuído menos dosis de las requeridas por las provincias durante el 2018.

Argentina es ejemplo para la región y para el mundo por el amplio Calendario Nacional de Vacunación con que cuenta. Sin embargo, la responsabilidad asumida durante más de 10 años por el Estado Nacional para mejorar la salud de la población mediante la política de inmunizaciones parece haber dejado de ser una prioridad.

Triple bacteriana acelular

En el caso de la triple bacteriana acelular, destinada a embarazadas y clave para disminuir la mortalidad en bebés menores de 2 meses por tos convulsa, la única provincia que recibió las dosis que necesitaba fue La Pampa.

En la región NEA, Chaco sólo recibió el 50%; mientras Corrientes recibió dosis de esta vacuna en el orden del 80%, Formosa 55% y Misiones – la que menos recibió del todo el país – 30%. También sorprende que, en este caso, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) solo haya recepcionado el 45% del cupo necesario.

Vacuna contra el meningococo

En el caso de la vacuna contra el meningococo, los datos son aún peores. Todas las provincias recibieron menos del 70% de las dosis requeridas; otra vez, sólo La Pampa mostró, con el 72%, la que mejor pudo proveerse. Y le siguen Santa Cruz percibió el 65% de las vacunas y la CABA 59%.

En este caso, según el informe, Chaco recibió el 52% de la cantidad necesarias; mientras Corrientes recepcionó un porcentaje total similar, y Formosa y Misiones alcanzaron solo el 48% del cupo previsto.

Disminuyen las cantidades de dosis adquiridas

También ha disminuído la cantidad de dosis adquiridas por el área de Salud de la Nación. En 2014 se compraron un total de 40.800.000 dosis, número que no volvió a alcanzarse entre 2016 y 2018 a pesar de haber iniciado la compra de la vacuna contra el meningococo y del HPV para varones que comienzan a adquirirse en esos
años.

Si se comparan las dosis adquiridas en función de la población objetivo para cada vacuna, se observa con preocupación que en algunos casos las vacunas adquiridas durante 2017 y 2018 no alcanzan para cubrir a la población que tienen indicación de
aplicarla en todo el país.

Lo mismo ocurre con la vacuna contra la hepatitis A que tiene una población objetivo de 750.000 niños y niñas de 12 meses de edad al año y en 2018 se adquirieron 400.000 dosis. En el caso de la vacuna contra el menigococo nunca se adquirió más del 50% de lo que debía cubrirse.

Por otro lado, y según un informe de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, durante 2016 y 2017, también disminuyeron las coberturas de otras vacunas.

En el caso de la Sabin (dosis a los 6 meses), contra la poliomielitis, pasó de un 93% en 2015 a un 85% en 2017; la quíntuple (dosis de los 6 meses) que protege contra la difteria, el tétanos, la tos convulsa, la Haemophilus influenzae tipo b y la hepatitis B, pasó de una cobertura del 94% en 2015 a una del 88% en 2017.

En Argentina hace 36 años que la vacunación es obligatoria

Entre 2003 y 2015 se incorporaron más de diez vacunas al Calendario Nacional de Vacunación (CNV) pasando de 8 a 20 vacunas, lo que implica la ampliación de cobertura por parte del Estado Nacional que redundó en mejores indicadores
sanitarios.

A fines de 2018, y a partir de la sanción de la ley 27.491, se considera la vacunación como “bien social” sujeta a los principios de gratuidad, obligatoriedad, y prevalencia del interés público por sobre el individual obligando al Estado Nacional a garantizar la disponibilidad de vacunas, servicios de vacunación e insumos necesarios.

Sin embargo, desde 2016 se han desarrollado una serie de medidas enmarcadas en una política de desfinanciamiento de la salud pública en general y de la política de inmunizaciones en particular que deja a la población más vulnerable ante posibles enfermedades

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