La Multisectorial Feminista se manifestó frente a Casa de Gobierno en un pedido de justicia por la niña Sofía Quintana

La Mesa Multisectorial Feminista reprodujo este viernes el documento del Movimiento de Mujeres de Quitilipi luego de la muerte de la niña de un año y medio, Sofía Quintana, cuya autopsia reveló signos de abuso en su cuerpo.

La Mesa Multisectorial Feminista manifestó este viernes su pedido de justicia en relación a la muerte de la niña de tan solo un año y medio, ocurrido este miércoles en Quitilipi cuando encontraron su cuerpo sumergido en un pozo cercano a su vivienda y cuyo informe pericial reveló signos de abuso.

En la jornada también dieron a conocer el documento del Movimiento de Mujeres Feministas de esa localidad en el que exigieron con contundencia “Justicia por Sofía, ni una niña más víctima de esta cultura patriarcal”.

Aquí, el posicionamiento que tomaron ambos colectivos de mujeres frente a la muerte de Sofía Quintana:

“A cuatro días de la masiva movilización de Ni una menos, a nivel nacional, donde exclamábamos que URGE declararnos en emergencia de violencia de género, nos golpea como pueblo la terrible y aberrante noticia de lo ocurrido con la pequeña Sofía, niña de un añito y medio que se extravió durante cinco horas, a quien  hallaron con signos vitales débiles y que luego falleció. Pero la historia trágica no concluiría allí, sino que pronto se revelaría la realidad más cruenta: el abuso sexual perpetrado hacia una niña.

Una vez más atraviesa a Quitilipi la dolorosa realidad del femicidio. No estamos exentos de estar en la crónica roja que cada día nos revela una muerta más. Habitamos una realidad alarmante, que no nos permite dejar de estar alertas. La violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes es innegable.

Estamos en emergencia, ya no podemos mirar hacia al costado, ya no podemos ser indiferentes, negar una realidad que nos estalla en la cara y nos golpea duro cada 24 hs. 
Estamos en emergencia Ni una menos, emergencia porque nos matan, porque ultrajan nuestros cuerpos y nos descartan como si fuésemos basura. La infancia está en emergencia, las niñas corren la misma suerte de ser violadas, desaparecidas, asesinadas y consideradas objetos. 

Nos duele Sofía, nos duele en el cuerpo, nos duele en el alma, nos duele cada hermana arrebatada de la vida. 

Necesitamos despertar como sociedad y que la transformación de esta cultura patriarcal, que autoriza desde el machismo a esos hombres a que nos violen, que nos desaparezcan y maten a con total impunidad. Necesitamos una justicia con perspectiva de género que visibilice cada vez más esta terrible problemática que nos flagela y se haga responsable de que se esclarezcan los casos sin obstaculizaciones, prejuicios ni demoras. Exigimos al Estado que se haga responsable, y eso quiere decir que cada persona que ocupe cargos públicos, ya sea en el poder judicial o ejecutivo, las fuerzas de seguridad, las escuelas, los centros de salud, cada institución tanto estatal como privada, no invisibilice ni niegue más los casos de violencia contra las mujeres, niñas o disidencias. Cada persona como agente estatal es responsable de garantizar los derechos de lo contrario se convierte en cómplice de un sistema que nos mata y nos descarta. 

Necesitamos quitarnos las vendas que no nos permiten ver la importancia fundamental de la Educación sexual integral que desde la primera infancia hasta la adultez deben recibir los y las estudiantes en todos los niveles educativos, sin importar si son de gestión privada o pública, según está sancionada en la ley 26.150 hace más de diez años. La ESI, tan importante para prevenir todo tipo de violencias y los delitos contra la integridad física, sexual, psíquica y emocional de niñas, niños y adolescentes. 

Las estadísticas en relación al abuso sexual en las infancias nos enfrentan a la más cruenta realidad

Los abusos sexuales ocurren en un 53 % en el hogar de la víctima
Los agresores de abuso sexual son en un 75% un familiar
En un 40% el padre
En un 16% el padrastro

1 de cada 5 niñas va a sufrir abuso sexual ante de los 18 años y 1 de cada 13 niños le va a pasar lo mismo.

Nos duele Sofía, nos duele la infancia ultrajada, sometida al dominio de adultos violentos que hacen abusos de poder. Nos duele cada niña a quienes les truncan los sueños, les quitan la esperanza y la alegría. 

El machismo mata, el machismo mata, el machismo mata. No es una repetición vacía, son las estadísticas alarmantes. Disculpen las molestias pero nos están matando, esto nos mueve a una  lucha que  toma cuerpo y voz en esta movilización, interpela a poner el cuerpo en la calle, a salirnos de nuestras comodidades para reclamar justicia y decir con fuerza PAREN DE MATARNOS. Entendemos que el Estado es responsable pero también lo somos cada ciudadana y cada ciudadano.

Los silencios están rotos, ni un paso atrás. Cuando se sale a la calle a decir “ni una menos” no es sólo para decir basta de muertas. Irrumpen otros discursos en la escena pública. Se cuestiona toda una trayectoria de pequeños sucesos cotidianos, violencias finamente dosificadas, imperceptibles, tan minúsculas que cuesta identificarlas e implican un verdadero esfuerzo de deconstrucción. Decir ni una menos, implica repensar la propia práctica cotidiana en lugares donde antes, a lo mejor, nos creíamos a salvo. En nuestras camas, en nuestras relaciones de pareja, en nuestros círculos de amistades, en nuestras familias, en nuestros hogares, en nuestras maneras de relacionarnos, de estar con otros y otras. 

Hoy gritamos fuerte NI UNA MENOS. No nos callamos. Hoy exigimos con contundencia JUSTICIA POR SOFÍA. NI UNA NIÑA MÁS VÍCTIMA DE ESTA CULTURA PATRIARCAL. 
VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS”.

 

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