Comienza este viernes un nuevo juicio contra represores por la desaparición de dirigentes de Ligas Agrarias

Desde las 9 de la mañana en la sede del Tribunal Oral Federal de Resistencia, Hipólito Yrigoyen 33, dará comienzo la etapa oral del proceso en el que se juzgan los homicidios de los dirigentes de Ligas Agrarias del Chaco, Raúl Gómez Estigarribia y Carlos Piccoli, con seis represores imputados. Según la versión oficial, ambos dirigentes campesinos fallecieron en enfrentamientos con fuerzas de seguridad; así quedó registrado en los sumarios policiales incorporados a un expediente de la Justicia federal de la época.

Los represores Eduardo Wischnivetzky, José Rodríguez Valiente y Tadeo Betolli.

“Nosotros queremos construir un sistema de liberación. La tierra es para quien la trabaja. Hay que expropiar latifundios, entregar la tierra a los campesinos y sus hijos. ¿Cómo ser hará el trabajo después de esto? La gente dirá; en forma cooperativa, en forma comunitaria, en forma individual. Pero la tierra será únicamente para quien la trabaja”; palabras de Carlos Piccoli, dirigente de Ligas Agrarias, asesinado por el terrorismo de Estado y por cuyo caso, junto con el de otro referente rural, Raúl Gómez Estigarribia, dará inicio este viernes desde las 9 h en la sede del Tribunal Oral Federal de Resistencia (Hipólito Yrigoyen 33) el quinto juicio oral y público por crímenes de lesa humanidad en el Chaco.

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TOF Resistencia

Ligas Agrarias fue un movimiento que aglutinó a pequeños y medianos productores algodoneros como contrapartida a la especulación de los grandes monopolios y tuvo un final abrupto de la mano de la represión estatal de mediados de los setenta; sus bases y dirigentes fueron “barridos” del mapa en sendos operativos del Ejército y Policía, con cientos de militantes de base secuestrados, sometidos a torturas y vejámenes y encarcelados.

En la causa figuran como imputados el exteniente coronel del Ejército, José Tadeo Betolli, al agente de Policía Miguel Antonio González, y sus pares Carlos Chávez y Alcides Sanfenraiter junto al excomisario José Francisco Rodríguez Valiente y el comisario general Eduardo Wischnivetzky.

Según la versión oficial, tanto Gómez Estigarrribia como Piccoli fallecieron en enfrentamientos con fuerzas de seguridad; así quedó registrado en los sumarios policiales incorporados a un expediente de la Justicia federal de la época. Sin embargo, la investigación y la elevación a juicio presentada por el Ministerio Público incorpora una serie de indicios y pruebas que demuestran que Estigarribia y Piccoli habrían sido emboscados y ejecutados. En ambos casos fue concluyente el Informe del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que examinó los restos óseos exhumados de las víctimas, aportando precisiones e indicios de reconstrucción de cómo fue la mecánica de los hechos de acuerdo a distintas heridas que impactaran en la estructura ósea y que se integra y complementa con el resto del material probatorio.

Terrorismo de Estado versus Ligas Agrarias

El presente juicio, si bien se enfoca en los asesinatos de Picolli y Estigarribia y en secuestros y torturas a militantes de base liguistas, permitirá reconstruir el accionar represivo del terrorismo de Estado en el interior chaqueño. Una vez consumado el golpe del 24 de marzo de 1976 el movimiento liguista fue cruentamente reprimido y el gobierno de facto restableció los privilegios de los monopolios y los hacendados latifundistas. En palabras del sociólogo Jorge Rozé, autor de “Conflictos Agrarios en la Argentina”, “se estructura un esquema de poder donde el instrumento central es el aniquilamiento del enemigo. Todo esto es resultado de una estrategia de ocupación de las áreas rurales realizadas por la VII Brigada de infantería en el marco del Operativo Toba II.

En ese sentido cabe remarcar que no fueron estos dos casos sometidos a proceso los únicos liguistas víctimas de la dictadura. En el grupo de fusilados en la Masacre de Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976 hay tres que militaban en cuestiones del agro; Luis Arturo Franzen, y Carlos Tereszecuck lo hacían en el Movimiento Agrario Misionero, Delicia Gonzáles en las Ligas Agrarias de Corrientes.

Carlos Oriansky fue otro gran dirigente liguista, secuestrado y desaparecido en octubre de 1976. Luis Fleitas, Raúl Vocouber, Juan Sokol, Alicia López, Pedro Morel, Sara Ayala, Santos Britez, Hipólito Britez y Modesto Meza integraron las Ligas y corrieron igual suerte, manos de los verdugos genocidas. También se suman, como sobrevivientes luego de años de calvario en las cárceles de la dictadura los nombres de los ex detenidos políticos Quique Lovey, Mauricio Berger, y Rogelio Tomasella, entre muchos otros.

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