Festival de canje de pasajes en el Senado y sobresueldos de $1 millón

Así surge según el ranking de los 11.431 pasajes que canjearon los 72 senadores en 2018 que fueron publicados en el sitio digital Infobae.com. Peronistas, macristas, radicales y kirchneristas cambiaron tickets que no utilizaron por dinero, en una práctica transversal de la que no se brinda información oficial. Nueve senadores canjearon todos sus pasajes y se llevaron cerca de $1.000.000 de sobresueldo.

Senado Nacional.

Los senadores nacionales canjearon el año pasado 8.375 tickets aéreos y 3.056 terrestres, un total de 11.431 pasajes que les entregó la Cámara alta para trasladarse por el país pero que prefirieron cambiar por efectivo, aprovechando el beneficio del curioso sistema que rige en el Senado Nacional y les permite sumar hasta 91.140 pesos de sobresueldo.

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Cada senador recibe 20 pasajes de avión y otros 20 de ómnibus al mes para viajar al destino de cabotaje que desee. Los puede utilizar personalmente o dárselos a un asesor, familiar o amigo. Hay quien se lo otorga a algún militante o allegado de su distrito que necesita viajar y no tiene dinero. Pero muchos prefieren canjearlos por dinero en efectivo y complementar los $184.504,35 ($126.600,49 netos) que perciben como salario mensual.

De acuerdo a la reglamentación, se pueden canjear la totalidad de los pasajes de avión pero sólo la mitad de los terrestres. En total, son entonces 360 tickets (240 aéreos y 120 terrestres) que pueden transformarse en cash cada año. Nueve senadores lo hicieron en 2018.

Sin grietas, a pura transversalidad, quedaron a la cabeza del ranking: el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Marcelo Fuentes; figuras destacadas del PRO como Federico Pinedo y Gladys González; los peronistas Omar Perotti, Carlos Reutemann, José Uñac y Daniel Lovera, el radical Juan Carlos Marino y la representante del MPN neuquino Lucila Crexell.

Valores
El valor de canje de cada pasaje aéreo fue de $3.401 durante los primeros cinco meses de 2018 y luego aumentó a $4.437. Pero nada obliga a canjear los pasajes durante el mes en que se otorgan. Se pueden acumular y cambiarlos todos a fin de año, al valor de ese momento. Los pasajes terrestres, en cambio, se canjean hace años por $240 cada uno.

Así, según en que mes del año hayan hecho el trámite, los nueve senadores que lideraron el ranking se llevaron en 2018 entre $990.080 y $1.093.680 de sobresueldo.

Pero el beneficio no se acaba con los senadores. También reciben igual cantidad de pasajes las autoridades administrativas de la Cámara y de los bloques. Dos de ellas también canjearon sus 360 pasajes del año pasado por dinero: el prosecretario de bloque radical Néstor Righetti y el del PJ, Lautaro Carignan.

Otros tres senadores canjearon por efectivo todos sus pasajes aéreos –que son los que otorgan, por lejos, el principal beneficio económico- pero utilizaron o decidieron no canjear una parte o el total de los terrestres: los peronistas Miguel Ángel Pichetto, José Mayans y Eduardo Aguilar.

Unos pocos escalones debajo en el ranking, pero con una importante cantidad de pasajes canjeados, se ubicaron otros pesos pesados de la Cámara como Fernando “Pino” Solanas (canjeó 224 pasajes aéreos), Adolfo Rodríguez Saá (210), Rodolfo Urtubey (188) y Maurice Closs (170).

Los que no canjearon pasajes
Se pudo comprobar que fueron cincuenta los legisladores que usufructuaron de este sistema durante 2018. En cambio, los ex presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Carlos Menem; el ex vicepresidente Julio Cobos y los ex gobernadores Juan Carlos Romero, José Alperovich y Claudio Poggi, se encuentran entre los 22 senadores que no canjearon ningún pasaje.

Aun así, es imposible saber si los utilizaron para trasladarse por su trabajo, para un viaje de placer, se lo dieron a otra persona o simplemente decidieron ni usarlos ni canjearlos.

Todo lo referente a los canjes de pasajes en el Congreso Nacional se ha manejado durante décadas con total hermetismo, lejos del escrutinio público

El año pasado, luego de que se publicara una serie de notas sobre el dinero que se llevaban diputados y senadores, las autoridades de ambas cámaras prometieron acabar con el particular sistema. Los diputados lo hicieron con un abracadabra que les permitió sumar la mayor parte de lo que antes se llevaban por canje directamente al salario de bolsillo, como “gastos de movilidad”.

 

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