PASO: un buen producto con mala prensa

A partir del debate generado en torno a la eventual suspensión de las Elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el Chaco, tres magísteres de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) rescatan en este artículo la importancia del sistema de selección de candidatos que se aplica en el Chaco desde el año 2013

Urnas.

Por estos días se ha reavivado el debate acerca de la conveniencia o no, de utilizar el mecanismo de las Primarias Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (P.A.S.O.). Quienes cuestiona esta herramienta como idónea para la selección de los candidatos de los diferentes espacios políticos, provienen de distintos espacios políticos (oficialistas y oposición). Inclusive estas críticas están coinciden con las intenciones de Cambiemos de suspenderlas, llegando al punto de que funcionarias provinciales reproduzcan los mismos esos mismos argumentos.

Es habitual que los oficialismos de turno (en cualquier nivel del estado) intenten modificar las leyes electorales a su favor. Pero lo que no es habitual es que esos intentos se den en años electorales. Los mismos provocan desconcierto en la ciudadanía, y en los propios espacios políticos que se están preparando para la competencia electoral bajo reglas de juego que ya pasaron por una etapa de conocimiento, más allá de que coincidan con estas o no.

A lo anterior se le debe adicionar lo que a nuestro juicio denota un importante grado de desinformación (por acción u omisión) sobre el propósito de las PASO y no solo su mecanismo. Desde las Ciencias Políticas deseamos hacer un aporte tendiente a elevar el nivel de debate, destacando aquellos aspectos de la ingeniería electoral que no se desprenden de la simple lectura de la ley.

Si coincidimos en que los partidos políticos son las agrupaciones que articulan un sistema político democrático entendemos que hay que pedirles que en su organización interna se aproximen al ideal democrático. En este sentido es que entendemos que el sistema de selección de representantes que componen la oferta electoral debe parecerse a las elecciones libres y competitivas generales.

Las PASO han venido a conformar un mecanismo superador de las practicas evasivas (de la mayoría de los partidos) para realizar internas partidarias que inclusive tienden a dificultar la existencia de líneas internas. Y no nos referimos tanto a aquellos partidos que por su pequeño número están imposibilitados de realizar internas (o que precisamente por ello carecen de líneas internas), sino fundamentalmente a los espacios más numerosos tanto a nivel de personas afiliadas, militantes y dispersión/presencia territorial.

Las PASO han democratizado y puesto en valor la existencia de las internas partidarias, especialmente para aquellos partidos donde se dan condiciones para su existencia. La “forma más conveniente” de seleccionar candidaturas de la que habla la Constitución Nacional no autoriza a que sea el acuerdo de las élites partidarias ignorando la visión y voluntad de la masa popular que participa en los partidos políticos.

En las PASO para diputados nacionales de 2017 una de las listas internas del Frente Chaco Merece Más alcanzó el 5.5% de votos del total y el 11,5% de los votos de dicho espacio. En las elecciones generales el Partido Obrero logró obtener una banca de diputado provincial pero previamente en las PASO logró visibilizarse como parte de la oferta con el 4,75% del total de votos.

La democratización de recursos económicos y la posterior visibilización que adquieren las fuerzas políticas pequeñas o internas en la competencia dentro de las PASO, no sería posible de otro modo. No hay nada más antidemocrático que pretender que cada línea política autogestione sus recursos.

Surge el electorado independiente como el actor principal. En este sentido, las precandidatas y precandidatos deben esforzarse por hacer propuestas en sentido amplio para el electorado en su conjunto y no sólo el intercambio de recursos partidarios. No constituyen una “intromisión en la vida interna de los partidos políticos” sino por el contrario, amplia la participación ciudadana, transparentando los métodos de selección.

Aunque suene paradójico, las PASO tienen efecto ordenador y reductor (conocido en Ciencias Políticas como efecto mecánico), al permitir por un lado la participación de todos aquellos quienes así lo deseen lo cual mejora la calidad democrática, pero evitando la participación con miras a las elecciones generales de quienes no cumplen con ciertos requisitos mínimos. Envía un claro mensaje a las formaciones políticas, “Compitan, y faciliten la competencia interna. Sometan a la organización partidaria, y a sus precandidatos, a la consideración de la ciudadanía; y superen la barrera mínima legal de votos. De lo contrario no podrán competir en las elecciones generales”.

Por último, queremos cuestionar el argumento de que las PASO “cuestan mucho”. No se puede elegir entre elecciones y comisarías o refacciones de hospitales. Se deben realizar las dos cosas y muchas más. El monto ya tendría que estar presupuestado en la ley de Presupuesto y el de las comisarías seguramente no.

Pero más importante que hablar en términos absolutos, es hacerlo en términos relativos; y mucho más ilustrativo. Visto así el “costo” de las PASO implica un 0,31% de total a erogarse según lo previsto en el presupuesto. Si de ahorros se trata seguramente deben existir muchas partidas mas que se deben revisar antes que disminuir la calidad democrática.

Seguramente las PASO no son un mecanismo perfecto, pero es muy probable que sea perfectible. Debiéramos debatir como a nuestra democracia incorporamos más formas directas (inexistentes hasta ahora en nuestra normativa) en lugar de quitarle formas indirectas.

Mg Bernardo Dikstein

Mg Eugenia Garay

Mg Valeria Romero

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