8M: las trabajadoras de la comunicación del Chaco también pararon este viernes

El 8 de marzo las comunicadoras del Chaco volvemos a parar, sumándonos al Paro Internacional de mujeres, lesbianas, travestis y trans. "Recordemos que este no es un día de festejo, ni "feliz". Puede homenajear a su comunicadora más cercana con trabajo en blanco, horas extras pagas y permitiéndole trabajar en un ámbito libre de acoso, dando la posibilidad de hacer este paro", exhortaron

Paro de comunicadoras

Para deconstruir el discurso mediático. Porque queremos medios con discursos inclusivos, sin violencia, sin sexismos, sin discriminación.

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Por una comunicación libre de sexismos. Porque nombrar algo implica hacerlo visible, reconocer su existencia. El lenguaje condiciona la imagen de la realidad y cómo se transmite. Cuando se emplea el masculino como genérico se invisibliliza a las mujeres y sus logros en todos los ámbitos de la vida.

Por espacios de comunicación más inclusivos. Porque en la mayoría de los medios de comunicación, ámbitos periodísticos y de prensa no hay paridad de género. Además existe una gran desigualdad en el acceso a lugares de decisión y es menor la participación de mujeres, trans y lesbianas.

Para que se deje de cosificar a la mujer. Porque siguen reproduciendo estereotipos que cosifican a la mujer a ciertos lugares en la sociedad, en los hogares y en el mundo laboral. Queremos más camarógrafas, fotógrafas, operadoras, directoras; que se den los espacios de acceso a estas profesiones y que las mismas no deban soportar que su trabajo sea denigrado por ser mujeres.

Para decir basta de acoso en los medios. Porque por el solo hecho de ser mujeres, muchas profesionales han sufrido acoso sexual y físico, maltrato en distintas formas por parte de compañeros o superiores varones.

Como mujeres entendemos que nuestras realidades no son reflejadas en los medios de comunicación locales. Chaco es una de las provincias con el índice de embarazos más alto de niñas y adolescentes; sin embargo, en los medios no se cubren estas temáticas ni se hace hincapié en la importancia de abordar la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, tampoco leemos notas sobre el acceso a anticonceptivos en los Centros de Salud o sobre los obstáculos que ponen algunos mal llamados profesionales de la salud, para cumplir con la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), vigente en el Código Penal desde 1921.
Los medios tienen la función de visibilizar, pero también hablan por lo que callan.

¿Cuántas mujeres, lesbianas y trans son consultadas como fuente de información para abordar temas referidos a la política, economía y deportes? ¿Cuántas identidades femeninas vemos en las fotos de diarios y portales?

Como trabajadoras de la comunicación sabemos que el sector tiene altos niveles de precarización, para varones y mujeres; aún así, el acceso a los lugares de jerarquía es inequitativo; también estamos expuestas a la invisibilización, a la violencia verbal y física; y al acoso por el solo hecho de ser mujeres.

Estamos hartas de que nuestros compañeros y jefes naturalicen las violencias y apañen a los violentos cuando los denunciamos. Las comunicadoras chaqueñas no nos callamos más.

No queremos más muertes. En Chaco, hasta noviembre de 2018, el Observatorio de Conflictos Sociales del NEA registró 15 víctimas de femicidios: 13 ocurrieron en suelo chaqueño; uno fue femicidio vinculado, que tuvo como víctima a un niño de 3 años; y otro se registró en Posadas, donde fue asesinada una mujer chaqueña. A estos se suman los ocurridos en estos primeros meses del año.

El Registro Nacional de Femicidios del Observatorio Mumala informó que en Argentina ya ocurrieron 45 femicidios en los primeros 59 días de 2019. Así, advirtieron que matan una mujer cada 31 horas y exigen al Estado Nacional la urgente declaración de la emergencia por violencia de género. Entre 2018 y lo que va del 2019 se registraron 304.

Por otra parte, el primer informe de femicidios elaborado con fuentes del Poder Ejecutivo reveló que en 2017, 274 mujeres fueron víctimas de femicidios en el país. Además, hubo 6 víctimas de travesticidios y 28 de femicidios vinculados (13 mujeres y 15 hombres). En total, 308 personas fueron víctimas de femicidios en las diferentes tipologías analizadas.

Estos datos constan en el informe de estadísticas oficial que se presentó en el Ministerio de Seguridad de la Nación, realizado por esa cartera y la Defensoría del Pueblo de la Nación, que cuenta con un Observatorio de Femicidio; a partir del cruzamiento de datos de comisarías, fiscalías, juzgados, hospitales; y los informes con estadísticas criminales.

Las cifras que se presentan dan cuenta que el 41,9% de las víctimas tenían entre 16 y 30 años y que más del 60% tenían una relación de pareja íntima con el femicida. Solo el 16,2% había hecho una denuncia por violencia, y el hogar sigue siendo el lugar más peligroso para las mujeres: el 72% de las víctimas fueron asesinadas en sus casas. Ese año, además, 206 chicos quedaron huérfanos. Al analizar los datos por región, las provincias del norte son las que presentan las tasas de femicidios más altas. En algunas, incluso, equivale a la tasa de homicidios totales. En Santiago del Estero, por ejemplo, la tasa de homicidios es del 3,9 y la de femicidios de 3,15. Salta, Jujuy, Formosa, Catamarca, Córdoba, Neuquén, Santa Fe, Tucumán y Chaco, también se encuentran por encima de la media nacional, que alcanza el 1,31.

ESTE 8 DE MARZO PARAMOS

Por espacios de comunicación más inclusivos.
Para que se deje de cosificar a la mujer.
Para decir basta de acoso en los medios.
Porque nuestros trabajos son precarizados.
Porque no queremos acoso, maltrato ni precarización en nuestros lugares de trabajo.
Para deconstruir el discurso mediático y por una comunicación libre de sexismos y con perspectiva de género.
Y por sobre todo ¡PARA QUE DEJEN DE MATARNOS

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