Los peritajes revelaron con quién habló el fiscal Nisman antes de morir

El fiscal que fue encontrado sin vida en su departamento de Puerto Madero se contactó con un importante empresario, con una agencia de modelos, que poco después terminó procesado por prostitución VIP. Además, el mismo día dialogó con el periodista Nicolás Wiñazki y actuales funcionarios de Macri y Vidal.

Alberto Nisman.

Los peritajes al teléfono de Alberto Nisman revelaron que finalmente la última comunicación del fiscal, la noche anterior al hallazgo de su cadáver, no fue con el técnico informático Diego Lagomarsino.

Según informó el diario Tiempo Argenitno, el último contacto que tuvo el entonces titular de la UFI-Amia a se dio el sábado 17 de enero de 2015, a las 21 horas, 18 minutos y 43 segundos con el empresario Leandro Santos, dueño de una agencia de agencia de modelos publicitarias, investigado en Argentina y Uruguay por presunta administración de una red de prostitución VIP.

El empresario está procesado, fue detenido y en la actual goza la libertad condicional. El fiscal y Santos, que se conocían del boliche Rosebar, intercambiaron mensajes por whatsapp. Todavía no se sabe el contenido de los mismos, pero hay antecedentes.

La hora pasa a jugar un papel clave, ya que excluye definitivamente la posibilidad que lo haya asesinado el técnico informático Diego Lagomarsino.

Ya se había conocido un mensaje de Nisman a Santos en el 2014: “Hola Leandro. Soy Alberto. ¿Sabés si van a ir las chicas a Rosebar, hoy?”. Sin embargo este último negó ante la fiscalía tener alguna relación con el fallceido fiscal.

Santos ante la fiscal Fein
Santos omitió ese contacto cuando declaró ante la fiscal Viviana Fein el 5 de marzo de 2015. Interrogado sobre “cómo eran la comunicaciones entre ambos, qué tipo de fluidez”, respondió: “Dialogaba seguido con el doctor Nisman, una vez por semana o cada 15 días, vía radio Nextel”.

Fein especificó la pregunta “para que diga con relación a las últimas comunicaciones que mantuvo con Nisman, cuándo fueron y respecto a qué tema dialogaron”. Santos volvió a ocultar aquel último contacto. Dijo que se comunicó “por última vez el día miércoles 14 de enero, cuando se saludaron, se preguntaron sobre sus vidas”.

¿De qué hablaron esa noche previa a la muerte? Sea lo que fuere, debió ser importante, porque cuando el teléfono fue nuevamente encendido, a las 7:40 del domingo 18 (hubo que digitar una clave numérica y en la pantalla del teléfono sólo estaban las huellas digitales de Nisman) el primer mensaje que apareció fue de Santos. Hubo 30 mensajes más, pero el fiscal ya no respondió.

Los otros chats
La sorpresiva revelación sobre ese último contacto surgió gracias a que expertos informáticos por encargo del juez Julián Ercolini lograron recuperar información del teléfono de Nisman. El dato es relevante: no hubo “borrado seguro”. Y muestra también una costumbre que parecía tener el fiscal: solía borrar sus chats.

Según los registros, antes de aquel último contacto del día con el empresario Santos y horas antes de morir, Nisman también mantuvo diálogos con los periodistas Nicolás Wiñazki, Laureano Pérez Izquierdo y Natasha Niebieskikwiat.

Y también otro con Lagomarsino, durante menos de un minuto, a las 21:15. Queda claro que Lagomarsino ya no estaba en el departamento de Le Parc.

En esa secuencia también aparecen mensajes con el actual ministro de Justicia de María Eugenia Vidal, Gustavo Ferrari; con el abogado asesor del gobierno bonaerense Marcelo Rochetti; con los jueces Jorge Gorini y Gerardo Larrambebere; con el defensor de Antonio Stiuso, el abogado Santiago Blanco Bermúdez; con los entonces diputados opositores Patricia Bullrich, Laura Alonso y Waldo Wolff; y con varias de las bellas mujeres con las que había trabado amistad.

En la mañana del domingo 18 también fue activada la computadora personal que utilizaba Nisman. Quien lo hizo, introdujo físicamente y en el lugar, el password correspondiente. Y si bien quien lo haya hecho abrió la página de Yahoo, no revisó el mail de esa cuenta gratuita.

Lo que sí hizo fue iniciar sesión en Instagram (no necesitó introducir manualmente el password porque estaba almacenada en el registro del buscador Google) y permaneció allí más de tres horas, entre las 7:47 minutos y 49 segundos, y el cierre registrado a las 10:49 minutos y 53 segundos. Los peritos informáticos recomendaron pedir un informe a la casa central de esa red social para saber qué actividades se registraron en ese tiempo