En el FMI ven a la Argentina como la peor en credibilidad monetaria

Desde el Fondo Monetario Internacional hicieron un estudio difundido este miércoles, en el que abarcan a 19 economías emergentes, del que surgió una conclusión: la Argentina es el peor país en materia de credibilidad en la lucha contra la inflación. Para el análisis del FMI, el "anclaje de expectativas de inflación" es insuficiente.

Banco Central de la República Argentina.

La credibilidad de la política monetaria es clave. Ese aspecto fue uno de los que llevó al Banco Central a modificar el esquema anterior de metas de inflación por el actual de agregados, al no poder cumplir con los objetivos de IPC impuestos en los últimos años.

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Un equipo técnico del FMI conformado por Rudolfs Bems, Francesca Caselli, Francesco Grigoli, Bertrand Gruss y Weicheng Lian comparó esta credibilidad a través de evaluar el “anclaje de expectativas de inflación”. Este concepto lo miden a utilizando varios
indicadores, “como el impacto de los movimientos sorpresivos de la inflación en las expectativas y el grado de acuerdo entre los expertos sobre la inflación futura”, según describen.

El desconcierto que provocó el anuncio de nuevas metas a fines de año llevó a que el espectro de respuestas entre los analistas fuera amplio en el inicio del año. Y, además, todos los consultores fueron subiendo sus apuestas de a cuánto podría llegar el Indice de
Precios al Consumidor este año: pasó desde un 16,4% de diciembre a 44,8%, de acuerdo al Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) difundido este martes.

“Los datos (del estudio del FMI) muestran que las expectativas de inflación a más largo plazo se anclaron cada vez más en las economías emergentes en las dos últimas décadas.
Al mismo tiempo, existen diferencias considerables entre economías emergentes y en relación con las economías avanzadas. El grado de anclaje de Chile y Polonia, por ejemplo, es comparable al promedio de las economías avanzadas, pero las expectativas están
mucho menos ancladas en Rusia y Argentina”, señala el trabajo del FMI.

Marcan que el estudio examina 19 economías de mercados emergentes entre 2004 y 2018 y “concluye que la inflación se mantuvo baja y estable a pesar de las fuertes fluctuaciones de los precios de las materias primas, los períodos de apreciación sostenida del dólar de EE.UU. y la crisis financiera mundial. Sin embargo, esos resultados recientes en materia de inflación no son uniformes, ya que algunos países siguen luchando por mantener la
inflación bajo control”.

El claro ejemplo, en el que no sucedió la baja, es Argentina
Con el cambio en el programa monetario desde la llegada de Guido Sandleris al Banco Central, con la apuesta a controlar la base monetaria para lograr que la inflación sea “lo más baja posible”, desde el Gobierno prefieren no explicitar la inflación que esperan.
De hecho el propio presidente de la autoridad monetaria eludió dar una respuesta cuando se le preguntó cuál era el IPC perseguido el día de la presentación del nuevo esquema.
Si bien un rango de inflación hay implícito en el programa monetario, la credibilidad podría jugar en contra. Por ahora, se conoce que el proyecto de Presupuesto 2019 determina que se espera una inflación anual de 23%.

Ese número será actualizado o confirmado: cuando el Directorio Ejecutivo del FMI apruebe el nuevo programa acordado con la Argentina y se conozca la carta de intención y memorándum de entendimiento emergerá cuál a qué rango de inflación al que se busca converger.

De acuerdo al trabajo del FMI dado a conocer ayer, “el principal motor de la inflación en las economías de mercados emergentes durante la última década y media son los cambios en las expectativas de inflación a más largo plazo”.

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VIAcronista.com
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