“Un tembladeral llamado Argentina”

"No escapa a nadie que nuestro país hoy atraviesa una crisis en todos sus aspectos: político, económico, social. Este gobierno que hacía gala de sus equipos llamándolos pomposamente como el mejor de la historia, nos ha sumergido en un mar de dudas e incertidumbres, producto de sus decisiones erráticas y rumbos sin sentidos", señala Bergia, en una nota de opinión sobre la actualidad argentina.

Juan José Bergia, diputado provincial y presidente del NEPAR

No escapa a nadie que nuestro país hoy atraviesa una crisis en todos sus aspectos: político, económico, social. Este gobierno que hacía gala de sus equipos llamándolos pomposamente como el mejor de la historia, nos ha sumergido en un mar de dudas e incertidumbres, producto de sus decisiones erráticas y rumbos sin sentidos. Más allá del sinceramiento de determinados indicadores económicos, las proyecciones que se realizaron en términos económicos sobre inflación, dólar. Déficit fiscal, colapsaron y sucumbieron ante la dura realidad. Y no sólo es grave el error de diagnóstico y los paliativos que se intentaron implementar, sino que lo más grave es la tozudez de seguir los caminos incorrectos con decisiones que día a día van profundizando las distorsiones económicas, que afectan a la producción, la industria, las economías regionales, los asalariados, beneficiando únicamente al capital especulativo e improductivo.

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Es lamentable la falta de credibilidad en la que ha caído el propio presidente y sus colaboradores, donde ni siquiera se avizora, al menos, la composición de un equipo sólido, donde todos jueguen en el mismo sentido, y donde el conductor tome las decisiones exentas de su propia pasión y tozudez.

El gradualismo y el programa de estabilización que inicialmente se había implementado, fue perdiendo peso propio, ni tuvo la suficiente aceptación de los actores económicos, producto de las idas y venidas y las diferencias entre los propios actores en las líneas de decisión de la macro política y la macro economía.

Esto, más las exigencias propias del establishment, fue llevando a un callejón que derivó en el FMI, acuerdo que nunca se pudo explicar suficientemente, y que de su propia lectura, queda claro que el acuerdo, al principio simbólico, luego cada vez más efectivos, introducen un actor en los niveles de decisión que habíamos logrado desterrar. Las políticas y los monitoreos que implican este acuerdo, llevan inexorablemente a una película de terror que ya vimos y que esperemos no vuelva a suceder, esperanzas que día a día se van esfumando, acicateadas por el proceso de devaluación, inflación, desvalorización del salario, caídas de consumo, falta de productos en las góndolas, altas tasas de interés, recesión productiva. De qué manera podemos avizorar una reversión de esta debacle con tasas del 60 %, una desvalorización monetaria equivalente al 95 % y una inflación anualizada que seguramente seguirá los pasos de la devaluación.

Elegir la desvalorización para licuar las diferencias en la balanza comercial no es el mejor camino, porque es pan para algunos, los mismos de siempre, y acarrea a una crisis social que ya se manifiesta en índices de pobreza cercanos al 40 %, sin visos de solución. La balanza comercial deficitaria, no podrá aportar al sistema los dólares que permitan controlar la moneda. Los dólares que el aporte el FMI, no son para sostener o incentivar nuestras exportaciones sino para permitir el pago de los servicios de deuda a los amigos de quien nos presta. Esto impide saber hoy a cuanto más llegara el escalda devaluatorio.

La gravedad de la situación exige a las autoridades nacionales, revertir esta falta de credibilidad en la que ha caído hoy el gobierno nacional y requiere q nuestro presidente y su equipo, tomen razón de la gravedad gravedad institucional y social que ello implica y de la necesidad de actuar con responsabilidad instituciones, implementando un PLAN, (plan… plan… plan…) que permita avizorar un camino para revertir la situación. No exigimos soluciones mágicas, solo necesitamos que se implementen medidas en el marco de una plan de acción concreto en favor de los actores sociales y productivos, que nos permitan recuperar el rumbo que se ha perdido, generando condiciones de estabilidad económica, bases sustentables de productividad, inserción laboral de los sectores más castigados, y recuperación del poder adquisitivo de nuestra moneda.

Sin plan, no hay futuro, sin convocatoria a todos los sectores tampoco.

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