Un rumbo de colisión

El intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, se refirió la situación económica y financiera que atraviesa el país. Proyectó un futuro inmediato de “alta inflación con devaluación acelerada, recesión abrupta y agudización de la tensión social”.

Por Jorge Capitanich (*)

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El gobierno nacional sin regulación cambiaria, financiera ni monetaria va hacia un rumbo de aceleración inflacionaria y devaluación abrupta para fijar nuevos parámetros de conversión de pesos a dólares. El plan de exterminio sistemático de derechos civiles, políticos, sociales y económicos conjuntamente con la dolarización de tarifas, alimentos, combustibles y la pesificación de salarios, ingresos familiares y jubilaciones, han generado asimetrías severas y profundas que son imposibles de revertir en el corto plazo.

El gobierno abusó del endeudamiento externo para financiar la fuga de capitales sin capitalización de inversiones en el sector público ni en el sector privado, provocando una abrupta caída en la inversión bruta interna en relación al PIB impidiendo de este modo la sustentabilidad de una tasa de crecimiento de largo plazo. En este contexto, con déficit del sector externo, restricciones de acceso al mercado financiero internacional y volatilidad macroeconómica la tendencia que se avizora sin corrección del rumbo es alta inflación con devaluación acelerada, recesión abrupta y agudización de la tensión social.

Escenario de un gobierno que se va

Este escenario es de parte de un gobierno que se va, no de un gobierno que pretende mantenerse en el poder. Por lo tanto, es lógico pensar en una posibilidad fáctica de nueva convertibilidad como política de shock, aunque la dolarización podría ser una política extrema que exterminaría de cuajo la inflación a costa de la mayor desindustrialización del país.

Los próximos días, semanas y meses, veremos mayor tensión social, licuación de ingresos, recorte de derechos, mayor concentración económica y reprimarización de la economía a pasos acelerados utilizando tasas de interés positiva, tipo de cambio flotante, alimentos, energía y combustibles caros con ajuste estructural del sector público, del empleo y con indicadores sociales adversos.

Las cartas están echadas. La corrección del rumbo de este modelo podrán ser medidas efectistas de corto plazo que no corregirán ni el rumbo ni la percepción social. Hoy más que nunca es “la política, estúpido”. Esto implica, construir desde la oposición un camino para reconstruir un país devastado por políticas neoliberales que son contundentes en resultados adversos a los intereses populares.

Esta combinación que sugieren analistas de “think thank” de pensamientos conservadores respecto a progresismo cultural, centrismo político y neoliberalismo económico se corresponde con la “psicopolítica” de Chun Lan. Pero en la Argentina, el odio puede más y se confunde con el inconfundible olor a naftalina de las políticas de persecución, represión y hostigamiento mediático.

(*) Intendente de Resistencia, exjefe de Gabinete de la Nación.

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