López habló de valijas, obra pública y plata para la campaña

Decidió cambiar su estrategia judicial luego de leer las confesiones de Uberti y Wagner; no quería volver a compartir la celda de Ezeiza con Boudou y Medina. Pidió y logró ingresar en el programa de protección de testigos, mienras su familia no lo aceptó.

José López.

José López se llevó el miércoles las copias de las confesiones de Claudio Uberti, Carlos Wagner y otro material adicional de la causa por los cuadernos de las coimas. Por distintas razones que incluyen cuestiones más personales que políticas – sostienen en su entorno -, esa lectura precipitó su cambio de actitud.

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Dos días después, el exsecretario kirchnerista confesó ante la Justicia cómo eran los pagos ilegales por la obra pública, explicó de qué manera se juntaba dinero negro para las campañas y, por primera vez, contó detalles sobre los u$s 9 millones que llevaba en bolsos cuando fue detenido, allá por junio de 2016.

López punteó 12 temas relevantes como su primera oferta para convertirse en arrepentido. La propuesta sorprendió el viernes al fiscal Carlos Stornelli y al juez Claudio Bonadio , que incluso ya había abandonado Comodoro Py.

Temor reverencial
Pero toda la determinación que el exfuncionario mostraba para relatar cómo funcionaba el sistema de coimas quedaba inhibida a la hora de precisar el rol de Cristina Kirchner.

“Tenía un temor reverencial”, resumió una fuente judicial. Le preguntaban el fiscal Stornelli, el fiscal adjunto Carlos Rívolo y su abogado Gustavo Kollmann, que intentaba guiar su relato.
López ya había manifestado que tenía mucho temor de las consecuencias que esa declaración pudiera generarle en su regreso al penal de Ezeiza , donde llevaba más de dos años detenido.

Pero la sorpresiva confesión que complicó a la familia Kirchner comenzó a gestarse 48 horas antes. “Me niego a declarar por ahora”, lanzó López el miércoles, ante Bonadio, en su primera indagatoria por los cuadernos. Ese “por ahora” fue un guiño que interpretó alguno de los investigadores como una oportunidad para negociar.

López conoció ese mismo miércoles a su nuevo abogado, el defensor oficial Kollmann, el mismo que representa al chofer Oscar Centeno, primer arrepentido de la causa. Después de una larga reunión, el hombre de los bolsos se llevó de su despacho varias copias del expediente que incluían las confesiones de Uberti, excompañero del Ministerio de Planificación, y Wagner, un empresario al que frecuentó durante varios años.

Antes de enfrentar a Stornelli, sus defensores intentaron estructurar lo máximo posible el relato, una tarea nada fácil para un hombre acostumbrado a oraciones cortas y frases secas.

López habló durante seis horas. Repitió su mate cocido y, sobre el final, volvió a sorprender cuando pidió ingresar en el programa de protección de testigos. Nunca más volverá a cruzarse con sus compañeros kirchneristas.

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