En la última mesa del Foro, periodistas hablaron sobre la relación de los medios y la lectura

La última mesa de ponencias del 23º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura se realizó este sábado por la mañana y tuvo al periodismo y la lectura como protagonistas.

La Mesa 'Medios y lectura' que cerró el Foro.

Desde diarios que entregan libros con cada ejemplar, pasando por periódicos escolares hasta programas de televisión que fomentan la lectura, los especialistas invitados contaron sus experiencias, dificultades y satisfacciones a la hora de encarar sus proyectos.

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Coordinada por el escritor Mempo Giardinelli, la mesa denominada “Lectura y Medios” estuvo integrada por Karina Micheletto, codirectora de la revista de Literatura Infanto Juvenil “Avión que Va”; Pedro Cáceres, director del diario digital chacodiapordia.com; Cristina Mucci, conductora del programa cultural “Los Siete Locos”, que se emite por la TV Pública, y Hugo Soriani, cofundador e integrante de la mesa de conducción del diario Página/12.

Karina Micheletto comentó que hace poco tiempo encaró el proyecto “Avión que Va”, una revista digital dedicada íntegramente a la Literatura Infanto Juvenil (LIJ). “El hecho de presentarnos como un sitio web dedicado a la LIJ fue problemático, en cuanto a esa categorización”, reconoció la periodista.

“Sabemos que al hablar de literatura hay clasificaciones tales como ‘para niños y niñas’ o ‘para jóvenes y adolescentes’. Pero cuando es buena literatura no excluye a los adultos. Y esa buena literatura es sin adjetivos. De todos modos resulta que dado que se trata de un sitio web teníamos que ser muy claras a la hora de presentarnos, para que nos encuentren fácilmente. Por eso decimos que es un sitio de LIJ hasta tanto entre todos, todas y todes podamos construir otra denominación que nos nombre mejor”, confió.

“Pero lo que es seguro”, prosiguió, “y lo que intentamos mostrar a través de nuestras publicaciones es que este género no es menor, que sólo pertenece a una categoría diferente por estar pensado para niñas, niños y jóvenes”. “Y que, por el contrario, hay una gran parte de esta literatura que pertenece a lo mejor de la producción literaria latinoamericana. Eso nos orgullece”, añadió Micheletto.

A su turno, el periodista chaqueño, Pedro Cáceres, contó su experiencia en la producción de dos periódicos que tuvieron muy buena repercusión en las aulas: “El Canillita” y “Crecer y Aprender”. El proyecto nació a comienzos de los años 2000 junto a su colega, Rodolfo “Pocholo” Mancuello, tras llegar a un acuerdo con el Sindicato de Canillitas de Corrientes. En tanto que el segundo, se produjo con apoyo del ministerio de Educación del Chaco, ocho años más tarde.

“El Sindicato de Canillitas nos convocó para hacer un medio para que llegara a todas las escuelas de Corrientes. El proyecto nos movilizó”, recordó Cáceres. Fue el 1 de marzo de 2003 cuando vio la luz El Canillita, un quincenario que tenía una tirada de 1.500 ejemplares y muy buena aceptación tanto de directivos, docentes y alumnos.

“Estuvimos acompañando este proyecto hasta el año 2008; pero hasta hoy se sigue editando en formato de revista”, agregó.

Luego de esa experiencia, la idea era replicar el proyecto pero en el Chaco. “Con un gran esfuerzo, pudimos hacerlo durante un año. La publicación se llamó ‘Crecer y Aprender’. Y como ocurre en los presupuestos que son cada vez más escuetos para todo lo que es educación y cultura, lo primero que cortaron al año siguiente fue este proyecto. No porque no anduvieran, al contrario. Era algo que tenía muy buena llegada en las escuelas”, lamentó. “Ambas experiencias, tanto ‘El Canillita’ como ‘Crecer y Aprender’ fueron enriquecedoras y movilizadoras”, reconoció.

A su turno, Cristina Mucci, recordó que su programa de televisión “Los Siete Locos” lleva más de tres décadas en la televisión argentina. Ya sea en el cable como en canales de aire, por su espacio pasaron un sinnúmero de autores generando así una plataforma de difusión de gran importancia para escritores, dramaturgos y artistas argentinos y latinoamericanos.

“Hace 31 años que logramos sostener este programa, algo que en un país donde lo proyectos culturales duran muy poco es todo un logro”, contó. Relató además que el proyecto nació desde la pregunta respecto de cómo llevar los libros a un público masivo. “Es un desafío hablar de libros desde la televisión, porque la televisión tiene sus códigos propios”, dijo.

“En el ‘87 trabajaba en el diario La Razón, de Jacobo Timerman. Y, como tantos otros, el diario cerró. Me quedé sin trabajo y ahí surgió la posibilidad de hacer algo que yo siempre pensaba, que era un programa de televisión. Y se me dio. Comencé en el viejo canal 13”, recordó.

Dijo que fue el historiador Félix Luna, por ese entonces ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, quien la acercó a la dirección del Canal. Presentó el proyecto de un programa sobre libros, con algunas ideas generales, cuando en el país no había ningún programa cultural, a poco del regreso de la democracia.

Los primeros programas los hizo junto al destacado escritor y periodista, Tomás Eloy Martínez. Salían los martes, después del programa político “Tiempo Nuevo”, que conducía Bernardo Neustadt. “Neustadt terminaba el programa cuando quería y empezábamos muy tarde. El primero nos entregó recién a las 12.45 de la madrugada”, contó.

Comentó que el periodista Jacobo Timerman, uno de los invitados al primer programa, se enojó mucho con el director del canal y con el propio Neustadt, y al aire los increpó por entregar tarde su programa. “Pensé que ahí nos iban a echar a todos, que iba a ser debut y despedida. Por suerte seguimos. Y acá estamos: 31 años después”, remarcó.

Finalmente, Hugo Soriani, del diario Página/12, explicó la reconfortante experiencia del matutino de entregar libros y fascículos coleccionables junto a cada ejemplar, idea que luego incluyó VHS y DVDs. En algunas ocasiones, se entregaban de manera gratuita junto al diario y, en otras, como compra opcional, con un precio más bajo que si se la comprara en una librería.

“En los tempranos años 90, buscábamos la forma de levantar la venta los domingos y copiamos la idea de un diario español que entregaba un libro junto a sus ediciones dominicales”, confesó Soriani. “Nuestro desafío era ampliar la base lectores con una oferta que nos hiciera llegar a sectores que casi no nos tenía en cuenta”, dijo.

“El título que inauguró esa colección fue ‘El Juguete Rabioso’, de Roberto Arlt. Y la verdad es que superó todas nuestras expectativas: de los 80 mil ejemplares que vendíamos los domingos, se agotó la edición de 130 mil a las 11 de la mañana. Por supuesto, eran tiempos sin ediciones digitales. Y quien quería leer el diario tenía que ir al canillita o al kiosco y mancharse las manos con tinta”, rememoró.

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