“Napalpí fue una fresca avanzada de civilización”, asegura el historiador Vidal Mario

El periodista, escritor e historiador emitió ese polémico juicio en la disertación que, con los auspicios del municipio y con motivo de las Bodas de Oro de la Escuela 759 “El Zapallar”, dictó en el Teatro Griego de General San Martín. El próximo jueves se cumplen 94 años de la Masacre de Napalpí.

El periodista, escritor e historiador ofreció ese y otros datos históricos en la disertación que con los auspicios del municipio y con motivo de las Bodas de Oro de la Escuela 759 “El Zapallar” dictó en el Teatro Griego de General San Martín.

El carácter civilizador del establecimiento –dijo- se explica en que su creador y primer administrador, Enrique Lynch Arribálzaga, “no era un militar sanguinario o un gobernante inescrupuloso como Fernando Centeno, cuyos negocios turbios determinaron el 19 de julio de 1924 la masacre de Napalpí”.

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Sobre Lynch Arribálzaga dijo que era “un buen hombre, un científico que estudiaba las aves, periodista, escritor, conferencista, político socialista, explorador y cofundador de la muy importante Universidad Popular de Resistencia”.

Subrayó que dicha personalidad hizo tantas cosas por el Chaco que además de una calle con su nombre Resistencia tiene dos bustos que perpetúan su memoria. “Uno se imagina –concluyó- que un hombre de semejantes quilates intelectuales y culturales no iba a andar por ahí organizando y dirigiendo una suerte de campo de concentración de indios sometidos a una inhumana explotación”.

Un producto de la guerra

El disertante señaló que la guerra del Estado Nacional contra los aborígenes chaqueños fue iniciada por Sarmiento en 1870 y fue declarada militarmente terminada recién el 31 de diciembre de 1917, ya en plena presidencia de Yrigoyen.

“La fundación de la Reducción de Napalpí en el año 1912 tuvo lugar, entonces, en medio de una guerra; de hecho fue un producto de la guerra”, aseguró.

Relató que a lo largo de los 47 años de duración de dicha guerra muchos sectores nacionales alzaron su voz en el sentido de que “el amontonamiento de indios sometidos detrás de las líneas de fortines por parte de las fuerzas militares de ocupación no era el mejor camino para atraerlos hacia la civilización”.

Leyó, en tal sentido, una nota que el 24 de enero de 1911 la Sociedad Protectora y Defensora de los Indios con sede en Buenos Aires elevó al Gobierno nacional rogándole “encarecidamente el inmediato cese de toda acción militar en detrimento del indio del Chaco” y advirtiendo que “no es con la sangre que se ha de conquistar al indio sino con una acción pacífica y civilizadora”.

Según Vidal Mario, fueron “voces y movimientos de esta clase los que el 27 de octubre de 1911 llevaron al Gobierno nacional a designar Delegado de Reducciones a Enrique Lynch Arribálzaga, confiándole la misión de fundar en el Chaco una reducción civil de indios, la cual, tras una exploración realizada por Eufemio Salvador Romero, se levantó en los campos fiscales de Napalpí”.

Apuntó que “el 25 de septiembre de 1912 es una fecha clave” porque ese día “con los primeros Tobas que se acercaron se comenzó a explotar los bosques circundantes”.

Siguió relatando que “únicamente se aceptaba aborígenes que venían voluntariamente” y que “convivían en paz y armoniosamente unos dos mil aborígenes Tobas, Mocovíes y Vilelas, quienes anteriormente eran acérrimos enemigos”.

Todos, agregó, “vivían en sus propias tolderías como ellos querían, eran hacheros y cultivaban 82 hectáreas de tierra bajo la dirección de un perito agrónomo venido de Buenos Aires”.

Había, subrayó, “una escuela cuyo director era un joven docente también bonaerense, donde a los niños se les servía desayuno y almuerzo, y existían talleres de tejido e hilado indígenas, otro de corte y confección y hasta una cancha de fútbol”.

Aunque los terratenientes blancos tildaban a la Reducción de “dependencia oficial inútil y perjudicial”, afirmó que la realidad económica de la misma mostraba lo contrario.

“A lo largo de 1916 en Napalpí produjeron 21.829 toneladas de rollizos de quebracho colorado, lo que les hizo ganar a los hacheros indios 53.295,48 pesos en total”, apuntó.

La resistencia blanca

En otro tramo de su disertación, Vidal Mario destacó que desde el principio de su fundación la Reducción de Napalpí fue resistida por los colonos blancos. Estos alegaban, dijo, “que los indios significaban un peligro para su seguridad, y constantemente reclamaban el envío de tropas militares a la zona”.

Rescató, en tal sentido, una nota de Lynch Arribálzaga al Gobierno nacional enviada en 1916, denunciando “las interesadas voces de alarma que se lanzan para que vengan tropas militares”.

En dicho mensaje, alertó que la presencia militar en la zona “aún provocan choques sangrientos que retardan la pacificación del indígena que quiere el gobierno de la Nación”.

En la parte final de su charla, Mario enumeró los motivos de “las grandes agitaciones” que tuvieron lugar en la Reducción los años 1914 y 1917, además de la más grave de todas, la rebelión de1924 que la policía del Territorio Nacional del Chaco ahogó a sangre y fuego en la mañana del 19 de julio de ese año.

Asistieron a la charla alumnos de diversos establecimientos escolares, autoridades municipales, educativas, y vecinos en general.

El cierre estuvo a cargo del intendente Aldo Leiva, quien destacó el aporte historiográfico hecho por el disertante y a la vez resaltó la importancia y gravitación que tiene la comunidad aborigen en la sociedad de General San Martín.

 

 

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