En discrepancia con el TOF, la jueza Niremperger denegó la prisión domiciliaria al represor Bettolli

La jueza federal de Resistencia, Zunilda Niremperger, rechazó el pedido de prisión domiciliaria para el exteniente coronel del Ejército, Tadeo Bettolli, condenado en dos causas, una de ellas a perpetua, por crímenes de lesa humanidad en el Chaco, y a la espera de ser juzgado en una tercera causa. En junio pasado, el Tribunal Oral le había concedido ese beneficio.

José Tadeo Luis Bettolli, ex oficial de Inteligencia del Ejército, condenado a 25 años de prisión

La jueza federal de primera instancia de Resistencia, Zunilda Niremperger, rechazó el pedido de prisión domiciliaria de la defensa del exteniente coronel del Ejército y jefe del área de Inteligencia en la región, Tadeo Luis Bettolli, condenado a 25 y 12 años en las causas Caballero I y Caballero II por delitos de lesa humanidad en la provincia del Chaco. Así, hizo lugar a los planteos de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal y también de la querella de la Secretaría de Derechos Humanos del Chaco. Como contrapartida, la magistrada marcó su diferencia con la resolución de junio pasado de los jueces Juan Manuel Iglesias y Eduardo Belforte, del Tribunal Oral de Resistencia (TOFR), quiénes sí hicieron lugar al planteo de la defensa del represor.

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La resolución, a la que tuvo acceso CHACODIAPORDIA.COM, fue dictada por la jueza Niremperger el pasado viernes 13 de julio. En la causa, Bettolli, de 72 años, se encuentra procesado por los delitos de tormento agravado y privación ilegítima de la libertad de al menos seis presos políticos en el que sería el tercer tramo de la causa Caballero (Caballero III). Además, cuenta con un pedido de elevación a juicio por la desaparición del “Ñaro” Gómes Estigarribia, dirigente de Ligas Agrarias del Chaco, aunque en esa causa se encuentra a disposición de los mismos jueces que ya le concedieron el beneficio. Así, al menos que una instancia superior revierta la resolución de la jueza Niremperger, el represor deberá permanecer alojado en la cárcel federal de Campo de Mayo.

“No obstruir la investigación de la verdad” 

Entre sus fundamentos centrales, la magistrada hizo hincapié en la posibilidad de que Bettolli obstruya la investigación, sobre todo teniendo en cuenta que aún se investiga el destino de los cuerpos de los desaparecidos y se presume que el represor podría tener conocimiento de los mismos, al menos en los casos del matrimonio de Pedro Morel y Sara Fulvia de Morel, por las que fue condenado en la causa Caballero II; y la de Abel Arce, soldado de Goya, quién en 1977 fue visto en la Brigada de Investigaciones de Resistencia, según indicaron en su dictamen desde la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal de Resistencia.

Por su parte, el abogado de la Secretaría de Derechos Humanos del Chaco, Paulo Pereyra, planteó que antes de resolver este tipo de situaciones que involucran las detenciones cautelares y ejecución de la pena de los condenados y procesados por Crímenes de lesa humanidad se tengan en cuenta los criterios fijados por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Entre ellas, destacó los punto c) “si la liberación anticipada del condenado crearía una gran inestabilidad social; y d) “cualquier medida de importancia que haya tomado el condenado en beneficio de las víctimas, así como los efectos de una liberación anticipada sobre las víctimas y sus familias”.

A la peligrosidad procesal, los fiscales federales le sumaron que Bettolli ocupó un lugar de jerarquía durante la última dictadura cívico militar y que, además, participó de los levantamientos carapintadas contra el gobierno democrático de Raúl Alfonsín.

En cuanto a la situación de sus condiciones de salud, a diferencia del TOF que tomó en cuenta informes parciales para concederle la prisión domiciliaria, la jueza Niremperger se basó en informes periciales del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema, máxima autoridad en la materia, que da cuenta de que Bettolli –detenido en la cárcel federal de Campo de Mayo- “posee asistencia médica dentro y fuera de la unidad, puede deambular sin ayuda, no se mencionan enfermedades graves que deban ser tratadas con especial cuidado o en su domicilio particular, por lo que no existen motivos suficientes que habiliten un encierro domiciliario”.

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