Francia y Croacia quieren quedarse con el trofeo del Mundial Rusia 2018

Ambas selecciones juegan la final que miran por TV Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Además de Argentina y Portugal, también lo mirarán en las pantallas Brasil, Alemania e Italia; y también España y Uruguay. Este domingo es ese día que se espera por cuatro años y que después dura diez, cien o más.

Finalísima Croacia-Francia. (Foto: ole.com.ar)

Es la final del Mundial, el partido que cualquier selección y jugador muere por disputar, el que hace cuatro años vieron mil millones de personas por TV y al que hoy, en vivo, asistirán apenas 81.500 desde las tribunas, 22 futbolistas sobre el césped y 23 en los respectivos bancos de suplentes junto a los dos técnicos.

Advertisement

Ese partido que solo juegan dos y que esta vez mide a Francia con Croacia. Esa final que un argentino verá como ninguna otra persona en el planeta: Néstor Pitana .

“Es un privilegio jugar un partido así. No hay nada más lindo ni más fuerte para un jugador de fútbol”, dijo Didier Deschamps, el técnico que, como capitán “bleu” hace 20 años, alzó el trofeo en el Stade de France.

Su homólogo croata, Zlatko Dalic, un hombre que se hizo dirigiendo en el fútbol croata, albanés, saudí y emiratí, no esconde la emoción: “Es el momento más grande de la vida de todos nosotros. Más allá de las Champions y todo, este es el partido más grande. Estamos listos para dar todo lo que tenemos y reconocer la derrota con dignidad, si sucede”.

Francia-Croacia, Mundial Rusia 2018: horario, TV y formaciones
Si sucede, de eso se trata. Los croatas llegan a la final con un día menos de descanso y todo un partido más sobre las espaldas, al fin y al cabo esa es la suma de los tres tiempos adicionales de 30 minutos cada uno que jugaron en octavos, cuartos y semifinales.
No es David y Goliath, pero hay uno claramente más chico y otro más grande.

Francia juega su tercera final mundialista en 20 años y quiere tomarse revancha de la que Zinedine Zidane tiró a la basura con el cabezazo más inexplicable de todos los tiempos; aquel que le dio a Marco Materazzi en la final de Alemania 2006. Revancha, también, y aunque lo niegue, de la final de la Eurocopa perdida hace dos años en París ante el Portugal de Cristiano Ronaldo.

Advertisement
Compartir