Crimen de Victor Alegre: procesaron a ocho prefectos por montar “un plan” para encubrir el homicidio del chofer

Ocho prefectos fueron procesados sin prisión preventiva acusados de encubrir el asesinato del chofer de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, Victor Alegre, hecho cometido el 22 de agosto de 2016 en un caso de gatillo fácil. El ex jefe de Prefectura de la Isla del Cerrito, Alfredo Ardiles, está entre los procesados.

El chofer Víctor Alegre murió tras ser baleado por un integrante de Prefectura Naval. La propia fuerza intentó encubrir el crimen. En la imagen se puede ver el auto de Alegre tras sufrir la balacera.

La Jueza Federal, Zunilda Niremperger, procesó sin prisión preventiva a ocho prefectos en el marco de la investigación por el encubrimiento del crimen del chofer de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, Víctor Alegre, ocurrido en un caso de gatillo fácil en cercanías al puente San Pedro de Colonia Benítez. Para Niremperger, existió “un plan de acción conjunta entre los diversos prefectos involucrados, destinado a encubrir el homicidio de Alegre”.

El 22 de agosto de 2016, Víctor Alegre volvía a Resistencia junto a su hija luego de una jornada de pesca en la Isla del Cerrito. Luego de pasar la escuela del Ancho, comenzó a ser perseguido por dos integrantes de Prefectura Naval, Walter Pérez y Claudio Sánchez quienes, a bordo de una motocicleta, le exigían a viva voz que pare.

La hija de Alegre, Araceli, se asustó y pensó que se trataba de un asalto. Es por eso que le dijo a su padre que siga su marcha y que no se detenga. Luego, al ver que el vehículo no paraba, los prefectos comenzaron a dispararle. Fue una balacera: en total hicieron 11 disparos. Uno impactó en el cuerpo de Alegre y lo mató. Se presume que esa bala salió del arma de Sánchez, quien hoy está preso acusado de homicidio calificado. En tanto que Pérez está en libertad, aunque quedó procesado por abuso de arma de fuego.

El caso estuvo plagado de irregularidades cometidas por parte de la propia Prefectura. Es que desde esa fuerza federal se aseguró que Alegre cruzó a toda velocidad un supuesto control vehicular que había montado en la zona, con conos y chalecos refractarios, algo que los testigos desmintieron.

Además, apareció 100 metros más adelante una bolsa con 400 gramos de marihuana, la cual despertó más sospechas respecto de la posibilidad de un montaje hecho por la propia Prefectura para cubrir a los prefectos involucrados en este caso de gatillo fácil. Es por esto que se abrió una investigación anexa al crimen para determinar si hubo un intento de encubrimiento por parte de esa fuerza federal.

Procesados

Y es así como con fecha del martes, la jueza Niremperger dictó el procesamiento sin prisión preventiva de los prefectos Alfredo Ardiles (Jefe del destacamento de Prefectura en la Isla del Cerrito en ese momento); Roberto Carlos Schukel (Ayudante de Segunda); Raúl Antonio Roldan (Cabo Primero); Rodrigo Baltazar Franco (Ayudante de Segunda); Víctor Matías Valdéz (Cabo Primero); Luis Gabriel Miño (Cabo Primero); Adrián Fernando Mancedo (Cabo Segundo) y Salvador de Jesús Barrios (Cabo Primero). Todos ellos por el delito de encubrimiento de homicidio, agravado por tratarse de un delito especialmente grave y por la calidad de funcionario público. También dictó la falta de mérito para el cabo segundo, Pablo Nieto y para el cabo primero, Federico Fernández.

¿Qué dice la acusación contra los prefectos? Según pudo saber CHACO DÍA POR DÍA, Niremperger afirmó que de acuerdo a las pruebas recabadas “existió un plan de acción conjunta entre los diversos prefectos involucrados, destinado a encubrir el homicidio de Víctor Alegre, incurriendo a su vez en abuso de autoridad, al no ejecutar las órdenes dictadas por la suscripta ni las leyes cuyo cumplimiento les incumbiere”.

La última foto de Victor Alegre con vida.

“De esta manera los prefectos imputados buscaron con su accionar encubrir el homicidio de Víctor Alegre tratando de beneficiar en consecuencia a Sánchez y Pérez, pretendiendo legitimar los actos desplegados por los prenombrados para simular que estos obraron en cumplimiento de un deber”, añadió.

Los hechos

Según detalla la jueza, la muerte de Alegre ocurrió aproximadamente a las 19.30, sin embargo Ardiles –Jefe de Prefectura Naval Isla del Cerrito en ese momento- se comunicó telefónicamente con el teléfono de turno del Juzgado Federal recién a las 20.38.

Asimismo, a horas 20.51, mediante comunicación telefónica se le hizo saber lo dispuesto por Niremperger, que consistió en ordenar que Ardiles arbitre los recaudos necesarios en pos de no alterar el lugar de los hechos, que aparte al personal de prefectura interviniente y que se le dé la intervención a la Policía del Chaco, que ya estaban camino al lugar, para realizar todas las tareas del caso, como también que la hija de la víctima recibiera la atención que necesite.

Por otro lado, Alejandro Maidana (policía del Chaco retirado), quien había ido a pescar con Gerónimo Verón y el fallecido Víctor Alegre, relató que al retornar, aproximadamente a las 19.10, Gerónimo (que se encontraba junto a él) recibió un llamado de la hija de Alegre, Araceli, desde el celular de Víctor Alegre, diciendo que le habían pegado un tiro a su padre.

Cuando llegaron al lugar de los hechos, observó la situación (ya se encontraba el médico, la enfermera y varios prefectos) y le preguntó a un prefecto si le habían dado intervención a la policía del Chaco y al Fiscal, a lo que le contestó que “estaba en eso”.

Maidana comenzó a llamar al 911 y cuando finalmente logra comunicarse (en el lugar había poca señal) a las 19.50, consultó si estaban al tanto de un accidente con una persona fallecida, a lo que le contestaron que “no tenían conocimiento”.

Es decir que ninguno de los integrantes de Prefectura Naval que se encontraba en el lugar dio intervención inmediata a la policía tras constatar que había una persona muerta con una herida de bala. Y que fue un policía retirado, amigo de la víctima, quien efectivamente se comunicó con el 911.

Entorpecimientos

A su vez, Ramón Edgardo Arévalo (policía de guardia en el Puesto Rural de Puente San Pedro), recibió un llamado de la radio base para que verifique si en cercanía del Puente San Pedro se encontraba un auto con un occiso, por lo que concurrió al lugar de los hechos. Al llegar, se identificó como policía del Chaco y preguntó quién se encontraba a cargo del operativo y nadie le respondió, entonces se acercó al auto para poder ver y “el personal de prefectura no me dejó acercarme”, según declaró ante la Justicia.

El prefecto Claudio Sánchez es el principal acusado de disparar y matar a Víctor Alegre.

Detalló también que volvió a su puesto, dio aviso a su base y a la comisaría de Colonia Benítez, retornó al lugar de los hechos para poder recabar algún dato para su constancia y nuevamente no encontró respuesta del personal de prefectura que se encontraba en el lugar, agregando que los prefectos “eran herméticos y no querían dar ningún tipo de información”.

“Cruce de palabras”

Sumado a lo anterior, la Comisario de la Policía del Chaco, Liliana Cimbaro, al ser preguntada por el desempeño del Jefe de Prefectura Ardiles, indicó que era “como que desconocía lo que había ocurrido”.

Y agregó que “hubo un cruce de palabras con el Jefe de Prefectura, él me dio a entender que ellos se iban a hacer cargo del procedimiento, a lo que yo le manifesté que no, que nosotros ya habíamos tomado intervención y que estaban desarrollando las tareas, y teniendo en cuenta que tenemos un muerto y no sabemos los motivos”. Asimismo, al momento de la reconstrucción del hecho, Cimbaro dejó en claro que ningún prefecto le comunicó la causa de muerte de Alegre. “Ni siquiera que había recibido un disparo”, añadió.

Por otra parte, el médico Echeverría, que estaba atendiendo en el Centro de Salud de la Isla del Cerrito, fue informado a las 19.10 por la enfermera Zulema Vallejos que un personal de la Prefectura le dijo que hubo un accidente de tránsito bajando el puente San Pedro. Echeverría manifestó que llegó al lugar de los hechos a las 19.35, y ya se encontraba, entre otras personas, el Jefe de Prefectura.

En su declaración, expresó que al otro día recién tomó conocimiento de que no fue un accidente, sino que hubo una herida de bala y entonces aclaró que no buscó una lesión de esas características porque él concurrió a un accidente de tránsito. Agregó que en ningún momento atendió a Araceli, que ni siquiera la vio.

En su declaración testimonial, la hija de Alegre manifestó, entre otras cuestiones, que como tenía mucho frio uno de los prefectos la invitó a entrar en una camioneta de Prefectura, a lo cual ella accedió. En un momento un personal de Prefectura abrió la puerta y le preguntó: “¿Donde tenés las drogas”, a lo que Araceli contestó “¿Qué drogas?”. A raíz de ello, Araceli dijo que quería ir al auto para controlar que los prefectos no le hayan puesto nada en el auto de su papá, a lo que no la dejaron ir al vehículo.

Relató que al llegar Gerónimo Verón, ella salió de la camioneta, lo abrazó y le comentó un poco lo sucedido, a lo cual “…un prefecto viene y me separa de Gerónimo y no me deja hablar más con él, entonces yo vuelvo a la camioneta porque tenía frío y vuelvo a salir y vuelvo a hablar con Gerónimo de lo que pasó, y ahí sí, me lleva el mismo prefecto a la camioneta y me dijo que me quede dentro de la misma, entonces yo me quedé un tiempo largo y se acerca Gerónimo y su compañero por lo que yo abro la puerta y empezamos a hablar de nuevo, entonces otro prefecto nos vuelve a interrumpir la conversación y cierra la puerta de la camioneta, quedando yo adentro…”.

Finalmente Araceli manifestó que al llegar su tío, José Alegre, ella salió de la camioneta y lo abrazó mientras lloraba, a lo que un personal de Prefectura los separó y la hizo volver nuevamente a la camioneta. En ese momento llegó la comisario Cimbaro, quien se enfrentó con el prefecto y la sacó de la camioneta.

Alegre chocó contra un árbol tras sufrir una balacera por parte de dos prefectos.

¿Control?

Por otra parte, el jefe Ardiles afirmó que tanto Pérez como Sánchez se encontraban identificados como personal policial con chalecos refractarios identificatorios color naranja, asegurando que en todos los operativos que se llevan a cabo en esa jurisdicción (Isla del Cerrito) relacionados a controles vehiculares sobre caminos vecinales como camino de acceso, se utilizan conos de color naranja, además de los chalecos en cuestión.

De acuerdo a distintos testimonios recabados en la causa, esto no fue así. Los vecinos de la zona desmintieron a Ardiles al señalar que nunca hacen controles propiamente dichos en el lugar, con conos y chalecos refractarios. Además, la hija de Alegre aseguró que no había ninguna señalización en el lugar que diera a entender que allí los vehículos tenían que disminuir la velocidad ante posibles controles de Prefectura.

Además, siempre de acuerdo a las testimoniales, tanto Pérez como Sánchez estaban de civil, sin uniformes ni placas identificatorias.

Marihuana

Párrafo aparte fue la cuestión del bolso con marihuana que apareció 100 metros más adelante. La bolsa en cuestión fue secuestrada y peritada, arrojando resultado positivo a cannabis sativa con un peso total de 430 gramos.

“Se advierten grandes inconsistencias con relación a la bolsa con estupefacientes hallada en el lugar de los hechos”, afirmó Niremperger. “La versión dada por el personal de prefectura que intervino en esa oportunidad, respecto a la bolsa que contenía bochitas de marihuana, se encontraba a 40 metros del automóvil (declarado por Ardiles), en tanto que Pérez refirió que estaba a unos 10 metros”.

Por otra parte “mientras Araceli declaró que apenas abrió la puerta del automotor se apersonaron Sánchez y Pérez por lo que ella se arrodilló, estos últimos afirmaron, en sus respectivas declaraciones, que entre que el auto chocó con el árbol y ellos llegaron, en cinco  minutos, Araceli se bajó y arrojó una bolsa, la cual sería aquella que contenía estupefaciente. Esa situación ¿es probable? ¿Es razonable? La reacción de Araceli Alegre ¿se condice con las pruebas de autos? El paquete con estupefacientes hallado ¿se relacionaría con la pseuda investigación realizada en la finca Torres? Respondiendo a los interrogantes aquí planteados, si bien es posible que esa circunstancia hubiera ocurrido de esa manera, ello no resulta probable ni razonable”, consideró la jueza.

“No dejo de advertir también que la bolsa con estupefaciente fue encontrada sobre el camino indicado, dirección hacia Antequeras, en una posición que el automotor conducido por Alegre no había circulado, ya que el mismo detuvo su marcha muchos metros antes de ese lugar”, indicó.

“Cabe destacar además, que los prefectos no permitieron que Araceli se comunique con nadie (ni siquiera que vaya al baño) (…) lo que evidencia que mientras Araceli se encontraba en la camioneta (sin poder salir de la misma) se orquestó la operatoria en cuestión, la cual consistió en ubicar una bolsa con estupefacientes en un lugar donde pueda ser vista por cualquiera, vincularla con Víctor y Araceli Alegre, y así tratar de justificar el accionar de Sánchez y Pérez, colocando la llave en el baúl del vehículo para simular que Araceli había sacado de allí la sustancia ilícita”, afirmó.

Finalmente, Niremperger dejó una reflexión con respecto a la cantidad de droga secuestrada: “De la experiencia periódica el transporte de sustancia estupefaciente que se incauta generalmente sobre la Ruta Provincial N° 63 (…) no encuentra coherencia con el estupefaciente hallado en una bolsa (…) en el lugar del hecho, no siendo común que se transporte por ese lugar menos de medio kilo de marihuana, al menudeo, no siendo razonable que Alegre asuma tamaño riesgo siendo más factible que en el supuesto de querer hacerse con esa cantidad de droga, la hubiera adquirido a cualquier dealer de algún barrio vecino del Gran Resistencia”.

 

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