Capitanich recordó su discurso como senador cuando fundamentó la cancelación de la deuda con el FMI

El actual intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, compartió en redes sociales su exposición del 21 de diciembre de 2005 cuando, como senador, fundamentó la ley de cancelación de deuda con el Fondo Monetario Internacional decidido por el entonces presidente Néstor Kirchner.

Capitanich en el Senado

Compartimos textualmente el mensaje difundido por Capitanich a través de su cuenta en la red social Facebook:

Efectivamente, el Poder Ejecutivo ha enviado el expediente 695/05 con el objeto de lograr la ratificación de este Honorable Congreso con respecto al decreto 1599/05. Dicho decreto tiene tres reformas importantes en los artículos 4°, 5° y 6° de la ley 23.928, que fuera reformada por la ley 25.561, oportunamente sancionada el 6 de enero de 2002.

En términos estrictamente sintéticos, a través de la modificación de esta norma se promueve la reforma del artículo 4° de la Ley de Convertibilidad inicial —la 23.928— y su posterior modificatoria, que establecía un sistema de conexidad o de relación entre la reserva y la base monetaria como un piso en un ciento por ciento; es decir que las reservas garantizaban la base monetaria. Lo que se plantea a partir de la reforma del artículo 4° es una relación de reserva y de base monetaria como techo del ciento por ciento, con el objeto de que en el siguiente artículo, el 5°, se establezca la denominación de “reservas de libre disponibilidad”.

Finalmente, en el artículo 6°, se plantea que la persistencia de la inembargabilidad de la prenda común de la reserva con respecto al ciento por ciento de la base monetaria pueda aplicarse de la reserva de libre disponibilidad, que es el excedente del cien por ciento de la base monetaria de respaldo, para la cancelación de deuda con organismos multilaterales de crédito, naturalmente, en el marco de efecto monetario neutro.

Eso es lo que pretendemos ratificar con este proyecto de ley, que ha sido analizado ayer en el ámbito del plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía Nacional e Inversiones.

Obviamente, este es un proyecto que se ratifica con un pleno respaldo de parte del Congreso a la decisión estratégica que ha adoptado el presidente de la Nación y que anunció públicamente la semana pasada.

Aquí queríamos plantear muy sintéticamente esta explicación y, además, establecer un detalle de algunas cuestiones que se han dicho en los últimos días en los medios de comunicación.

En primer lugar, hoy se ha planteado por parte de la bancada opositora la no presencia del señor presidente del Banco Central, Martín Redrado, y, eventualmente, también la de la señora ministra Felisa Miceli.

En ese sentido, consideramos que es necesario que, en algún momento, se adopte un criterio de coherencia en la sociedad argentina y en el Congreso de la Nación. Digo esto porque cuando, por un lado, el Congreso asume plena, responsable y autónomamente sus decisiones, aceptando que está calificado para debatir un instrumento y una norma de naturaleza tan transcendente desde el punto de vista político y económico y que, naturalmente, está calificado para dar un debate profundo, porque conoce perfectamente esta problemática desde los puntos de vista profesional, intelectual, técnico y político.
Por lo tanto, hemos tenido toda la información que era absolutamente necesaria e imprescindible para que a esta norma se la pueda analizar.

Ustedes saben que esta decisión estratégica del presidente es un hito histórico y una decisión de alta envergadura política, con gran efecto económico financiero.

Nosotros tenemos que valorar que no se ha tratado de una decisión de carácter intempestiva, o una decisión no debidamente analizada. La República Argentina, con la caída estrepitosa en el nivel de Producto Bruto Interno al 20,9 por ciento desde 1988 hasta el año 2002, primer semestre, generó una crisis profunda desde el punto de vista político, económico, social, fiscal y financiero. Y en ese contexto, las reservas, que en el año 2000 eran equivalentes a casi 34 mil millones de dólares, bajaron de un modo abrupto hasta llegar a 8.250 millones de dólares.

Desde el año 2002 a la fecha, las reservas se multiplicaron por más de tres veces: de 8.250 millones de dólares, pasamos a cerca de 27 mil millones de dólares. Pero a su vez, el incremento neto de reservas ha sido superior aún, porque se incrementaron en 32.250 millones de dólares en tres años, y es absolutamente necesario remarcar que este volumen de incremento de reservas fue superior inclusive al actualmente vigente en el stock de reservas, por los 14.400 millones de dólares que se destinaron a la cancelación de compromisos con organismos multilaterales de crédito.

Esto significa que la política de acumulación de stock de reservas y cancelación de compromisos financieros internacionales de la República Argentina permitiría hoy contar con un stock de reservas de 42 mil millones de dólares, después de haber tenido un punto mínimo y crítico de 8.250 millones de dólares. Esto se ha podido lograr a través de una política macroeconómica de carácter sustentable. La sustentabilidad de la política macroeconómica está vinculada a una política fiscal superavitaria. El superávit primario y el superávit financiero que presenta el sector público nacional y el sector público argentino, supera tres por ciento del Producto Bruto Interno en forma sistemática en todo este período. Es la primera vez en la historia económica financiera y fiscal de la República Argentina que tenemos cuatro ejercicios fiscales consecutivos de superávit fiscal primario y financiero, consistente y congruente con una sólida política económica.

Por otra parte, tenemos una política monetaria prudente, que permitió ganar fuertemente en competitividad con un tipo de cambio alto, flexible, competitivo, que genera shock de reactivación en economías regionales, por la mayor valoración ponderada de sus productos. Y consiguientemente esto se ha demostrado en el volumen total de exportaciones. La República Argentina pasó de 25.600 millones de dólares de exportaciones en el año 2002, a prácticamente 40 mil millones de dólares. Y a un superávit de cuenta corriente superior al 3,1 por ciento en términos de Producto Bruto Interno, y a un superávit comercial superior a 10 mil millones de dólares por año.

Entonces, la congruencia, la consistencia y la coherencia de la política económica, se basa en la construcción de superávit gemelo, desde el punto de vista fiscal y en cuenta corriente. Y nosotros tomamos desde el Congreso una decisión de respaldo estratégico al presidente. Porque en este ejercicio 2005, después de la ley cerrojo 26.017, donde el Congreso de la Nación asume por el artículo 75 las atribuciones de la renegociación de la deuda, hemos permitido apoyar y respaldar al presidente en una decisión estratégica de reestructuración de la deuda pública, que permitió la adhesión de más del 76 por ciento de los bonistas. Además, permitió una reducción a 64 mil millones de dólares en flujo neto descontado de capital e intereses. Esto, más el pago con reservas de libre disponibilidad, implica que la República Argentina, en el año 2005, disminuye un stock de deuda equivalente a casi 75 mil millones de dólares. Así, se permite bajar, en el peor momento, de casi 140 por ciento de la relación de deuda pública con Producto Bruto Interno, a menos del 70 por ciento, en una decisión histórica y estratégica que permite definitivamente liberarse de las ataduras de un Fondo Monetario Internacional que ha sido absolutamente pernicioso para el país. ¿O acaso no nos acordamos de que el Fondo Monetario Internacional, en el año 2001, en la época de mayor crisis de la República Argentina, prestó 10 mil millones de dólares para que en nuestro país se rifaran las reservas y los depósitos del sistema financiero, que superaron el 24 por ciento del total de depósitos, excediendo inclusive al 19 por ciento de fuga de depósitos que tuvo Estados Unidos con la Gran Depresión americana de 1929 en adelante?

Quiero transmitir esto porque se trata de una definición política, estratégica, con objetivos económicos y financieros.

Señoras senadoras, señores senadores: tenemos que reafirmar esta decisión estratégica por lo siguiente: porque este mismo Fondo Monetario Internacional, a quien cancelamos las obligaciones, tres meses antes de la caída del presidente de la Rúa por absoluta incompetencia en la gestión, tuvo 3.000 millones de dólares de desembolsos, y cuando nosotros estábamos subsumidos en la peor crisis de la historia el Fondo Monetario Internacional se ponía del lado de los grandes bancos extranjeros y se puso del lado de las empresas privatizadas para “apretarnos” en forma extorsiva para que tuviéramos ajuste de tarifa que perjudicara aún más el ingreso de los argentinos.

Por eso, es muy importante una definición política y ello en términos de un debate político. ¿O qué queremos? Los que están en contra de esta decisión es porque están a favor de algunas cosas que es necesario explicitar. Están a favor de ser agentes de las empresas privatizadas para que el ajuste de las tarifas afecte el poder adquisitivo de los que menos tienen; están a favor de aquellos que pretenden un tipo de cambio más bajo para destruir las economías regionales, el empleo, el incremento de exportaciones y la disminución de pobreza, indigencia lograda durante todo este tiempo; están a favor de incrementar las tasas de interés para que ningún argentino acceda a créditos hipotecarios o prendarios ni pueda tener mejor calidad de vida o para que las empresas no tengan mejor financiamiento; están a favor de aquellos bonistas —son 450 mil en el mundo— que generan acciones judiciales sistemáticas pretendiendo acciones de embargo que permiten horadar permanentemente la credibilidad en el país. Quienes están a favor de no cancelar esta deuda, están a favor de esos intereses. Es bueno decirlo, porque si no pareciera que tenemos un estado de confusión mental.

También es importante remarcar que esta decisión, que se adopta para cancelar con reservas de libre disponibilidad, no significa modificar la Carta Orgánica del Banco Central por la ley 24.144 y modificatorias. Nosotros no estamos afectando la relación entre el sector público nacional y el Banco Central de la República Argentina, que mantiene autonomía, que mantiene independencia, pero que es un organismo que acompaña una decisión estratégica en la formulación de la política económica del país. Independencia sí, autonomía sí, pero no un Banco Central de la República Argentina al servicio del sector financiero que pretende ganar excedentes a costa del sacrificio de los sectores productivos del país.

Por eso me parece importante remarcar que el artículo 20 de la Carta Orgánica del Banco Central es el que fija el límite del financiamiento del Banco Central con el Tesoro, y que acá no se ha tocado absolutamente nada de lo que significa hasta el 12 por ciento del límite de financiamiento con la base monetaria o que también no se toca nada hasta el 10 por ciento de los ingresos totales del sector público. Y es necesario remarcar que el Banco Central de la República Argentina durante nueve trimestres consecutivos ha cumplido a rajatabla el programa monetario, el cual expone el presidente del Banco Central ante las comisiones respectivas cada vez que viene a este Honorable Senado de la Nación.

Por eso, como desde la oposición se han planteado críticas, yo quiero responder claramente. Primero, no se trata de una nueva ley de convertibilidad o de normas rígidas que permitan establecer una relación técnica de reservas y base monetaria. Acá se reafirma un marco de prudencia para garantizar la relación entre reservas y la base monetaria.

Por otra parte, esta relación técnica entre reservas y base monetaria existe en pocos lugares del mundo pero está instaurada como parte de la cultura política y ciudadana. Es importante reafirmar que otros países, como la hermana República del Brasil, disponen de instrumentos legales para utilizar los recursos excedentes de reservas para cancelar obligaciones y compromisos financieros internacionales.

Por eso, quiero transmitirles con mucha precisión que así como no se trata de una nueva convertibilidad, tampoco debe encuadrarse esta decisión en el marco de la ley 24.156, de administración financiera y sistemas de control.

También es necesario remarcar que la política de acumulación de reservas forma parte de una decisión estratégica que está en directa relación con la consistencia del programa macroeconómico.

El Fondo Monetario Internacional hoy tiene el 1,4 por ciento del total de reservas internacionales. Es un organismos vetusto, que no sirve absolutamente para nada, y mucho menos para morigerar crisis de países emergentes. Desde 1997, con la crisis asiática, lo que hacen los países de todo el mundo, los más desarrollados, como Japón y hasta Malasia e incluso los países latinoamericanos, es incrementar el volumen de reservas en el marco de la solvencia intertemporal.

A su vez, es necesario plantear que la relación técnica que permite determinar la solvencia del país en términos de reservas está fuertemente vinculada a por lo menos tres aspectos. En primer lugar, la relación técnica de reservas y M2, que es el circulante monetario, más los depósitos a la vista y más los depósitos en caja de ahorros del sistema financiero. En segundo término, la relación técnica entre reservas e importaciones, que tiene un mínimo de cuatro meses y una máxima consistencia de doce meses. Por lo tanto, tenemos que aceptar que la República Argentina tiene una solvencia extraordinaria en materia de volúmenes de reserva respecto al flujo de importaciones anuales y también respecto de la relación de la deuda de corto plazo.

Quiero terminar esta exposición diciendo que aquí se han dicho muchas cosas durante todo este tiempo, desde el momento del anuncio de la decisión estratégica del presidente hasta la instrumentación definitiva. Quiero reafirmar categóricamente que es una decisión que permite no solamente un marco estratégico en términos políticos, porque también lo ha hecho Brasil y porque seguramente lo harán otros países del sistema económico, financiero e institucional del mundo.

También quiero reafirmar que es una falacia argumental extraordinaria decir que el uso de las reservas tiene un costo financiero en términos de costo de oportunidad, porque las reservas en la República Argentina se colocan a un 4,21 por ciento con un flujo anual equivalente a 417.000.000 de dólares. A su vez, cuando uno toma en valor presente neto de contado los 9.800.000.000 de dólares, nos estamos ahorrando cerca de 1.000.000.000 de dólares por pago anticipado en materia de flujo de intereses. El rendimiento del tercio de los 417.000.000 de dólares que estamos planteando aquí es sustancialmente inferior a lo que nos ahorramos, porque las obligaciones con el Fondo Monetario Internacional están concentradas en los ejercicios fiscales 2006, 2007, 2008 y 2009 y residualmente 2010.
Por lo tanto, quiero reafirmar categóricamente que en términos de efecto financiero y económico es una operación conveniente. Algunos malintencionadamente vinculan el presupuesto nacional con las reservas. No tiene nada que ver el presupuesto nacional con las reservas. El gasto social previsto en el presupuesto 2006 es el triple respecto el año 2002. Tengo que reafirmar que la inversión en educación aumenta 1.700.000.000 de pesos, o sea, tiene un incremento del 4 al 4,7 por ciento. El presupuesto para educación técnica pasa de 26.000.000 de pesos a 260.000.000 de pesos en el proyectado 2006. O sea, no se ataca ni disminuye el gasto social ni la inversión en educación ni la inversión en infraestructura, que es la más alta históricamente en este período después de 1990.
Por eso, hacer una vinculación con el presupuesto o decir que estos 10.000.000.000 de dólares de reservas deberíamos utilizarlos para aumentar el Plan Jefas y Jefes de Hogar o para infraestructura, es un acto absolutamente irracional, de una irresponsabilidad terrible, y a su vez, de una inconsistencia conceptual alevosa.

Por eso, es necesario plantear con mucha precisión que aquí lo que estamos haciendo es disponer de un techo respecto del uso de las reservas con la base monetaria y que el excedente de libre disponibilidad está destinado a cancelar obligaciones con organismos financieros internacionales, también en el marco de un efecto monetario neutro, en el marco de las registraciones contables que el Banco Central de la República Argentina tiene perfectamente establecido en la ley 24.144 y modificatorias.

Por esa razón, señores senadores, esta determinación política de que el Congreso ratifique la decisión del presidente es una ratificación de un rumbo político y estratégico para mantener la estabilidad macroeconómica, la tasa de crecimiento del producto bruto de casi el 27 por ciento en tres años, reducir la pobreza y la indigencia, aumentar los grados de libertad, tomar decisiones soberanas y resolver los problemas de la Argentina para que de ahora en adelante no nos tengamos que arrodillar ante burócratas del Fondo Monetario Internacional que vienen en aviones con pasajes de primera, se hospedan en hoteles cinco estrellas y son los principales extorsionadores que recomiendan políticas que han perjudicado sustancialmente al pueblo argentino.

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