Carbón Blanco II: la Corte deberá resolver si la causa es juzgada por un juez o por tres

Tras la polémica postergación del inicio del juicio oral por lavado de activos provenientes del narcotráfico contra una banda encabezada por el abogado Carlos Salvatore, es la Corte Suprema la que debe definir si es llevado a cabo por un tribunal unipersonal o por uno colegiado de tres jueces. Es gracias a una estrategia de la defensa del principal imputado que consiguió dilatar el comienzo del juicio y buscar, así, el vencimiento de las prisiones preventivas.

El abogado Carlos Salvatore y una banda serán juzgados en el TOF de Resistencia por lavado del narco

El inicio del juicio oral y público contra una banda encabezada por el abogado Carlos Salvatore, e integrada por varios de sus familiares más cercanos, dedicada al lavado de activos provenientes del narcotráfico estaba previsto para el pasado 28 de marzo en el Tribunal Oral Federal de Resistencia. Se trata de una causa derivada de la conocida como Carbón Blanco por la que el propio Salvatore, entre otros, fue condenado a 21 años de prisión como jefe de una banda que contrabandeó una tonelada de cocaína camuflada en bolsas de carbón vegetal embalado en la provincia del Chaco. Sin embargo, ese día, dos de los jueces federales correntinos que habían sido designados para integrar el TOF, no se presentaron en la sala de audiencias.

Según pudo saber CHACO DIA POR DIA.COM, el motivo fue un recurso presentado por la defensa de Salvatore para que la Corte Suprema de Justicia de la Nación determine la aplicación de la nueva ley 27307 de “Fortalecimiento de los Tribunales Orales en lo Criminal Federal y de los Tribunales Orales en lo Penal Económico”, impulsado por el gobierno de Cambiemos, que prevé que los juicios orales donde se juzguen delitos con penas inferiores a los 15 años sean encabezados por tribunales unipersonales. Cabe consignar, además, que fue la Cámara Federal de Casación Penal la que había confirmado que el juicio debía concretarse con tres jueces. Mientras se dilata el comienzo del juicio, la defensa de Salvatore también gana tiempo para provocar el vencimiento de las prisiones preventivas de los imputados.

La primera vez

Es la primera vez que se pone en discusión la interpretación de un tramo del artículo 2 de la ley 27307 de “Fortalecimiento de los Tribunales Orales en lo Criminal Federal y de los Tribunales Orales en lo Penal Económico” promulgada el 17 de noviembre de 2016, justamente el que establece que los delitos que prevén penas inferiores a los 15 años deben ser juzgados por tribunales unipersonales, que es lo que pretende la defensa de Salvatore. Por el lado de la querella de la UIF y del Ministerio Público Fiscal se pretende que sea un tribunal colegiado el que lleve adelante el juicio oral teniendo en cuenta la complejidad del delito investigado.

Así, es la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que tendrá la última palabra para decidir la jurisprudencia que se adoptará cuando se produzcan este tipo de discusiones.

La causa

La causa fue elevada a juicio oral a mediados de 2017 por la entonces jueza federal de Sáenz Peña, Zunilda Niremperger –hoy en el Juzgado Federal Nº 1 de Resistencia-, quién tuvo por acreditada la hipótesis delictual trazada desde el comienzo de la compleja y extensa investigación llevada adelante por la Fiscalía Federal de Presidencia Roque Sáenz Peña, a cargo del fiscal Carlos Sanserri, con la colaboración de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), a cargo de los fiscales Gabriel Pérez Barberá y Laura Roteta, esto es, la existencia de una organización liderada por Salvatore y conformada por personas de su extrema confianza que utilizaba una compleja red de sociedades comerciales para aplicar -al menos desde 2005- las millonarias ganancias producidas por el contrabando de cocaína a Europa.

Además de Salvatore, quién es apuntado por la acusación como el cerebro de la banda criminal, también llegarán a la instancia de juicio oral su esposa Silvana Susana Vallés Paradiso; su hija, Carla Yanina Salvatore D’ursi; su suegro, Santiago Vallés Paradiso y su socio, Ricardo Gassan Saba.

 

 

 

 

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