Tras forzar la salida de Freiler, Macri designó a un camarista en un puesto clave para causas por corrupción

A través del Boletín Oficial quedó formalizada la decisión de que el exintegrante del Tribunal Oral Federal N°4, Leonardo Bruglia, ocupe de manera permanente la vacante que dejó el camarista Eduardo Freiler, destituido a instancias del oficialismo.

Macri hizo destituir a Freiler para designar a Bruglia

El presidente Mauricio Macri desafió cualquier mal pronóstico sobre la eventual “aclaración” de la Corte Suprema sobre el veto a jueces trasladados y selló el pase definitivo de Leopoldo Bruglia a la Sala I de la Cámara Federal. A través del Boletín Oficial quedó formalizada la decisión de que el exintegrante del Tribunal Oral Federal N°4 ocupe de manera permanente la vacante que dejó el camarista Eduardo Freiler, destituido a instancias del oficialismo. El decreto presidencial llegó en momentos en que se aguarda un pronunciamiento del máximo Tribunal acerca de los alcances de la Acordada N°4 que fulminó un tribunal entero por no haber seguido el proceso constitucional para nombramiento de magistrados. Como informó Ámbito Financiero, el abanico de posibilidades que permitan no alterar del todo los planes del Gobierno forma parte del menú que la Corte podría aplicar a este caso. Sin embargo, la Casa Rosada no esperó una confirmación y avanzó la ratificación de Bruglia de manera definitiva.

El juez desembarcó en noviembre de 2016 como subrogante y para cubrir la silla que Eduardo Farah había dejado en abril de ese año para quedarse solo en la Sala II. Tras el juicio político a Freiler, le pidió al Consejo ser trasladado de forma permanente, un caso análogo al de Carlos Mahíques, que saltó de la Cámara de Casación “ordinaria” a la Federal, sin atravesar un concurso. A diferencia de Mahíques, Bruglia ya era juez federal e integraba el TOF desde hacía 23 años. Su voto fue definitorio para consolidar la denominada “doctrina Irurzun” sobre los lazos residuales de poder de exfuncionarios, que llevaron a la cárcel a Julio De Vido, entre otros. Una contra marcha sobre su designación sería inimaginable: solo sería factible si la Corte dispone que todos los magistrados que hayan sido trasladados a instancias del Gobierno y por intermedio del Consejo de la Magistratura deban tramitar su pliego ante el Senado. El revés constituiría una escalada sin precedentes entre la Casa Rosada y el máximo Tribunal. Por eso es que el Gobierno no supone que pueda peligrar ese sitial, considerado estratégico para tener injerencia en la segunda instancia de los siempre ariscos tribunales de Comodoro Py.

Hoy la Cámara tiene en carpeta decisiones de peso con Bruglia como protagonista para volver a encarcelar a exfuncionarios. Ayer mismo, quedó habilitado para votar en el pedido de detención en contra del exsecretario de Coordinación y Control del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta. Había sido recusado por el N° 2 de De Vido, algo que Farah consideró “manifiestamente improcedente”. Martín Irurzun y Farah están de acuerdo con sostener los procesamientos dictados por el juez Luis Rodríguez en cuanto a irregularidades en la firma de convenios para obras en la mina de Río Turbio. Sin embargo, difieren en el pedido de detención a exfuncionarios en el que insistió por tercera vez el fiscal Carlos Stornelli (apartado del caso por parcialidad) y mantuvo luego Germán Moldes. La Casa Rosada aspira a que sea Bruglia quien retrotraiga el escenario que se modificó en Comodoro Py este año, luego de que en 2017 se extendiera la aplicación de los “lazos residuales de poder” que desataron un raid de detenciones preventivas. En la mayor parte de los casos, quedaron sin efecto luego de ser revisadas. Pero ahora, el juez tiene en sus manos decidir si habilita un nuevo ciclo para académicos ligados a los convenios firmados y ratifica a los que permanecen en prisión como el excoordinador de YCRT, Miguel Ángel Larregina y el intendente de esa localidad, Atanasio Pérez Osuna. Además, integra la Sala que puede mantener entre rejas al contador K Víctor Manzanares. Pese a que el clima es distinto en tribunales, debido al freno auto impuesto al festival de detenciones y en parte por la pelea sorda con el Gobierno que los tiene a varios de los jueces en la mira, no se descarta que Bruglia adopte el mote del “encarcelador”, como algunos funcionarios judiciales musitaron por los pasillos.