Lula quedó detenido y pasó la noche en una sede policial en Curitiba

Tras una tensa jornada, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quedó alojado en la sede policial, al sur de Brasil. Antes de preentarse a la Justicia, ante miles de seguidores, aseguró que no tenía miedo y que demostraría su inocencia, y fue trasladado luego desde San Pablo a su celda.

Lula Da Silva con la multitud que lo acompañó.

En la noche del sábado, las calles brasileñas exhibían, con manifestaciones a favor y en contra, la polarización que su caso generó en buena parte de la sociedad local.

Lula ingresó bien entrada la noche en la sede de la Superintendencia Federal de la Policía de Cutiriba, donde agentes reprimieron a grupos de seguidores del exmandatario, y donde le tenían preparada la celda especial en la que al menos el juez que lo condenó, Sérgio Moro, espera que cumpla la condena de algo más de 12 años de prisión.

Tras casi 48 horas acuartelado en el Sindicato de Metalúrgicos, en la periferia paulista, en el que inició su carrera política y 26 horas después de vencido el plazo dado por la Justicia para entregarse, Lula tuvo dificultades para eludir a los militantes que querían impedir su entrega.

Después de meses de prometer que la condena por corrupción no evitaría que pulseara el 7 de octubre para un tercer mandato, Lula anunció en la mañana del sábado que acataría la decisión del juez Moro, en un encendido discurso ante una multitud.

A seis meses de la elección, la detención de Lula es un acontecimiento trascendental y genera incertidumbre en la carrera para remplazar al presidente Michel Temer.

“Cometí un crimen, que fue llevar a los pobres a la Universidad, permitir que compren coches, que tengan comida. Si eso es ser criminal, lo seré el resto de mi vida”, subrayó Lula en un encendido discurso. Y agregó: “no tengo miedo; voy a demostrar que soy inocente. Y no perdono (a la Justicia brasileña) por haberle dicho a la sociedad que soy un ladrón”.

Chance de libertad
La Justicia rechazó varios recursos de su defensa para evitar una orden de arresto, aunque los abogados de Lula sostienen que aún no se agotaron todas las instancias, y por lo tanto esta orden de arresto les resulta arbitraria.

Con todo, existe una chance que Lula pueda salir la próxima semana de la cárcel: si el Supremo Tribunal de Justicia trata la cuestión de fondo, o sea, si decide que es inconstitucional que se encarcele a alguien con una condena en segunda instancia, un paso probable porque la jueza Rosa Weber especuló con un voto en ese sentido, lo que cambiaría los números del miércoles pasado.

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