Se desmontaron en Chaco casi 15 mil hectáreas en el último trimestre de 2017

Es lo que se desprende de un informe elaborado por la ONG Guyrá Paraguay, difundido este miércoles por el Centro Nelson Mandela. Entre octubre y diciembre de 2017, Chaco fue la provincia de Argentina en la que más se desmontó para habilitar chacras y explotar el monte para sacar madera.

Desmonte en el Chaco (Foto ilustrativa/Gentileza Greenpeace)

“En diciembre pasado se deforestaron 4.653 hectáreas. De ese total, 1.986 hectáreas correspondieron a campos del Departamento Almirante Brown, que figura a la cabeza de la deforestación en el territorio nacional, mientras que en el lindante Departamento 9 de Julio desmontaron 565 hectáreas. En El Impenetrable fueron atacadas 672 hectáreas”. Así lo informó Guyra Paraguay, organización que efectúa monitoreos mensuales de cambio de uso de suelos y cobertura de la tierra, reveló el Centro Mandela.

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En ese contexto, recordó que “lo mismo había ocurrido durante los meses de octubre y noviembre del año pasado, cuando Chaco encabezó el ranking nacional en materia de deforestaciones y explotaciones forestales del monte nativo. En esos dos meses se desmontaron 5.270 hectáreas en El Impenetrable, mientras que en el Departamento Almirante Brown deforestaron 4.998 hectáreas, o sea un total de 10.268 hectáreas”.

En definitiva, en el último trimestre de 2017 los desmontes y las explotaciones forestales totalizaron 14.921 hectáreas, “colocando al Chaco en la punta de los territorios provinciales en los que se desmontó y se explotó el bosque nativo, situación que claramente refleja la meta del actual gobierno provincial, que es la misma que la que tuvieron las administraciones anteriores”.

Detalles de los desmontes

En ese sentido, desde el Centro Mandela señalan que “es extraordinario el impacto negativo acumulado en las últimas décadas contra el equilibrio y el balance social, sanitario, económico y ambiental en Chaco. Los datos y hechos son sumamente reveladores y nadie pone límites para detener el organizado, sostenido y fuerte ataque contra los recursos naturales, con el argumento de incentivar las actividades productivas, especialmente la agrícola transgénica y la forestal”.

“Las consecuencias ya fueron vistas y vividas por la población. El cambio climático ya se ha producido, aunque es probable que se profundice en el mediano plazo. Las sequías e inundaciones son cada vez más repetidas, recurrentes e intensas en cortos plazos, con formidables consecuencias y daños”, concluyen.

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