“Ni siquiera con los gobiernos radicales la UCR fue tan acrítica”

El ex diputado volvió a cargar con munición gruesa contra el rol boina blanca dentro de Cambiemos. “Nunca hubo un partido tan silenciado”, afirma. El temor a la experiencia del laborismo inglés. “Con el PRO me diferencio en la ideología, en el método, en el camino elegido para llegar a los mejores resultados”, dijo en una entrevista exclusiva.

Ricardo Alfonsín.

Ni siquiera en sus lecturas de verano Ricardo Alfonsín puede hacer a un lado su preocupación por el destino del radicalismo de no dar “un golpe de timón” en lo que refiere a su rol dentro de la alianza Cambiemos: “Estoy leyendo un libro de Orwell Jones que se llama El Establishment, que trata sobre lo que ha pasado con el Partido Laborista, el llamado ‘Nuevo laborismo’, que me hace acordar mucho a lo que puede ocurrir con la Unión Cívica Radical: el Nuevo laborismo cada vez se parecía más al partido conservador inglés”.

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Aunque posteriormente aclaró que eso no sucede con el actual laborismo inglés bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn, Alfonsín señaló que el libro que está leyendo hace foco en las experiencias de los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown y que los mismos no tenían distinciones con las políticas propuestas por el conservadurismo de ese país. Traducido a la coyuntura doméstica, el ex diputado nacional teme a un “Nuevo radicalismo” con características metodológicas análogas a su socio: el PRO.

Ante eso, marca posición de entrada: “Con el PRO me diferencio en la ideología, en el método, en el camino elegido para llegar a los mejores resultados”. Con esa mirada que predominó la entrevista concedida a Letra P, Alfonsín cuestionó el posicionamiento de la conducción partidaria: “Ni siquiera con los gobiernos radicales la UCR fue tan acrítica”.

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Además del libro mencionado, Ricardo Alfonsín detalló que en sus días de verano “estoy haciendo política, como corresponde”. Y repasó: “Vine de Gualeguay, Entre Ríos, con el Movimiento Renovador de esa provincia, que son los que están manteniendo diferencias con el oficialismo partidario y reclaman también más autonomía de la UCR con relación al PRO. Estoy viajando por la provincia de Buenos Aires y luego me voy a Chubut”.

-Uno de los lemas de su sector dentro del partido es “Radicalizar la UCR”, ¿se está lejos de ese objetivo?
-Radicalizar la UCR y radicalizar Cambiemos. Quiere decir que las decisiones que se tomen desde el Gobierno puedan estar más influidas por la UCR.

Mi deseo sería que la UCR recuperara ejes de autonomía para poder influir en las decisiones del Gobierno, en su contenido, no hablo de ocupar cargos en el Gobierno sino de influir en el contenido de las decisiones y que además recupere capacidad de iniciativa porque hay decisiones que se podrían tomar y que no se han tomado precisamente por la pasividad de la UCR.

-Usted viene haciendo recurrentes planteos críticos, el último sobre el mega DNU. ¿Cree que el partido no viene teniendo una posición firme en esos aspectos?
-Somos varios en el partido los que venimos planteando estas diferencias, los que actuamos así somos los que estamos cumpliendo con lo que dijimos que íbamos a hacer si no ganábamos las PASO para elegir presidente. Somos los que dijimos que no íbamos a actuar como meros espectadores, sino que vamos a tratar de influir en el rumbo de la gestión y evitar los errores. Incluso dijimos que no acompañaríamos decisiones que entendiéramos que no eran las convenientes. Nadie puede reprocharme, ni nadie puede negarme a no cumplir con lo que dijimos. Y por otro lado, nadie me puede obligar a traicionar lo que es la identidad de la UCR.

– ¿Siente que por momentos sus críticas hacia dentro del partido son un grito en el desierto?
-Si consideramos que lo único que existe en la UCR es la estructura dirigencial, yo no diría que me toca transitar el desierto pero quienes pensamos así, sí es minoría. Pero si consideramos que la UCR también son los afiliados, los militantes de base y los filo-radicales, que son los ciudadanos que podrían entusiasmarse con el partido, estoy seguro que somos mayoría. Habrá que hacer un trabajo también para que lleguemos a la conducción del partido los que pensamos de esta manera.

-¿Y este trabajo se puede hacer con los intendentes o gobernadores que no se les escucha críticas?
-No, creo que a nuestros intendentes y gobernadores hay que cuidarlos mucho, no hay que exponerlos a situaciones que puedan generar conflicto con las instancias superiores de gobierno. Salvo excepciones, hay gente que podría actuar de otra manera, pero no podemos tomar decisiones que transformen nuestras fortalezas en debilidades. Tiene que actuar gente que tenga mayor autonomía respecto del Gobierno Nacional.

-¿Cree que la situación del partido es crítica en cuanto al debate?
-Debate no existe, ni nos dejaron participar incluso en elecciones internas en la provincia de Buenos Aires, ni siquiera para concejal. Creo que nunca ha habido un partido tan silenciado, tan acrítico, incluso con el Gobierno nacional como el que existe ahora. Ni siquiera con los radicales la UCR fue tan acrítica, ni con el gobierno de Alfonsín, ni con el gobierno de De la Rúa mucho menos, por supuesto. No creo que sea esa la mejor manera de colaborar con la solución de los problemas de los argentinos.

Son las posiciones que tuvo el partido hace dos años. Me podrán decir algunos que hay que callar las diferencias, yo no comparto eso. Lo que no me puede decir nadie, a menos que esté faltando a la verdad, es que nosotros no hemos acompañado decisiones que hasta hace dos años veíamos que eran malas. En todo caso, habrá que explicarle a la sociedad porqué acompañamos decisiones que antes decíamos eran malas. Y si alguno está pensando en sustituir a la UCR y a los restos de las fuerzas que conforman Cambiemos para sustituirlo por un partido nuevo, que lo digan, que lo discutan, así todos podemos fijar nuestras posiciones.

-¿Y por qué considera que surge esa posición acrítica por parte de las autoridades partidarias? ¿Cuál es el factor desencadenante?
-Hay varias razones. En primer lugar, hay una dirigencia que conduce y otra que es conducida y yo diría que entre la dirigencia que conduce hay distintas razones, no todos dentro de los que conducen adoptan esa posición acrítica ni propia del convidado de piedra. Algunos porque tal vez crean que un remedio pueda ser peor que la enfermedad marcar diferencias, tendrían que explicarlo bien a eso.

Algunos piensan que es mejor actuar como si no tendríamos diferencias con el PRO, como si el PRO y la UCR desde el punto de vista de su identidad fueran lo mismo, el que dice que es así falta a la verdad y el que dice que no hemos acompañado decisiones con las cuales hasta hace dos años estábamos en contra, también falta a la verdad. Ahora, hay otros, creo que una minoría, que creo que en el fondo no actúan así porque crean que es lo que más le conviene al Gobierno, sino a su propia carrera política. Y para eso uno no debe hacer política, eso es convertirse en un profesional de la política que es aquel que está dispuesto a sacrificar las ideas en nombre de la carrera política. Hoy acompaña una posición y dentro de dos años si la carrera política aconseja acompañar otras, lo hace. Eso yo no quiero ser.

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