Sebastiani sigue prófugo: “Me da mucha impotencia haberlo advertido y que nadie me haya escuchado”

Eliana Tapia, expareja del empresario condenado a prisión efectiva por violencia de género, habló de “la frustración, la angustia y el miedo” que siente a casi dos semanas de la fuga de Raúl Sebastiani, sobre quien pesa un pedido de captura internacional. "Llevo dos años y medio de esta vida de miedo, de injusticia, de impunidad”, expresó la mujer y recordó que en dos oportunidades pidieron la prisión preventiva y se la negaron.

Eliana Tapia dice que el fallo del STJ está más cerca de una justicia real

Esta semana se cumplen dos semanas desde la condena a 5 años de prisión efectiva para Raúl Sebastiani, por delitos vinculados a la violencia de género ejercida contra quien fuera su pareja, Eliana Tapia, y aún sigue sin haber rastro del empresario que se mantiene prófugo desde la lectura de la sentencia.

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“Es una sensación de frustración, de angustia, de miedo”, expresó Tapia en contacto con RADIO CIUDAD, y aseguró que la fuga de Sebastiani “era algo predecible”. “Nosotros lo habíamos advertido con mi abogado (Roberto Sotelo) hace bastante tiempo. De hecho pedimos dos veces prisión preventiva. Entonces, que pase esto, habiéndolo advertido a su tiempo, da mucha bronca, impotencia, frustración”.

Reconoció la espalda económica del empresario por lo que también consideró probable que se mantenga prófugo sin mayores inconvenientes. “Ellos tiene un gran imperio armado con la venta de autos, no solamente en Resistencia sino también en Corrientes, Formosa y otras localidades del país. Tienen una red armada de empresas de ventas de autos, de contactos, que le dan ese poder económico y que es lo que nosotros planteamos cuando pedimos la prisión preventiva. Porque tenía (Sebastiani) los medios y los motivos como para fugarse y mantenerse en ese estado mucho tiempo, justamente por el poder económico y los contactos que tiene”.

Ratificó sus intenciones de dejar el país, y aunque lo reconoció “odioso”, confió: “Llevo dos años y medio de vivir esta vida de miedo, de injusticia, de impunidad, me da mucha impotencia haberlo advertido y que nadie me haya escuchado”.

Aseguró que toda decisión que se tomó, “o se dejó de tomar”, repercutió en ella y en su entorno. “A la que dejan expuesta es a mí y hoy por hoy estoy viviendo con custodia policial 24 horas, siete días de la semana, todo el mes; con otro botón antipánico. Tengo que cuidarme de un montón de cosas cuando yo lo había anticipado. Y no solamente ahora, hace dos años y medio atrás que vengo viviendo con el mismo miedo. No quiero seguir más así”, reiteró la mujer y aseguró que junto a su entorno más cercano, “vivimos esta vida de miedo, de preocupación, de policías y de todo lo que genera este contexto”.

Para Tapia, incluso en el mejor de los casos que sería que atrapen a Sebastiani, y que cumpla condena, “también sabemos que con una condena de 5 años, en un año y medio puede estar en libertad. Y qué va a ser de mí cuando él cumpla una condena y después salga. Por eso es que no es que por la condena termina ahora y yo puedo renovar mi vida. Nada más lejos que eso. Y eso es lo que me hace pensar en la posibilidad de irme, porque no tengo vida ni yo, ni mi familia, ni mis amigos, ni mi entorno más cercano; viven la vida que vivo yo”.

“Nada se sabe de él. Antes de que tenga condena era un imputado al que yo le tenía miedo, pero era una persona a la que se la podía individualizar, estaba acá como cualquiera de nosotros. Ahora, no sólo tiene una condena sino que también está prófugo. Todo lo que lo extreme a él, a mí me provoca un miedo terrible. Y la justicia no me sabe cuidar, ni proteger, ni toma medidas para que yo tenga una reinserción en esta sociedad, en lo laboral y en un montón de otras cuestiones que tiene la vida de cualquier otra persona”, aseguró Tapia y concluyó: “Ya no quiero estar así tampoco”.

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