A 41 años de la Masacre de Margarita Belén, se conocen cartas de una de las víctimas

Se trata de Carlos Zamudio. Las misivas fueron enviadas mientras se encontraba clandestino en la zona rural de Misiones. Hablaba sobre la familia, la militancia, la culpa y el dolor. Zamudio es uno de los militantes que fueron fusilados por un grupo de militares y policías en Margarita Belén, el 13 de diciembre de 1976.

Carlos Zamudio junto a su hija Daniela.

Carlos Alberto Zamudio nació en Resistencia el 8 de julio de 1948. Según recuerda la Comisión Provincial por la Memoria, era el menor de dos hermanos varones. Fue a la Escuela Primaria Nº 41 y la secundaria  la hizo en el Nacional. Desde los 13 años jugó al básquet en el Club Hindú. Era tan bueno que incluso, en 1965, llegó a ser el capitán del Seleccionado Chaqueño de Basquet.

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En 1968 comenzó a trabajar como preceptor en el Colegio Nacional, mientras estudiaba Ciencias Económicas en la UNNE. Participaba en el Centro de Estudiantes de la Universidad.

No era un peronista de la primera hora, pero estaba convencido de que la Juventud Peronista era el espacio político desde el cual se podían lograr los cambios que necesitaba el país para terminar con las injusticias sociales y la explotación del pueblo argentino. Esta línea de pensamiento lo impulsó a tomar una decisión que marcaría su vida: se unió a Montoneros.

Comenzó a ser perseguido a mediados de 1975. En octubre tuvo que pasar a la clandestinidad. Fue detenido en Posadas el 24 de septiembre de 1976 y trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco.

En noviembre lo declararon preso a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. El 5 de diciembre lo pasaron a la Alcaidía. Allí estuvo detenido en la celda Nº 5 hasta la noche del 12 de diciembre de 1976. Estaba entre los detenidos que supuestamente iban a ser trasladados oficialmente de la Alcaidía a Formosa.

Ese “traslado” en realidad era un fusilamiento previamente planificado. Zamudio y otros 20 militantes fueron torturados y luego asesinados a sangre fría en un operativo conjunto realizado por miembros del Ejército Argentino y la Policía del Chaco en Margarita Belén, a unos 30 kilómetros de Resistencia, camino a Formosa. Tenía 28 años.

Al cumplirse 41 años de la Masacre, una de sus hijas, Daniela Zamudio, publicó en su cuenta de Facebook algunos pasajes de las cartas que su padre le escribió entre 1975 y 1976, cuando ya se encontraba clandestino en la zona rural de Misiones. CHACO DIA POR DIA también tuvo acceso a algunas misivas.

Carta del 24/12/75

Danielita, como estás. Hace rato que no sé nada de ustedes porque no podía mandarles una dirección para que me escriban. Decile a la mami que siga tal cual es y contame en una cartita cómo estás, cómo terminaste la escuela, qué vas a hacer en las vacaciones y todas esas cositas que quieras contarme. Quiero que me escribas y me cuentes cómo está la mami, si anda medio “nerviosa”  y se enoja mucho, quiero que me cuentes todo. Decile a mami que las traiga donde yo estoy, que van a pasar muy lindas vacaciones porque es lugar es muy lindo.

Hoy es 24 de diciembre, es navidad, hoy se reúnen todas las familias y cenan juntos esperando que llegue el niño Dios. Nuestra familia no está toda junta, falta el papi. Pero quiero que comprendas que no es porque yo no quiero ir, sino porque las personas que hacen lo que el papi hace a veces no pueden o no los dejan estar con quienes màs quieren. Yo te pido a vos que sos la señorita de la casa, que le hables a la abuelita y a la mami y les digas que no se pongan tristes porque no está el papi. Que el papi está bien y piensa siemrpe en ellas y en vos, y que cuando se sienten a la mesa piensen que yo estoy allí con ellas, porque realmente va a ser así.

Feliz navidad, “Viejita Sin Dientes”.

Papi

Carta del 29/02/76 dirigida a su compañera y madre de sus hijos

Mary, hoy es domingo y recién vengo de comer un sándwich y tomar una cerveza. Acá como en todas partes es carnaval y como en todas partes es una triste parodia donde la gente trata de disimular sus angustias y necesidades en una triste mueca de alegría.

Realmente me puso un poco triste porque la miseria y el dolor de la gente humilde no se la puede tapar con serpentina y matracas. Quizás esté un poco condicionado porque cuando me enteré que ya no está con nosotros una “amiga” a la que yo la metí en este baile y a la que yo despedí de acá. Ella estaba embarazada y era muy buena, lo mismo que su esposo y ese chico tampoco ya nacerá. Cuando me lo contaron, no pude impedir que se me llenen los ojos de lágrimas porque sentí una gran desesperación e impotencia porque no tenían derecho a hacer una cosa así. Te cuento esto a vos, a ustedes, porque como estamos bastante mal y no se puede aflojar, ni mostrarse “blando”, esto no se lo puedo plantear por ahora a mis amigos, porque de alguna manera ellos están un poco peor y se apoyan un tanto en mi, así que hay que aguantarse, apretar los dientes y seguir adelante hasta el tiempo que premiará tanto costo.

 

Pasajes de la carta 23/10/75

Es necesario que a los chicos se les muestre la realidad tal cual es, que no vivan una abstracción, que su vida está firmemente asentada sobre la realidad, que por más fea que sea, es lo más lindo que tienen los hombres. Lo importante es mostrársela y a la vez darle las herramientas necesaria para poder transformarla, cambiar las cosas que están mal y hacer todo de nuevo si es preciso, esas herramientas son las ideas y los valores que es necesario que los chicos comiencen a hacer suyos, que esas ideas o IDEA, sea parte de su vida, que los guíen en todos sus actos. Esa es la única manera que ellos comiencen a crecer como hombres libres pues lo único que los someterá erá su propia idea y en ese sometimiento ganarán la más grande de las libertades, la de dejar de ser uno para comenzar a ser los demás.

Pasajes de la carta del 12/1/76

La vida de un hombre sobre la tierra es un soplo, es un instante, por eso hay que extraer de la realidad todo lo hermoso que tiene y transformar aquellas cosas que no están bien, la vida es una transformación, pero para poder transformar todas aquellas cosas que no están bien, es necesario hacerlo con alegría.

Hay que seguir la rutina, pero hay que encontrar en ella una herramienta para vencer el desorden, ese desorden que no es de cosas que dejamos tiradas por ahí sino de los pensamientos que tiramos de un lado para otro y que al final terminan manejándonos a nosotros mismos.

Pasaje de la carta del 6/4/76

La fuerza interior que uno saca para afrontar las situaciones más difíciles y no claudicar JAMAS surgen de no hacer de estas cosas cuestiones personales, sino asumir la tarea que uno tiene con humildad y renunciamiento y verse reflejado en los otros. Esto es muy importante porque cuando uno se siente cansado o abatido o impotente, basta con hacer un instante de silencio en los pensamientos, para que surja de la profundidad de las tinieblas de nuestras ideas, LA IDEA, el objetivo que nos guía en la acción y es entonces cuando se deja todo lo otro de lado y se comienza un nuevo día con más fuerza aún.

No hay vida más inútil y más vacía que la de aquel que no hace nada por los demás.

Cuando más se dedica un hombre a sí mismo, más solo está.

Pasaje de la carta del 18/4/76

La realidad me ha demostrado que realmente sé muy poco, y que uno debe ser humilde para poder ser mejor, esa es la base para aprender, ser humilde, partir de lo que es uno y menos aún , sólo así se puede crecer como ser humano en la tarea que está realizando.

He aprendido que la fortaleza o debilidad de una persona está en el convencimiento profundo de que lo que está haciendo está bien, que tenga o no una idea que lo guíe en forma permanente en todo lo que haga.

Pasaje de la carta del 26/4/76

Es sumamente importante no perderse en la realidad de “afuera” y tener claro en forma permanente lo que nos está sucediendo “adentro” porque es allí donde encontramos el equilibrio necesario para equivocarnos lo menos posible, y a la vez dar esa batalla permanente por el logro de un hombre nuevo cuyo germen somos nosotros o por lo menos aspiramos a serlo.

No estar sin hacer nada un solo instante es una responsabilidad permanente, pues aún cuando pensamos debemos tratar de ser útiles en nuestros pensamientos.

Mi papá

“Nosotros, los cuatro hermanos, éramos muy chiquitos cuando mi papá empezó a ausentarse y en ese momento lo único que quería era estar con él”, rememoró Daniela Zamudio. “Como no sabíamos y menos entendíamos lo que ocurría, no había otro sentimiento que el de extrañar”, dijo en un diálogo con CHACO DIA POR DIA vía Facebook.

“Mi familia nos tuvo lo más ausentes y protegidos lo que a la larga creó mucha confusión y dolor. El contexto era de ambivalente. Iba desde la absoluta normalidad de cuatro niños con sus cotidianidades, llámese escuela, amigos, rutina y mechado con visitas clandestinas, allanamientos, rumores, hasta el último encuentro con mi papá en la hoy Casa de la Memoria”, comentó.

“Las cartas no nos fueron leídas hasta mucho tiempo después. En realidad, todavía no puedo leerlas, sólo algunos fragmentos hasta que mi corazón no resiste y se me nubla la vista, al igual que cuando intentan leermelas y se me ‘nublan’ los oídos”, dijo.

“Hoy siento que estoy más en deuda con él que nunca, porque fallamos, no pudimos transmitir su lucha, a tal punto que estamos entrando en el túnel del tiempo y retrocediendo 41 años. Que cuando escuchábamos en esa época y posteriormente ‘yo no sabía lo que estaba pasando’ en realidad, queda claro que una gran parte de la sociedad, sabía y era cómplice. Si no, no se entiende llegamos a este punto”, consideró Zamudio.

“Tengo esperanzas, que todavía quede vivo el gen de la solidaridad y la empatía. Y así podamos dar batalla y cumplir con el sueño de mi papá y sus 30.000 compañeros. Así sus muertes no hayan sido en vano”, sostuvo.

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